La renta de inmuebles y departamentos a través de páginas de Internet como Airbnb, es una práctica al alza debido a las medidas de confinamiento, la accesibilidad de sus requisitos y la comodidad que implica hacer transacciones con un solo click.

Sin embargo, esta tendencia también ha derivado en la propagación de un modelo criminal en el que los estafadores desarrollan sitios fraudulentos o copian páginas web de empresas establecidas para engañar y robar a la población.

“En los fraudes que nos han reportado en la asociación, por lo general les roban las fotos, diseñan una página igualita y la ponen como que ellos son los agentes inmobiliarios o son los propietarios, dejan un número telefónico y piden un depósito. O se roban la página completa y la modifican.

“Es una mafia, muchas de estas vienen de Rusia, de China, de Estados Unidos o son creadas en México y no podemos ubicarlas”, afirma Salvador Sacal Cababie, presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), quien además destaca que pese a ser un delito histórico, se han abierto nuevos canales para su ejecución.


La crisis sanitaria ha representado un incremento en la ciberdelincuencia. Entre los crímenes más comunes destacan las estafas por Internet, el fraude, y el phishing

Reporte Índigo constató que una de las maneras de defraudar que más se ha popularizado, consiste en robar datos personales de sitios que ofertan inmuebles en renta y cazar al interesado vía correo electrónico.

En el mensaje, el presunto propietario del departamento se presenta y solicita a la potencial víctima información general para iniciar un diálogo. Por las condiciones de la pandemia, el delincuente afirma no poder mostrar la vivienda, pues reside en otra ciudad y no puede viajar; pero asegura que, por seguridad para él y el cliente, la empresa mediadora es Airbnb.

Cynthia Solis, experta en materia de protección de datos personales por la entidad certificadora Normalización y Certificación Electrónica, señala que México, después de Brasil, es uno de los países en donde se cometen más delitos de este tipo y tiene que ver con nuestra cultura e idiosincrasia: “Somos muy confiados y muy susceptibles de caer en las ofertas que, con un ojo más clínico, verías que es imposible que sucedieran”.

La crisis sanitaria ha representado un incremento en la ciberdelincuencia. Entre los crímenes más comunes destacan las estafas por Internet, el fraude, y el phishing –delito de engañar a las personas para que compartan información confidencial como contraseñas y números de tarjetas de crédito-, según el informe “Ciberdelincuencia: efectos del COVID-19”, publicado por la Interpol, que apunta a un crecimiento de 59 por ciento en estos ilícitos, por arriba de los dominios maliciosos y la difusión de noticias falsas, entre otros.

Suplantación de identidad en Airbnb y sitios web

En dos casos distintos, Reporte Índigo encontró que la misma persona se hacía pasar por propietario de un par de inmuebles que tenían como característica en común un costo relativamente menor al promedio de alquileres de las zonas de Coyoacán y Narvarte.

El presunto delincuente, que utiliza el nombre de Fernando Martínez Polo y afirma vivir en San José, California, dice ser “un profesional de consultoría estratégica y operaciones, padre de una niña de cinco años” y tener 32 años de edad.

“Por esto le he comentado que rento la propiedad a través de la empresa Airbnb. Ellos garantizan una transacción segura para ambos. Debido al brote de coronavirus no viajo demasiado en estos días y no estoy disponible para reunirme con usted”, se lee en el correo.

Posteriormente, indica que para los alquileres a largo plazo tiene que realizar un procedimiento que implica registrar la transacción con Airbnb, por lo que necesita una copia de una identificación oficial, nombre completo y teléfono de la víctima, así como un depósito de seguridad y un mes de renta.

“En caso de que pueda pagar por adelantado al menos dos meses más el depósito, podría bajar el precio. En cuanto esté confirmado, usted se reunirá con el agente a cargo de Airbnb para visitar el departamento”, sostiene.

Cabe recalcar que este tipo de estafa no se limita al robo del dinero, sino que puede utilizar los datos personales compartidos por la víctima para abrir nuevos perfiles de supuestos propietarios y continuar con las estafas sin que haya un implicado directo.

Este medio corroboró que en uno de los casos, el nombre de la víctima ya es utilizado en una de las plataformas donde introdujo sus datos de contacto, en este caso, Propiedades.com, y el perfil se creó en mayo de 2021, tan solo quince días después del intento de fraude.

“Por desgracia, estos estafadores ofertan departamentos, casas o bodegas industriales a precios muy atractivos y replican un proceso de renta normal, como si fuera algo real.


“Lo que el cliente más teme, además de perder su dinero, es que tengan sus datos y documentos, entonces ellos ya pueden abrir una cuenta, e incluso solicitar un crédito. Muchas veces, si la persona es candidata a un crédito alto, como de 100 mil pesos, el negocio es realmente ese”

Cynthia Solis

Abogada

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