La idea de que el uso de los celulares –la energía de radiofrecuencia que emiten– pone en riesgo al usuario a desarrollar siempre ha sido controversial. Aunque se han publicado estudios sobre el vínculo de estos dispositivos con el cáncer, los resultados de los mismos son contradictorios. 

La Clínica Mayo estableció que “(…) a la fecha no hay pruebas convincentes de que el uso de los celulares aumenta el riesgo de cáncer”.

También así lo señaló el sitio oficial del Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos: “a la fecha, los estudios no han demostrado un vínculo consistente entre el uso de los celulares y el cáncer de cerebro, de nervios u otros tejidos de la cabeza o el cuello”.

Ahora, un programa de 11 años de Investigación de las Telecomunicaciones Móviles y Salud del Reino Unido (MTHR, por sus siglas en inglés) concluyó que “pese a una exhaustiva investigación, no se ha encontrado evidencia de los riesgos para la salud que tienen las ondas de radio producidas por los dispositivos móviles o sus estaciones base”. 

De los 31 proyectos de investigación implicados en el programa del MTHR, algunos estaban enfocados en investigar si la exposición a emisiones de estaciones base de telefonía móvil durante el embarazo podría incidir en el riesgo de desarrollar cáncer del bebé durante la infancia temprana; otro proyecto estudió el riesgo de leucemia en relación al uso de celulares.

“Ninguno de los estudios identificó alguna asociación entre la exposición y el aumento de riesgo de desarrollar cáncer”, indicó el informe del MTHR. 

Ni siquiera el uso regular del celular está vinculado con el aumento del riesgo de desarrollar leucemia. 

Ni “con el tiempo desde que el celular fue usado por primera vez, el total de años de uso, el número acumulado de llamadas o de horas acumuladas de uso”.