Los cambios en la Iglesia Católica se dan a paso lento y, aunque sean asuntos votados en un Sínodo, tardan en instaurarse, asegura Felipe Monroy, periodista especializado en información religiosa.

Los fieles y personas interesadas en dar a conocer su opinión se pueden acercar a su iglesia, después cada Diócesis enviará las inquietudes a las conferencias del episcopado nacionales y así saldrá un resumen que se llevará a discusión al Vaticano.

Tras la reunión del obispado mundial, se realizará una relatoría final en la que, aunque quedaran estas inquietudes expuestas, difícilmente se aplicarán de manera inmediata.

“En un manual del sínodo el Papa lo pone muy claro: aunque todos voten por alguna cosa o estén a favor, no significa que automáticamente la Iglesia lo va a asumir. No es una democracia, pero sí es una inspiración, si mucha gente está hablando sobre la dureza de la disciplina moral, habrá que ver cómo se modifica”, expone.

Donde el especialista ve una oportunidad, es precisamente en el cambio de actitud de la Iglesia sobre ciertos comportamientos que hoy están impedidos por la curia romana.

“Sí creo que pudiera haber algún tipo de actualización, no digo cambios, pero sí algunas modificaciones no solamente disciplinas morales o teológico-morales, pero disciplinares, es decir, aquellas que están sancionadas por la Iglesia Católica. Creo que ahí sí se puede actualizar mucho si la voz del pueblo, la voz de la gente, reclama amplia y extensamente”, explica.

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