Ya con la caballada en la fila de arranque, el escenario que ha cobrado interés es el del método que seguirá Morena para determinar al segundo candidato presidencial de su historia. 

Tomando en cuenta que el Presidente Andrés Manuel López Obrador dejó de manifiesto que él respaldará  con su voto a quien resulte electo por el partido oficial en su contienda interna, ha manifestado que Morena debe elegir al candidato de 2024 mediante el método de las encuestas, con el que se generaron diversas polémicas para definir a los abanderados a las gubernaturas de 2021 y se hará lo mismo para 2022.

De los punteros morenistas, Claudia Sheinbaum respaldó la encuesta para determinar la candidatura. Marcelo Ebrard se limitó a decir que acatará el método elegido por el partido, siendo que López Obrador constantemente recuerda que él “no escuchó el canto de las sirenas” y aceptó su derrota cuando se enfrentaron en la interna perredista de 2012.

En entrevista con Reporte Índigo, Ricardo Tapia Basurto, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, cuestiona la cualidad democrática de las encuestas, considerándolas un mecanismo que López Obrador ha implementado en su partido para legitimar sus decisiones.


“Para decir las cosas como son: Morena es un partido autoritario que simula democracia y procesos internos, le da la posibilidad a su militancia de opinar, eso dice que les empodera, pero en los hechos la decisión se termina tomando a puerta cerrada. Es la misma visión tradicional y antidemocrática que tuvo el PRI por mucho tiempo, los pactos de unidad eran acuerdos entre las élites”.

Incluso menciona que esta tradición poco democrática era común no solo en el Revolucionario Institucional, sino también en el Partido de la Revolución Democrática, donde militaron tanto el hoy primer mandatario como tres de los cuatro punteros morenistas: Ebrard, Adán López y Ricardo Monreal.

Es precisamente este último quien se muestra más renuente a la encuesta, teniendo como antecedente que, en 2018, disputó con Sheinbaum, su hoy secretario de Gobierno Martí Batres y Mario Delgado, actual dirigente de Morena, la candidatura a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México con este método.

Tras no ser favorecido, Monreal llegó a declarar públicamente que sus días en Morena estaban llegando a su fin antes de ser registrado como plurinominal al Senado. Rumbo a 2024, pide elecciones primarias y ha declarado que estará en la boleta y “espero estar con Morena”.

Considerando que el no ser incluido por López Obrador en su lista de presidenciables fue una señal para que Monreal comenzara a moverse, Tapia apunta que “la pregunta que nos tenemos que empezar a hacer no es si Morena es democrático o no, si acepta los resultados o no, la pregunta que tenemos que hacernos y en lo que debemos enfocarnos es si Morena tendrá la capacidad de imponer disciplina”.

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