El grito surgió presuntamente en Guadalajara, la ciudad con el mayor mercado lésbico-gay y de marchas por la familia


El grito le ha extendido multas a la FMF de cerca de un millón 678 mil pesos y el Estadio Azteca ha estado cerca del veto 

Un tono unísono resuena en los estadios mexicanos, las manos se agitan al mismo tiempo en que el guardameta se prepara para despejar el balón, y al empalmar el esférico suena un grito desde las gradas.

 

El grito ¡Eeeh…puto!, esa consigna de rasgos homofóbicos, según las instancias internacionales del futbol, ya es una polémica que ha rebasado las fronteras disciplinarias del balompié.

 

Durante el partido de futbol americano entre los Oakland Raiders y los Texans en la Ciudad de México, el Estadio Azteca no sólo fue invadido por la fiebre del balón ovalado, sino que durante el partido pudo escucharse el ¡Eeeh…puto!, un grito homofóbico común en los partidos de futbol en México, como lo describió el diario español El País.

 

“El cántico le ha causado problemas a la federación mexicana por su carga despectiva, pero las recomendaciones a los aficionados no han surtido efecto. Esta noche se demostró que aunque no se juegue este deporte los asistentes siguen entonándolo. El grito de ‘puto’ resonó en el estadio más importante de México”, relató el citado diario español.

 

Por su parte el HuffingtonPost destacó que aunque los partidos de la National Football League (NFL) se presumen como de “mayor educación”, la afición en México dejó en entredicho tales comentarios al dar muestras internacionales con el homofóbico grito.

 

De México para el mundo, el grito ¡Eeeh…puto! surgió presuntamente en Guadalajara. 

 

Según el portal de internet Fanbolero.com, el grito tiene diversos momentos de posible origen, pero todos nos llevan a Guadalajara. 

 

Era el año 2003, después de haber jugado en los clubes de Atlas y América, Oswaldo Sánchez se preparaba para regresar al campo de juego bajo el escudo de las Chivas, durante cada saque de meta los aficionados rojinegros expresaron su descontento con el ex jugador de su equipo y que entonces jugaba para el acérrimo rival. Así nació una leyenda, la del grito más polémico en la historia del futbol.

 

Para Alemania 2006 el grito ascendió a los eventos de gran magnitud. Durante el mundial de Sudáfrica 2010, la expresión futbolera mexicana se volvió a escuchar desde las gradas.

 

Aunque fue durante el pasado mundial de Brasil 2014 cuando la FIFA tomó cartas en el asunto, con un respaldo internacional por parte de los medios de comunicación, se comenzó a hablar del 

¡Eeeh…puto! como un grito con trasfondo homofóbico.

 

“Los hábitos colectivos no cambian por decreto. El grito de ‘puto’ sólo se suprimirá cuando la fanaticada se avergüence de discriminar al rival. Que eso parezca divertido pone en entredicho nuestra escala de valores”, escribió en junio de 2004 el escritor Juan Villoro en su columna de Reforma.

 

La vergüenza no se abrió paso, el grito ha ido escalando y con ello las multas a la Federación Mexicana de Futbol.

 

El pasado 6 de septiembre, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) multó por 30 mil francos suizos –alrededor de 600 mil pesos– a la Federación Mexicana de Futbol (FMF).

 

No es la primera vez, la reciente sanción es sólo la cuarta amonestación que aplica el organismo internacional de futbol en contra de la consigna mexicana desde que iniciaron las eliminatorias rumbo al mundial.

 

Esta vez fue durante el partido contra Honduras, no obstante se aplicaron otras multas durante los partidos donde México jugó contra El Salvador y los dos partidos frente a Canadá.

 

El grito no es gratuito, las multas le han costado a la FMF cerca de 85 mil francos suizos, lo que se traduce en un millón 678 mil pesos mexicanos. Además de que ha estado cerca del veto al Estadio 

Azteca, sanción que no ha ocurrido por la campaña “abrazados por el futbol”.

 

Aunque para las autoridades mexicanas del futbol el grito está exento de contenido discriminatorio y no corresponde con los contextos que profirieron desde la FIFA, a decir de Guillermo Cantú, 

secretario general de la FMF.

 

“Queda claro que la connotación de la palabra es muy amplia y no es en sentido homofóbico. Iremos a todas las instancias para poder hacer ver nuestro punto, hasta la apelación con el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo en Suiza). Hay que poner en el contexto adecuado la palabra”, dijo Cantú.

 

En medio de toda esta polémica que se ha generado alrededor del uso de la palabra “puto” en los 

estadios mexicanos, Reporte Indigo recogió la opinión de diversos miembros de la inteligencia y comunidad artística del país para conocer su lectura al respecto. 

