Con la mirada fija en el celular y los dedos moviéndose de una fotografía a otra en una galería donde hay miles para seleccionar, tanto capitalinos como turistas entran a una red de servicios sexuales en la Ciudad de México que se mueve través de aplicaciones para citas.

El uso de estas redes sociales es cada vez más común y no precisamente porque sus usuarios estén faltos de cariño. Aunque hay personas que acceden a este mundo cibernético para encontrar al amor de su vida, también suelen ser usadas por quienes buscan algún encuentro casual, una nueva amistad o sólo para contratar un servicio.

Amparadas en la libertad que brindan este tipo de comunidades, hay cuentas que ofrecen desde servicios de “masaje” hasta “compañía” y “sexo”. Usan en sus perfiles fotografías donde se muestran en lencería y comparten datos personales como nombre, edad, gustos y pasatiempos como si fueran un usuario más.

En ocasiones cuentan con números telefónicos para una comunicación directa y sin mediadores, e incluso hay quienes proponen un contacto inmediato para “trato serio” a través de la aplicación de mensajería instantánea “WhatsApp”.

La interacción empieza con un match o un cruce seguido de un saludo en el que se pregunta por el servicio. El tiempo de respuesta suele variar, pero siempre se puede negociar el costo, el lugar y las atenciones que se ofrecen.

De acuerdo con prestadoras de servicios sexuales, contactadas vía match y cruzamiento, el precio por una hora de masaje japonés es de 999 pesos. Consiste en una sesión de estimulación física profesional, aromaterapia y masturbación, pero sin derecho a entablar relaciones sexuales. El servicio es acompañado de música relajante, aceites afrodisiacos, iluminación con velas y experimentadas terapeutas.

La gama de los paquetes es amplia. Una usuaria supuestamente de origen colombiano ofrece una promoción de 2 horas de sexo completo por el precio de una, que es de mil 700 pesos. Otra mujer mexicana cobra mil 500 por la primera hora, 2 mil 500 por dos y 4 mil por tres.

Por otro lado, el servicio de “dama de compañía” para eventos, aunque sin posibilidad a sexo y dependiendo del tiempo, tiene un precio de 900 pesos por hora, mientras que los servicios de videochat y envío de fotos y videos cuestan 120 pesos por 15 minutos y lo mismo cuesta recibir 12 fotos “recién tomadas y sólo para ti”, según los anuncios. Los videos dependen de la duración y de lo que se pida realizar.

¿Cómo funciona?

Los horarios de servicio que se ofrecen por lo general son de lunes a sábado de las 10:00 hasta las 20:00 horas. Para solicitar una sesión es necesario entablar contacto con dos o tres horas de anticipación como mínimo, ya que se debe confirmar disponibilidad y así definir el lugar del encuentro, los cuales son principalmente hoteles de paso de mediano rango.

Las delegaciones donde se llevan a cabo los servicios están al sur, centro y norponiente de la capital: Benito Juárez, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo. Las zonas preferidas para el ejercicio de este tipo de redes sexuales son Tlalpan, Patriotismo, Centro Histórico y Chapultepec.

Aunque al momento de una reservación se solicita el nombre del interesado, a hora aproximada, y la zona en que se requerirá el servicio, las fuentes consultadas advierten que no envían fotografías ni videos por adelantado, ya que todo el servicio es presencial. En caso de solicitar material videográfico el pago debe hacerse de manera previa y a través de un depósito bancario, vía sucursal o mediante una tienda de conveniencia.

En cualquiera de los casos, la edad mínima o máxima es un requisito sin importancia, mientras que acceder a este universo de prostitución disfrazada es sencillo. Sólo es necesario un teléfono móvil, descargar la aplicación y entrar en un proceso de selección.

De acuerdo con el Artículo 106 de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos “queda prohibida toda publicidad o inserciones pagadas en los medios de comunicación masiva de cualquier índole, que incluya en sus publicaciones anuncios de contacto sexual o que promueva la prostitución y la pornografía que pueda propiciar la trata de personas y demás delitos previstos en el presente ordenamiento”.


Los servicios que se ofrecen son masajes, acompañamiento y sexo en hoteles de paso de mediano rango en horarios de lunes a sábado de 10:00 a las 20:00 horas

Sin embargo, al no existir una regularización en ‘medios de comunicación no convencionales’, la operación de estas redes queda exenta de posibles sanciones.

Sin final feliz

El 2017 fue el año del terror para las aplicaciones de citas en la capital del país, ya que se registraron distintos delitos derivados de la utilización de éstas y fue descubierto el modus operandi de al menos dos bandas delincuenciales que operan a través de dichas plataformas.

En noviembre pasado, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de la Ciudad de México informó que en el mes de agosto un hombre había sido víctima de robo a casa habitación, en la delegación Miguel Hidalgo, luego de conocer a tres mujeres mediante Tinder. El caso fue manejado como “Las Goteras VIP”.

Los hechos ocurrieron cuando tras una noche de copas los cuatro acudieran al departamento de él. En el sitio las mujeres doparon al hombre con gotas oftálmicas para después robarle distintos artículos de valor y hasta un automóvil, según las investigaciones. Las responsables fueron detenidas e identificadas en compañía de otros dos cómplices en la delegación Coyoacán.

PGJ capitalina dio a conocer que en el mes de diciembre tres hombres de origen marroquí habían sido robados luego de conocer a tres jóvenes en un bar de Polanco. De acuerdo con las indagatorias, las implicadas en este hecho también operaban con ayuda de gotas oftálmicas, sólo que empleadas en chocolates. El caso llegó a ser manejado como “Chocolateras VIP”.

Después de ingerir bebidas alcohólicas las seis personas se dirigieron al departamento de uno de ellos y ahí tras comer chocolates los afectados perdieron el conocimiento, mientras que el monto sustraído en artículos de valor fue de aproximadamente 100 mil pesos.