México se encuentra adherido desde el 15 de marzo al Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo sobre la violencia y el acoso, una problemática que afecta, particularmente, a las mujeres, como demuestran las cifras oficiales con las que se sustentó la ratificación del documento.

El Senado de la República aprobó, por 94 votos unánimes, la ratificación del Convenio 190 y la modificación a las leyes federales del Trabajo y de Trabajadores al Servicio del Estado; la Orgánica, del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral; de la Comisión Nacional de Derechos Humanos; la reglamentaria del artículo 123 constitucional y el Código Penal Federal.

Entre los argumentos para la ratificación se mencionó que, de acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 23 mil 500 personas abandonaron sus empleos tan solo en 2019 a causa de violencia y acoso laboral. Durante el primer trimestre de 2021, aún en pandemia, 16 mil mujeres recurrieron a esta medida por las mismas causas.

El Convenio 190 de la OIT significó la armonización de cinco leyes federales para atender casos de violencia y acoso en la iniciativa privada y la Administración Pública Federal, que afectan a mujeres y hombres

Voz de mujer en el trabajo libre de acoso

Respecto a lo que se puede esperar tras la aprobación del Convenio 190, Reporte Índigo entrevistó a la senadora Patricia Mercado, integrante del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano (MC) y secretaria de la Comisión del Trabajo, quien participó en la Conferencia Internacional del Trabajo de junio de 2019, en la que se acordó dicho documento.

“Eso detiene el crecimiento profesional, el crecimiento en términos de mayores ingresos, de poder escalar en los puestos de trabajo. Hablamos de brecha salarial, no es sólo recibir menos por trabajo de igual valor. La brecha salarial se da porque muchas mujeres necesitan brincar estos obstáculos o, de plano, decir que no y se quedan donde están”
Patricia MercadoSenadora y secretaria de la Comisión del Trabajo

En este sentido, destaca que mediante la aplicación de este marco jurídico es como “poco a poco dejemos de normalizar este acoso y esta violencia”.

“En general, es para hombres y mujeres. Lo que pasa es que somos las mujeres a quienes más mal nos ha ido en esta feria, somos quienes vivimos este tipo de acosos”
Patricia MercadoSenadora y secretaria de la Comisión del Trabajo

Esto lo sustenta en la “Encuesta Nacional sobre la Dinámica en las Relaciones en el Hogar” publicada por el INEGI en 2016, en la que el 27 por ciento de las mujeres trabajadoras dijeron haber sufrido violencia laboral. De estos casos, sobre el 80 por ciento ocurrió en los centros de trabajo, el 50 fue directamente de tipo sexual y 38 fue violencia ejercida por algún directivo.

Haciendo votos porque el INEGI vuelva a hacer la elaboración de la ENDIREH, Mercado también retoma cifras del Registro de Casos de Hostigamiento Sexual en la Administración Pública Federal 2017, que indica que el 91 por ciento de las denuncias fueron presentadas por mujeres, siendo que además se tiene un fuerte caso de “cifra negra” en estas situaciones, es decir, los casos que se desconocen o carecen de denuncia.

“Cuando hablamos de ‘escaleras rotas’, ‘techos de cristal’, ‘suelos pegajosos’, una de las cosas que detiene a muchas mujeres es tener que dar un favor sexual a cambio de que te contraten, te asciendan, que no te cambien de adscripción. También, por supuesto, a no denunciar porque es el jefe o es un compañero de trabajo que tiene mayor influencia y complicidad con los jefes”, explica.

Por esto, destaca modificaciones legales como el que los centros de conciliación tengan que presentar informes anuales detallados sobre los casos de violencia y acoso, y los centros de trabajo no solo deberán contar con un protocolo visible, sino que la misma Secretaría del Trabajo contará con uno para que las empresas lo implementen.

Momento ideal

Si bien el marco legal resulta prometedor tras la ratificación del Convenio 190, Patricia Mercado reconoce que se puede tener la mejor legislación posible, pero no serviría de mucho si quienes son afectados positivamente por el reconocimiento de un derecho no están al tanto, razón por la que también destaca el momento en el que se da la adhesión de México al documento.

“Estas reformas están siendo al mismo tiempo que tenemos un Congreso paritario, tenemos Congresos paritarios en todos los estados y al mismo tiempo que tenemos un movimiento feminista, un movimiento de mujeres, con mucho brío, empuje, presencia, tenemos inspiración. Las trabajadoras pueden sentirse inspiradas”, expresó.

Tras recordar las protestas y manifestaciones por el Día Internacional de la Mujer que se organizaron hace una semana, Mercado recalca que estas son precisamente las proclamas hechas en las movilizaciones: garantías de derechos ante la violencia y reclamos por las condiciones laborales.

De igual manera, destaca su coincidencia con el posicionamiento de Ana Lilia Rivera, presidenta de la Comisión de Estudios Legislativos – Segunda e integrante de la mayoría legislativa del Movimiento Regeneración Nacional, quien señaló que, aunque las mujeres hayan llegado a espacios de toma de decisiones, la existencia de ese movimiento muestra una deuda pendiente.

“Mientras ese movimiento esté en la calle hablando, sobre todo, del asunto de violencia hacia las mujeres, tenemos mucho qué hacer. Lo que estamos haciendo nosotros es responder a ese movimiento, de verdad tomar estos derechos para efectivamente cambiar las cosas, no estamos haciendo algo simulador”, defendió.

Patricia Mercado espera que esta nueva legislación dé paso a un verdadero cambio y no se quede en mera letra muerta.

“Que se hagan cosas para no cambiar, habrá costos para la clase política, para los partidos y para los gobiernos”, advirtió.

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