 

Lo que se les preguntó, en específico, es si consideraban que en el grito de “puto” en los estadios, existe una connotación o significado discriminante hacia los homosexuales, un sedimento de intolerancia hacia ese grupo social, o si, por el contrario, está desvinculado de toda alusión homosexual. 

 

Fabrizio Mejía

Escritor y periodista

 

“Yo creo que el grito en los estadios de ‘puto’ por sí mismo, digamos, lo limpió la campaña del Partido Verde ¿no? que utilizó eso para hacer su campaña, y entonces ahora que (Gabriel) Quadri, que era el candidato a la Presidencia por el Verde, camina por la calle, el otro día me tocó, él iba caminando sobre la calle de Tacuba, había un mitin de vendedores ambulantes y le gritaron todos ‘puto’, pero todos al mismo tiempo, como en el estadio; es decir, es algo que se usa, efectivamente, para ofender, y para como exorcizar el poder del otro, pero sí creo que la palabra ‘gay’ ha avanzado mucho en el uso del lenguaje, y que ya no es una palabra despectiva. Yo creo que el uso de la palabra ‘puto’ en los estadios no quita el avance que hubo ya en la sociedad mexicana con la palabra ‘gay’”. 

 

>¿Pero le parece que tiene un rasgo discriminatorio o no? No es discriminatorio sino sí ofensivo, es ofensivo. 

 

>¿Hacia los homosexuales? No creo, más bien se le dice al portero cuando va a sacar para que saque mal, es una especie de maldición, digamos, como de brujería. 

 

>¿Desvinculado del carácter de homosexual? Sí, yo creo que está desvinculado de esa zona de la cultura, es el equivalente a “puto el que lo lea”. 

 

Jorge F. Hernández

Escritor y periodista

 

Para el autor, en el futbol equivale a intimidación.

 

“Durante el Mundial pasado escribí un artículo en El País, y traté de contextualizar que es una palabra que, en realidad, la definición viene de muy lejos, y no significa estrictamente el sentido peyorativo que se le da al homosexual. 

 

En el futbol se caracterizó como un equivalente de intimidación, un llamado a la cobardía del rival, se distinguió porque empezó en los estadios, se salió de madre, y de pronto se volvió un fenómeno que, en cuanto ya se empezaron a rasgar las vestiduras, ya se descontextualizó, y creo que me arrepiento de haberlo defendido, porque en su momento defendí que era una manera de México de distinguirse de las demás porras y peñas y barras. Lo que sí creo es que cuando yo escribí el artículo me parecía no solamente estúpido, sino innecesario, que la FIFA haya amenazado con multarnos y, aparte, castigar a la Selección Nacional. 

 

México es mucho más que los gritos que echamos en los estadios, y por encima de eso está lo que no gritamos, lo que llevamos en el corazón, y que es lo que leemos, y eso es lo que nos puede salvar contra cualquier puto Trump”. 

 

>¿Pero el grito en particular tiene un rasgo discriminatorio o no?

 

“La definición no tiene esencialmente ese sentido, y que no valía la pena tratar de explicarlo porque ya se salió de madre”. 

 

Ricardo Raphael

Periodista, académico del CIDE y escritor

 

“Las palabras sueltas no tienen una connotación discriminatoria per se, la palabra ‘puto’ puede decir lo que debe decir muchas cosas; puestas en este contexto (del futbol), y desde luego me hago cargo que esta visión no es mayoritaria y no es compartida, me pregunto por qué alguien le gritaría ‘puto’ a otra persona que va a tirar un balón, y lo grita para que el balón no entre a la portería, ese es el contexto. No se grita cuando se cayó alguien, cuando metieron un gol, no, cuando alguien va a tirar un penal se empeña este grito. Y la única explicación que encuentro es decirle ‘no tienes los huevos para meterlo, no tienes la hombría, no tienes la testosterona para meter el gol’, entonces yo ahí sí ligo que ‘puto’ tiene que ver con un significado discriminatorio: ‘tú y los homosexuales no la meten, o no la meten donde deben’. A lo mejor me equivoco. Si esa no es la explicación, que lo sigan gritando, pero si quien lo grita lo está haciendo con este significado, entonces sí está discriminando y entonces sí me parece negativo. 

 

De ahí a que deba censurarse jurídicamente, por ley, no, estoy seguro que no, yo creo que es más una reflexión que cada quien se tiene que hacer, porque muchas de las palabras que usamos tienen más de un significado, y deberíamos cuestionarlas críticamente para saber por qué lo estamos haciendo (…) Creo que hay más de un significado sexual en eso, pero quien con sus cabriolas semióticas”.

