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Uno no es ninguno

Hay temas que hace 15 años estaban considerados completamente tabú. 

Sin embargo, hoy los comportamientos como la poligamia –y la percepción moral de los mismos– tienen cada vez más aceptación a nivel social.

De acuerdo a estudios recientes, esos temas alcanzaron este año un nivel récord de aceptabilidad, incluyendo las relaciones entre personas del mismo sexo, tener un bebé fuera del matrimonio o la pena de muerte. 

16%
de la población en EU
considera como aceptable la poligamia. En el 2001 la cifra era de 7 por ciento

Hay temas que hace 15 años estaban considerados completamente tabú. 

Sin embargo, hoy los comportamientos como la poligamia –y la percepción moral de los mismos– tienen cada vez más aceptación a nivel social.

De acuerdo a estudios recientes, esos temas alcanzaron este año un nivel récord de aceptabilidad, incluyendo las relaciones entre personas del mismo sexo, tener un bebé fuera del matrimonio o la pena de muerte. 

Esto según la encuesta más reciente de Gallup, empresa de sondeo que toma el pulso de la opinión pública sobre los asuntos sensibles en la sociedad en Estados Unidos (EU) desde el año 2000 sobre temas tales como sexo extramarital, aborto o eutanasia. 

Lo que muestra el sondeo es que no solo la aceptación y el apoyo para el matrimonio entre personas del mismo sexo es aplastante (de un 40 en 2000 a un 63 por ciento en el 2015), sino que otros temas tabú están escalando peldaños en la pirámide de la moralidad de los norteamericanos. 

Los resultados muestran que la aprobación de la paternidad fuera del matrimonio pasó de tener un 45 por ciento de aprobación en 2001 a un 61 por ciento actual; el divaorcio pasó del 59 por ciento entonces, al 71 por ciento hoy; y el sexo antes del matrimonio pasó del 53 por ciento antes a un 68 por ciento. 

También, la aprobación del suicidio asistido por un médico subió de 49 a 56 por ciento, y tener un bebé fuera del matrimonio subió hasta 16 puntos, de 45 a 61 por ciento. 

Además, la aceptación de la poligamia se duplicó. En EU la idea de un hombre y su harén ya no resulta tan barroca como se pensaba hace una década. 

Mientras que en 2001 solo el 7 por ciento de los estadounidenses veía la poligamia como una práctica moralmente aceptable, en 2015 se duplicó y un 16 por ciento ya la considera como algo favorable, según Gallup. 

Y es cierto, éste 16 por ciento de la población, que considera la poligamia como algo moralmente aceptable, es por ahora una minoría, pero de entre todos los temas tabú que se mencionan en la encuesta, la poligamia fue una de las práctica que experimentó mayor incremento de aceptación en los últimos 15 años. 

¿A qué se debe la tendencia?

En los resultados de la encuesta –dada a conocer el 26 de mayo de este año–, la poligamia se posicionó en el sexto lugar de temas controvertidos justo después de las relaciones homosexuales, el sexo fuera del matrimonio, el divorcio y la clonación humana. 

Hoy, al menos en EU, resulta más aceptable ser polígamo que mantener relaciones extramatrimoniales (solo el 8 por ciento de los estadounidenses las juzga moralmente permisibles).

Muchos atribuyen la creciente aceptación de la poligamia a la cultura pop, que sin duda ha jugado un rol fundamental en su creciente democratización al poner el tema sobre la mesa después de la serie “Big Love” (2006-2011) transmitida por HBO, y dos reality shows, “My Five Wives” (2013) y “Sister Wives” (2010). 

Otros, atribuyen esta nueva visión al liberalismo social de la Generación Millennial en relación al sexo, el matrimonio, el compromiso y la vida familiar. Mientras que otros, mucho más conservadores, ven el colapso de los valores tradicionales como parte de la “agenda LGBT”. 

Sin embargo, el origen de este cambio puede ser mucho más complejo y se encuentra en el cruce de varias influencias: el liberalismo social, el fundamentalismo religioso y la práctica del poliamor (personas en relaciones con múltiples parejas y que no necesariamente son del mismo género).

