Recientemente se anunció que pronto se comenzará con la tercera fase de la vacunación que considera a las personas entre los 50 y 59 años, cuando en realidad los médicos y el personal sanitario —como los del sector privado— y los adultos de más de 60 años, aún faltan por recibir la inyección, lo que podría provocar un rezago para los maestros.


Creo yo en lo personal que tendrían que tener al menos las primeras dos fases concluidas antes de iniciar una tercera, ya que si viene una cuarta fase con los maestros, va haber haber un rezago en las vacunas porque están pendientes las de la primera segunda y tercera fase

Eder Emilio Cabrera

Médico infectólogo

Considera que en una escuela los más expuestos a un contagio en definitiva son los maestros porque son quienes más contacto tienen con otras personas.

A nivel escuelas es más fácil que se contagie un maestro que está dando clases con 20 o 30 alumnos a que se contagie un administrativo”, explica.

El especialista recuerda que la vacuna es fundamental para reducir la peligrosidad del virus y evitar ir a dar al hospital.

“Supongamos que se infecta un maestro vacunado, qué va a pasar, lo más seguro es que tenga un poco de tos, de malestar general y se va a ir a su casa por 15 días, pero no tendrá complicaciones graves”, refiere.

El personal de intendencia y administrativo, aunque sí está en riesgo, estadísticamente no tiene tantas probabilidades de un contagio, si se cumple con las medidas sanitarias. Aunque lo ideal, explica, es que todos estemos vacunados, para eso falta mucho.

Poca información a maestros sobre clases

Los profesores de Michoacán sólo han recibido un documento en el que se les invita a hacer un recuento de maestros y maestras para ofrecerles una vacuna pero no han tenido mayor comunicación, reconoce el profesor José López, encargado de una escuela secundaria particular.

“Realmente no ha habido nada más que un solo acercamiento a través de un documento en el cual nos instaban a presentar cuál era nuestra plantilla laboral, tanto administrativa como docente, por lo que únicamente nos inscribimos, pero hasta el momento no ha habido ningún otro acercamiento”, explica el profesor, quien afirma que la información la recibieron en enero a través del supervisor de zona escolar.

Los procedimientos en las escuelas privadas y públicas se administran a través de estos supervisores, cuenta el profesor. Cada institución, de acuerdo con su capacidad e infraestructura, destinará recursos y procedimientos para poder recibir al alumnado con base en tres condiciones: que exista semáforo epidemiológico verde, que todo el personal esté vacunado y haya una carta de los padres o tutores de cada estudiante en el que se les permita acudir de manera presencial.

Además, cada escuela tendrá que presentar sus protocolos en donde se señale que los alumnos, profesores y todo el personal en general tiene que usar cubrebocas de manera obligatoria, tendrá que respetarse una distancia entre las personas de 1.5 metros y habrá tres filtros de seguridad: la revisión de los padres de familia que deben evitar llevar al alumno si tiene síntomas, al ingreso de la escuela se deberá proporcionar gel antibacterial, así como en los salones.


Deben de ser lugares bien ventilados, de hecho se promueve que la gran mayoría de las clases sean afuera de los salones para que haya el menor número de contagios posibles

José López

Profesor encargado de una escuela secundaria particular

Las escuelas, acorde con su infraestructura, tendrán la opción de ofrecer las clases a través de Internet, para el caso de los alumnos cuyos padres consideren que es inviable asistir de manera presencial.

“(Lo de poner una cámara) eso dependerá de cada una de las instituciones. Es una gran inversión y es probable que no se tenga, o bien esa opción de instrumentar una cámara o tener en el personal una logística en la cual sea un trabajo que se deje en plataforma educativa para los niños que no asistan y las clases presenciales para complementar”, explica.

Otra norma del protocolo es que debe haber un Comité de Salud integrado por padres de familia, personal de la escuela y de la Secretaría de Salud en donde se revisen las principales problemáticas una vez instrumentado el regreso presencial a clases.

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