 

Daniel Giménez Cacho

Actor

 

“No, ‘puto’ no es discriminatorio, ‘puto’ es una palabra de un prefijo náhuatl, que es putotzin y que significa ‘el que lo lea’… es un chiste (risas). Por supuesto que es discriminatorio, yo tenía problemas con eso desde la canción tan popular del grupo Molotov (la canción ‘Puto’), a mí esa canción no me gustaba, no me gusta; creo que hay que cuidar el lenguaje, los discursos de odio. La violencia contra la mujer, por ejemplo, eso no lo va acabar ningún tipo de ley si no modificamos la cultura nuestra, y la cultura empieza por cómo nos relacionamos, cómo hablamos, qué palabras usamos, y hay que ser conscientes de ellas. Yo creo”. 

 

>¿En su opinión el grito sí contiene esta carga discriminatoria?

Totalmente. Sí, cuando se usa así, sí. 

 

Paco Ignacio Taibo II

Escritor

 

“Gritarle ‘puto’ al portero del enemigo yo creo que no tiene connotaciones homofóbicas, es simplemente una injuria, un insulto para desestabilizar al enemigo. Yo espero que se practique los 16 de septiembre frente a Palacio también ¿no? Me parece que está siendo demasiada bronca de muy poca cosa, lo políticamente correcto rara vez corresponde con lo políticamente justo y real”. 

 

>¿No tiene entonces el grito una connotación discriminatoria?

 

Que no la hagan de tanta bronca, hombre; yo no veo una connotación homofóbica, el término ha sido usado, es cierto, para describir de una manera agresiva a un compañero homosexual, lo cual me parece deleznable, pero también para injuriar a tu maestro de educación física. 

 

Marcelo Bergman

Sociólogo

 

“Vengo de un país donde la violencia en los estadios de futbol es considerablemente mayor que la que hay en México, yo aquí en México he llevado a mis hijos al estadio, fue un placer, en Argentina no está tan fácil. Habiendo dicho esto, en el tema ciertamente de los estadios de futbol hay mucha evidencia en muchos lugares del mundo: son espacios de masas, donde salen afuera una serie de prejuicios, pensamientos que son discriminantes, xenofóbicos. En Europa hay mucha xenofobia que sale a la luz en la cancha, hay mucho racismo que sale en la cancha, en los estadios de futbol, y aquí tienen una connotación de orden de discriminación por género y sexual. Yo lo atribuyo más a temas de virilidad, a temas de inseguridades, pero ciertamente puede haber un componente de violencia ahí. 

 

No disminuyo (el tema), creo que son temas serios, son temas que hay que estar atentos, pueden ser ‘predictores’ de más violencia, pero no hay, no pareciera que estemos en México en lo que estaban en Inglaterra antes de que surgieran los hooligans en los años 80 del siglo pasado, donde había exacerbaciones nacionalistas y racistas, etc, que después dieron lugar a los hooligans. Yo no me imagino que este grupo discriminatorio por orientaciones sexuales termine siendo un grupo extremadamente violento, pero puede llegar a ser, hay que observarlo”. 

 

Pedro Ángel Palou

Escritor

 

“Sí lo tiene (un rasgo discriminatorio). Lo que pasa que en México nos gusta mucho resguardarnos en la costumbre, para no darnos cuenta de la cantidad de discriminaciones, a veces veladas y latentes, que tenemos. Este es un país profundamente discriminador. 

 

Yo me acuerdo, por ejemplo -me gusta mucho y soy muy cercano al futbol- que Nacho Trelles, el gran entrenador mítico -que sigue vivo, por cierto, ¡es increíble! es como el Chabelo del futbol-, y Nacho Trelles dice, decía: ‘solo hay dos tipos de porteros, los putos o los locos, porque ningún otro se deja penetrar’, o sea, hay toda esta especie de sexualidad alrededor del futbol, que luego se nos olvida y pensamos que no. 

 

Claro que hay una cosa sexual en el “puto”, pero además sí hay una discriminación porque, como eres puto, te dejas penetrar, por qué no se le grita a cualquiera, se le grita al portero, se le grita al que va a ser horadado, es decir, hay todo un juego ahí que nos viene del albur. No es que a mí me asuste la polémica misma, ni que me asuste el albur, creo que es fundamental para el lenguaje, el 

problema es lo que  oculta el grito de “puto”. 

 

Un amigo argentino vino a México y al segundo día me dice ‘(Palou comienza a imitar ese acento característico) ¡Che, ¡pero ustedes están locos! ¿No se han dado cuenta? No hay ningún moreno en los anuncios, todos los que compran son blancos y este país es moreno ¿pero qué están locos?’ (risas) y cuando te lo dice un argentino, te das cuenta: claro que estamos locos. No nos hemos dado cuenta de lo que significa esa discriminación interna permanente”.