Con respecto al fundamentalismo religioso, en EU podrían llegar a ser entre 50 mil y 100 mil personas viviendo en poligamia, entre las cuales, la mayoría son mormones y musulmanes; y de los cuales la mayoría son polígamos (un hombre con varias mujeres) y no poliándricas (una mujer con varios hombres). 

Poligamia ‘legal’

En algunos estados de EU la poligamia es legal, pero por el momento solo se practica en círculos conformados por conservadores y fundamentalistas que siguen defendiendo la causa de la poligamia como una cuestión de libertad religiosa y una práctica fijada en el Antiguo Testamento, y por tanto una libertad civil. 

Sin embargo, fuera de los confines más ortodoxos de la religión, artículos pro-poligamia aparecen con regularidad en diversos medios como The New York Times (NYT) o The Economist, lo que por el momento mantiene el tema en discusión solamente online y nos invita a preguntarse: ¿la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo podría dar pie para el plurimatrimonio? ¿Será la poligamia el próximo debate moral y constitucional en EU? 

Ampliar el acceso al matrimonio a múltiples parejas sería complicado. Entonces ¿por qué preocuparse? Los poliamoristas son una minoría que, a diferencia de las parejas del mismo sexo, eligen ese estilo de vida. Pero, no se puede negar que este  sistema familiar plantea cuestiones fundamentales acerca de cómo el gobierno interactúa con respecto a nuestra vida sexual y romántica. 

A este respecto, el columnista conservador Ross Douthat predijo en un artículo en NYT que la poligamia “podría ser legalizada en los Estados Unidos para el 2040”, dada la creciente aceptación que ha tenido en los últimos 15 años. 

Y al mismo tiempo, esta creciente aceptación de su práctica plantea un desafío complejo al Estado: explicar ¿por qué el matrimonio entre dos adultos que consienten su unión es más legítimo que un matrimonio entre cinco adultos que también la consienten? Si un hombre puede amar a otro hombre, una mujer puede amar a otra mujer… y a un hombre. ¿Y si todos ellos se aman? Si el Estado no tuvo una justificación legítima para imponer una definición heterosexual del matrimonio, parece bastante probable que carezca de justificación legítima para imponer una definición sobre el matrimonio monógamo.

Ante este debate, es innegable el largo proceso que llevaría al gobierno el reconocimiento estatal de las familias con varios miembros, ya que requeriría una reestructuración constitucional en cuestiones de impuestos o de derechos de los padres. 

A pesar de las preocupaciones sociales y legales, por ahora, la poligamia se enfrenta a obstáculos más complejos. El primero: la condición de la mujer. 

Consecuencias de la poligamia

La poligamia se asocia actualmente con mayores tasas de violencia doméstica, trastornos psicológicos, el conflicto emocional de cohabitar con otras esposas y sus hijos, y un mayor control de las mujeres, según un estudio realizado por la politóloga, Rose McDermott, de la Universidad de Brown, quien en su artículo “Why Polygamy Is Bad for National Security”, también afirma que “la poligamia produce sociedades especialmente inestables porque crea competencia entre los machos en busca de parejas, socavando así la solidaridad masculina y, en muchos casos, conduce a un estilo de gobierno más autoritario”. 

Y por otro lado, algunas feministas, como Jillian Keenan que escribe para Slate, han tratado de plantear la poligamia como “una oportunidad de empoderamiento femenino para el ejercicio del derecho de las mujeres a elegir no solamente el género de su pareja, sino también el número de cónyuges”. 

Teniendo en cuenta los datos de Gallup, y tal y como sucedió en años anteriores con el tema del aborto y el matrimonio homosexual, no es descabellado pensar que la poligamia pueda ser legalizada si la aceptación sigue aumentando al ritmo actual, ya que si hace unos años la cuestión sobre el matrimonio consistía en preguntarnos si era inherente a la heterosexualidad, las nuevas generaciones ya se cuestionan si el matrimonio es inherente a la pareja.

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