Los integrantes del Partido Acción Nacional (PAN) que invitaron a Santiago Abascal, dirigente de Vox, cometieron un error que le costará votos al instituto político, lo que representa dinero, más allá de la crisis de credibilidad que también tendrán que enfrentar.

“Cada quien es libre de hacer lo que le parezca en este país, lo que le dicte su conciencia, pero en la política hay una opinión pública crítica que los está señalando y esto le va a restar votos a Acción Nacional.

“Yo creo que eso es lo que más le duele a los políticos porque en este país los votos además representan dinero. Creo que eso le duele mucho más a los políticos que si se le aplica el artículo 33 a alguno de sus invitados”, dice Edgar Ortiz Arellano, académico de la UNAM.

Considera que fue un atrevimiento de algunos políticos dentro de Acción Nacional con el fin de conseguir simpatías en contra del gobierno de la autodenominada 4T.

“Me parece que a algunos personajes de Acción Nacional, queriendo buscar esta simpatía internacional en su lucha contra el régimen del presidente López Obrador, les pareció correcto traer al líder de un partido como Vox que a todas luces promueve el supremacismo blanco, lo cual aleja muchísimo al mexicano de sus posibles simpatías, entre otras cosas, ya que es un partido que también tiene puntos de vista muy claros con respecto al papel de la mujer en la vida social y política, y sobre los asuntos migratorios”, explica.

Considera que a los panistas que invitaron a Santiago Abascal les faltó hacer una revisión de quién es, porque no consideraron el riesgo de este descalabro. Asevera que los políticos son libres de tejer alianzas con partidos de otras latitudes, pero siempre es importante verificar los postulados de estos partidos para no caer en estos errores.

“En esta búsqueda de generar bloques internacionales para combatir el régimen que ellos creen que es incorrecto, les pareció una buena idea llamar a Vox, pero además nuestros políticos, no solamente los de Acción Nacional, en general, tienen muy mala calidad en todos los sentidos, tienen mala calidad académica, mala calidad política, mala calidad de análisis, hay mucha improvisación y entonces lo que buscan mucho son los reflectores, el aplauso fácil.

“Me parece que no estaban enterados (de quién era Santiago Abascal). Y si lo estaban, peor. Porque entonces nos está hablando de que el PAN y sus miembros en vez de proponer acciones democráticas, en vez de generar debate al interior del país, están buscando opciones, primero, intervencionistas; segundo, están asumiendo posturas de carácter fascista”, expone.

En este sentido, el consultor Alejandro Rosas refrenda que en México los extremos no tienen mucho avance y la sociedad los rechaza.


“A pesar de que México es un país conservador, católico en su gran mayoría, tampoco se ven grupos de ultraderecha tan fuertes como pudiéramos pensar en la historia de otros países, por ejemplo, en Estados Unidos con el Ku Klux Klan”

Alejandro Rosas

Director de la agencia Disruptio

“En México si bien tenemos a El Yunque, que es otro tema importante, no ha tenido la fuerza que tuvo el KKK en su momento”, afirma.

Este acuerdo de firmar la “Carta Madrid” ha dejado de manifiesto la desunión evidente que hay dentro del panismo nacional.

“A la hora de firmar el acuerdo hay muchos panistas que se desdicen y se deslindan de lo que se está firmando. Entonces, algunos senadores, la mitad creo de la bancada, es la que suscribe el acuerdo, la “Carta Madrid”, pero la otra mitad se deslinda, el expresidente Felipe Calderón critica a través de su redes sociales, es decir, no vemos homologada una oposición sobre todo en el panismo, coordinada, que escape de las disputas internas”, plantea Rosas Marín.

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