El científico mexicano Mario Molina fue galardonado con el Premio Nobel de Química en 1995 por sus investigaciones en materia ambiental, en las que advertía sobre la amenaza de ciertos gases industriales para la capa de ozono.

Molina, quien falleció este miércoles a los 77 años, se describía como un protector del planeta y amante de la ciencia.

El científico fue considerado uno de los principales investigadores a nivel mundial de la química atmosférica.

En 1974 fue autor, junto con F.S. Rowland del artículo original en el que predijo el adelgazamiento de la capa de ozono como consecuencia de la emisión de ciertos gases industriales, los clorofluorocarburos.

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Este estudio, que se publicó el 28 de junio de 1974 en la revista Nature, fue algo que cambió su vida y la de todo el mundo.

En el estudio advertía “que los átomos de cloro producidos por la descomposición de los CFCs destruyen por catálisis al ozono”; es decir, gracias a su investigación adelantaron el peligro que corre el escudo protector de la Tierra debido a la contaminación.

Fue hasta 1985, con el descubrimiento del agujero en la capa de ozono sobre la Antártida, que el estudio de Molina, Rowland y Paul Crutzen volvió a cobrar relevancia.

Gracias a sus investigaciones y publicaciones sobre el tema el Protocolo de Montreal de las Naciones Unidas fue una realidad, el primer tratado internacional que ha enfrentado con efectividad un problema ambiental de escala global.

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