Bruno Ángel, esposo de Reyna “G” víctima de asesinato por parte de Andrés “N”, negó que su pareja sostuviera una relación sentimental con el presunto multifeminicida de Atizapán.

Los crímenes de Andrés “N” se destaparon después de que el esposo de la última víctima ingresó bajo el uso de la fuerza al domicilio del presunto feminicida, hallando sobre la mesa de la casa del sujeto los restos cercenados de su pareja.

Tras su primera audiencia, el multifeminicida de Atizapán mencionó que llevaba 20 años asesinando mujeres, a las cuales apuñaló después de que se negaran a mantener relaciones sentimentales con él.

Tras cuatro horas y 20 minutos, el asesino serial fue vinculado a proceso, además de que le fue dictada la prisión preventiva oficiosa.

Por su parte Bruno Ángel narró a las autoridades del Estado de México que el pasado viernes se despidió de su esposa a las cinco de la mañana y después se fue a trabajar.

Reyna mencionó a Bruno que ese día iría a comprar refacciones para celulares, ya que a eso se dedicaba, y que por ello se quedó de ver con él, pero antes pasaría a ver a Andrés, sin embargo, tras esa despedida la mujer nunca regresó a su hogar.

En su declaración, el esposo de la víctima pidió que se deje de mencionar que ella tenía una relación sentimental con el sujeto de 72 años que presuntamente la asesinó, pues se trataba de un amigo de la familia, a quien le tenían “lástima” y trataron de apoyarlo económicamente, por tratarse de un adulto mayor, lo que les generaba más confianza sobre él.

“Mis hijas no pueden ver la televisión porque dicen que ella tenía una relación extramarital, lo cual no es cierto, no sé si él lo inventó pero nos ayudaba y lo consideramos amigo de la familia”, indicó Bruno Ángel.

Reyna “G” mujer de 34 años de edad, quien fue la última víctima del presunto multifeminicida de Atizapán, tenía dos hijas de 4 y 8 años de edad y trabajaba en un local de venta de celulares.

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Andrés “N” se ganó poco a poco la confianza de la familia de Reyna y Bruno, comenzando por llevarle a ella celulares a reparar, para después ofrecerse a realizar trabajos de pintura y herrería en el local en el que la mujer trabajaba.

Después de que Reyna no llegó a la cita con su esposo en el centro de la Ciudad de México y su celular mandara a buzón, Bruno fue a buscarla a casa de Andrés, sin embargo, un inquilino del presunto asesino le indicó que ya estaba dormido.

Debido a que su esposa seguía sin volver, a más de 24 horas de haberla visto por última vez, Bruno regresó al domicilio del anciano, en la calle Margaritas de la colonia Lomas de San Miguel, en Atizapán de Zaragoza.

Aunque Andrés negó que Reyna hubiera estado ahí, el esposo de la víctima no le creyó y entró al domicilio hallando los restos de su esposa en la mesa del comedor.

Después de someter al sujeto, Bruno llamó a la policía, quienes acudieron a arrestar al sujeto.