Conductores de trenes se enfrentan al nuevo ‘Cártel de la Chatarra’

Grupos delincuenciales, aprovechando la falta de seguridad en municipios de la Zona Metropolitana de Monterrey, se apoderan de mercancías y otros objetos de los trenes que circulan por la entidad, operando a la vista de las autoridades
Miguel Fortozo Miguel Fortozo Publicado el
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Generando pérdidas millonarias y agrediendo a maquinistas a la vista de todo el mundo y con total impunidad: así opera el “Cártel de la Chatarra” en Nuevo León.

Se trata de un grupo que, aprovechando la falta de operativos de seguridad en el transporte de carga, se dedica a saquear trenes en búsqueda de materiales valiosos, mismos que luego venden a empresas de reciclaje.

La constante actividad industrial de la Zona Metropolitana de Monterrey, en donde todavía se utilizan trenes para el transporte de metales y chatarra, aunada a la falta de vigilancia ferroviaria, ha provocado que esta organización criminal haya experimentado un notorio auge en ciertas zonas de la ciudad, todo a espaldas de las autoridades.

¿Cómo opera el ‘Cártel de la Chatarra’?

Para desgracia de los maquinistas, los trenes de carga suelen ser presas fáciles para los chatarreros.

Los ataques son realizados por grupos de hasta 60 personas, quienes ya tienen identificados los puntos de la ruta en donde pueden abordar los vagones sin consecuencias.

Una vez arriba, los delincuentes intentan detener la marcha del tren para arrojar los materiales de utilidad que vayan encontrando hacia los costados, en donde son interceptados sobre la marcha por la otra mitad del equipo, consumando así el robo.

Aunque los maquinistas saben cuáles son los puntos conflictivos y corren la voz a otros colegas, poco pueden hacer a la hora de ser abordados por las hordas de chatarreros, coordinados y con conocimiento pleno del terreno.

En ocasiones, los ataques son perpetrados a plena luz del día y ante la vista de decenas de conductores que transitan por la zona, quienes temen ser víctimas de un robo o agresiones.

Documentan problemática en redes sociales

Son los propios testigos involuntarios de este tipo de hurto quienes han llegado a documentarlos a través de videos que luego suben a redes sociales; en ellos, se observa con detalle el modus operandi de los chatarreros, abordando los trenes en marabunta y con total libertad.

La presencia policial resulta ineficiente; en uno de los tantos metrajes disponibles, captado en la colonia Hidalgo, en Monterrey, puede observarse a tres elementos de Fuerza Civil, quienes deciden no intervenir a pesar de estar fuertemente armados: la abrumadora ventaja numérica de los delincuentes resulta intimidante, además de facilitar la huida.

Esto quedó patente luego de que, apenas la semana pasada, un operativo conjunto entre Fuerza Civil y la Guardia Nacional desembocó en la captura de cinco chatarreros, mismos que operaban en un grupo de por lo menos medio centenar de elementos.

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De acuerdo con la Asociación Mexicana de Ferrocarriles, al día de hoy se registran alrededor de 100 denuncias mensuales por este tipo de ataques ante la Fiscalía General de Justicia, generando pérdidas de hasta 2 millones de pesos cada 30 días.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades, el Cártel opera con total impunidad; los delincuentes conocen a la perfección las debilidades del sistema y aprovechan cada oportunidad para llevar a cabo sus fechorías sin temor a ser capturados.

‘Copiando’ al crimen organizado

Aunque no son propiamente un grupo del crimen organizado, ciertos episodios que involucran a los chatarreros mantienen un innegable parecido con métodos utilizados por cárteles de drogas.

En mayo de 2023, dos personas, padre e hijo, fueron agredidos por un presunto ajuste de cuentas en la Colonia Argentina, cercana al centro de Monterrey, una de las zonas en donde más se reporta el robo de chatarra a trenes.

De acuerdo con el testimonio de los vecinos, tanto Arturo, de 65 años, como Hugo, de 41, tenían una deuda de 200 pesos con personas vinculadas al hurto de chatarra, negocio en el que también estaban involucrados.

Aunque el hijo sólo terminó con lesiones graves en el abdomen, el padre falleció a causa de sus heridas, provocadas por arma de fuego.

De esta forma, el Cártel de la Chatarra se asoma al panorama delincuencial de Nuevo León operando de la misma manera que otros grupos del crimen organizado: con lujo de violencia, apoderándose de la plaza, provocando temor y retando abiertamente a las autoridades, quienes parecen incapaces de contenerlos.

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