Topo Chico, en alerta máxima

Funcionarios penitenciarios viven una situación laboral de alerta máxima por el autogobierno que prevalece hoy en día en el Penal del Topo Chico, ocasionado que hasta los empleados tuvieran que cambiar sus hábitos de vida.

Fuentes de esta prisión detallan que la situación actualmente es de mucho estrés por temor de que pueda ocurrir un ataque no sólo a su vida, también a su familia, pues aún están vigentes las amenazas.

Jesús Padilla Jesús Padilla Publicado el
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“Reitera instrucción de mantener la alerta máxima, en el marco de actuación que establece el plan de acción de los centros penitenciarios”
OficioAgencia de Administración Penitenciaria

Funcionarios penitenciarios viven una situación laboral de alerta máxima por el autogobierno que prevalece hoy en día en el Penal del Topo Chico, ocasionado que hasta los empleados tuvieran que cambiar sus hábitos de vida.

Fuentes de esta prisión detallan que la situación actualmente es de mucho estrés por temor de que pueda ocurrir un ataque no sólo a su vida, también a su familia, pues aún están vigentes las amenazas.

Un documento en poder de Reporte Indigo revela que hasta los altos mandos del Gobierno independiente advierten a los funcionarios la situación de máxima alerta en este centro penitenciario.

“Mediante la cual reitera instrucción de mantener la alerta máxima, en el marco de actuación que establece el plan de acción de los centros penitenciarios, así como mantener la coordinación institucional.

“Para la solicitud de apoyos a la vigilancia e informar en forma verbal y escrita la novedades que ocurran en el centro penitenciario, en razón a lo expuesto y atendiendo a lo ordenado por la superioridad”, dice el oficio.

Agrega que se tiene que reforzar las acciones para garantizar la operatividad del Penal del Topo Chico, pues aún existe el riesgo de un posible descontrol protagonizado por reos, ligados a un grupo de la delincuencia organizada. 

“Y que se fortalezca los mecanismos establecidos necesarios para la adecuada operatividad en materia de seguridad; debiendo informar de manera inmediata a la alcaldía el resultado de lo anterior”, explica el documento fechado el pasado 18 de agosto.

La orden de máxima alerta fue enviada por la comisaria de la Agencia de Administración Penitenciaria, Rosa Manuela Félix Valle, bajo el oficio AAP/0114/2017.

El Penal del Topo Chico ha exhibido un autogobierno que ha dejado a su paso la masacre de 49 reos, disturbios, protestas y amenazas contra celadores y funcionarios de esta prisión.

Videos en poder de este medio exhiben la inseguridad que se vive en este centro penitenciario, pues capta el  momento de la masacre el pasado 11 de febrero de 2016, en el que murieron los 49 reos.

Se muestran a dos grupos de internos que se lanzan objetos a distancia, mientras algunos prenden fuego a colchones, lo que ocasiona un incendio, así como asesinan a varios reclusos a golpes y con objetos.

Trabajando con el enemigo 

La amenaza de la delincuencia organizada contra funcionarios penitenciarios ha cambiado por completo la vida de los trabajadores, quienes tuvieron que cambiar sus rutas de traslado y hasta no hablar con personas desconocidas.

Celadores, psicólogos y licenciados de los tres centros penitenciarios de Nuevo León recibieron recomendaciones para proteger sus vidas.

Esto sin duda abre la puerta a que la amenaza de los grupos delincuenciales esté en vigencia.Entre las advertencias están que cuando se dirigan a sus domicilios no utilicen una sola ruta todos los días, es decir, que cambien sus hábitos de traslados.

Que observen su entorno durante los trasladados, verifiquen posibles autos sospechosos cerca de sus domicilios y eviten hablar con extraños.

“Nos pidieron que nos cuidemos más, que no hablemos con personas extrañas y que no digamos que trabajamos en un penal”, dijo una fuente a Reporte Indigo.

Cabe recordar que recientemente funcionarios penitenciarios han sido el objetivo de la delincuencia organizada.

El pasado 14 de junio, el celador Jorge Leobardo Vázquez Acosta, de 50 años, fue ejecutado cuando se dirigía a su casa en un camión de la ruta 50. El custodio del Topo Chico llevaba el uniforme que utiliza en el trabajo.

Otro caso contra un celador ocurrió el pasado 6 de julio cuando el empleado del Penal de Apodaca, Aarón Marcial García, fue ejecutado en un autobús Ruta Mina-Monterrey, número económico 235. Se informó que su ejecutor viajaba en la misma unidad, y esperó el momento justo para ajusticiarlo.

Mientras que en mayo, otro celador del Penal de Apodaca murió de un balazo en la cabeza cuando viajaba a bordo de un camión de la Ruta 209, en ese caso no se ha detenido al responsable.

Extienden advertencia

Los celadores del Centro Penitenciario de Cadereyta y Apodaca también recibieron un oficio para mantener la alerta máxima por posibles brotes de violencia o ataques a sus personas por miembros del crimen organizado.

En marzo pasado, la crisis del sistema penitenciario en Nuevo León llegó al Penal de Cadereyta, donde reos se amotinaron dejando a su paso cuatro muertos y 16 lesionados.

Esto ocurrió debido a que se habían cambiado las reglas de seguridad hacia el interior de esta prisión, lo que ocasionó la furia de los reos que tomaron este inmueble. Los internos quemaron colchones.

En ese mismo mes aparecieron mantas en varios puntos del área metropolitana.

Aparecieron después de los videos tomados en el interior del Penal de Apodaca, en los que se observan a varios internos cuando son objeto de vejaciones de parte de otros que son de un grupo criminal antagónico.

Las amenazas estaban dirigidas a quienes aparentemente controlan las penitenciarías de Nuevo León y contra quienes no están del lado de la organización criminal.

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