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Bailando a su propio son

La polémica decisión de prohibir los narcocorridos y la llamada “música alterada” en público han puesto al gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez (Malova), en el ojo del huracán.

Malova ha sido cuestionado no solo por lo estéril de la medida, supuestamente creada para terminar con la ola de violencia registrada en esa entidad, sino porque cuando fue candidato a gobernador, él mismo gustaba de bailar al ritmo de los narcocorridos.

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en los últimos 5 años
"Porque los corridos en Sinaloa son una cuestión cultural. Es la voz de la gente cantando las cosas que pasan”
Ernesto MartínezReportero Noroeste

La polémica decisión de prohibir los narcocorridos y la llamada “música alterada” en público han puesto al gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez (Malova), en el ojo del huracán.

Malova ha sido cuestionado no solo por lo estéril de la medida, supuestamente creada para terminar con la ola de violencia registrada en esa entidad, sino porque cuando fue candidato a gobernador, él mismo gustaba de bailar al ritmo de los narcocorridos.

En un video publicado en YouTube el 26 de enero del 2010, se puede ver a un Malova bailando contento al ritmo del narcocorrido “El Hotel del Cid”, cantado por la banda sinaloense Calibre 50, la que se distingue por la temática de sus cantos, la mayoría de ellos centrados en el poder de los narcotraficantes locales.

La reciente decisión de prohibir los corridos que hablan de narcotraficantes “y que hacen apología al crimen y a la delincuencia”, no es nueva. En mayo del 2011, López Valdez había ordenado modificar la ley de establecimientos con venta de bebidas alcohólicas, la llamada Ley de Alcoholes. Pero la medida no prosperó.

El gobernador pidió que no se difundiera “música que hiciera alarde de la vida delictiva, desde videos, canciones o eventos artísticos”, según lo publicó en el Periódico Oficial del Estado del 2 de mayo del 2011, en donde daba cuenta de las adhesiones que se hicieron al artículo 16 de la citada ley local.

Desde ese entonces, el argumento del gobernador sinaloense ha sido el mismo: que la medida tiene como fin no hacer apología del crimen organizado y no ver la actividad de los narcotraficantes como ejemplos de vida para la población joven.

Sin embargo, la primera determinación de prohibir los narcocorridos fue rechazada en febrero del 2013 por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) la que, atendiendo un amparo de un grupo de empresarios de los giros rojos determinó que “el gobernador se había extralimitado en sus funciones” y además, la ola de violencia y la presencia del narcotráfico estaba en aumento, sin que en nada afectara la prohibición de los narcocorridos.

Ahora, Malova insiste en llevar a cabo la medida de prohibir los narcocorridos, lo que ha sido considerado por algunos especialistas en derecho como un atentado a la libertad de expresión.

“El gobernador no puede prohibir que la gente cante la música que quiere”, explicó el abogado Julio Martín Martínez, de la Universidad Autónoma de Sinaloa. “Esa no es una medida que pueda frenar al narcotráfico y su violencia, en cambio sí atenta contra el derecho a la libertad de expresión”.

Estimó que cualquiera que interponga un amparo sin duda lo gana.

“Porque el bien constitucional tutelado de la libertad de expresión está por encima de la política de gobierno de la actual administración estatal”, remarcó.

Martín Martínez no descarta que en breve, los organizadores de eventos públicos que se verán afectados con esta medida, pueda recurrir ante la justicia federal para reclamar el amparo.

Violencia y corridos

Desde que se dio la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, el Gobierno federal a través de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) reconoció que los índices de violencia en esa entidad se dispararon.

Oficialmente, el número de decesos que se han registrado en las últimas semanas se atribuye a la guerra por el control de las rutas del narcotráfico en esa entidad, las que son disputadas por el cártel de Sinaloa y el de los Hermanos Beltrán Leyva.

Solo en la última semana, reconoció el comandante de la Novena Zona Militar, Rogelio Terán, se han presentado 17 ejecuciones, todas como parte de la guerra que se libra entre los dos cárteles. Eso ha motivado que el propio gobernador Mario López Valdez haya convocado a una reunión urgente del gabinete de seguridad, para buscar acciones encamonadas a frenar la violencia.

La violencia se ha focalizado en la zona serrana de los municipios de San Ignacio, Rosario, Escuinapa y Culiacán, en donde precisamente la cultura popular mantiene más arraigado el canto de los corridos, los que no son de ahora, sino de hace décadas.

Una medida estéril

De acuerdo a la versión oficial del Gobierno del estado de Sinaloa, la intención de prohibir los narcocorridos y música alterada pretende inhibir la creciente ola de violencia que se vive en la entidad, la cual se ha incrementado desde la tercera captura de Joaquín Guzmán Loera, el principal jefe del narco en el país y oriundo de esa entidad.

Para el periodista Ernesto Martínez Cervantes, del diario Noroeste, esta medida es estéril pues augura que de nada servirá la decisión del gobernador de prohibir los narcocorridos.

“Porque los corridos en Sinaloa son una cuestión cultural. Es la voz de la gente cantando las cosas que pasan”. Y las cosas que pasan en Sinaloa son violencia y narcotráfico.

Para el comunicador de más de 17 años de experiencia cubriendo la nota policiaca, la decisión del gobernador Mario López Valdez, nada tiene que ver con una política pública real que pretenda devolver la paz y la seguridad al estado.

En el conteo personal del periodista, se calcula en un promedio de 100 asesinatos por mes en esa entidad.

“La mayoría de ellos son de los que se conocen como ajustes de cuentas entre bandas locales de narcomenudistas; la guerra es entre ellos. Los grandes cárteles de las drogas están intocados. Ellos siguen en sus actividades normales”, aseguró.

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