Abigail fue violentada por su expareja, un tatuador, el 22 de febrero de este año. Acudió a denunciar los hechos a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México: ella le pidió a él que le pagara aunque sea la mitad de una deuda de alrededor de 10 mil pesos pero se negó; entonces le dijo que tomaría en garantía unos cuadros y, enojado, comenzó a agredirla física y verbalmente en su estudio.

Su caso fue retomado por la página de Instagram Tatuadores depredadores, una red de información en México que surgió en 2021. Las personas que forman parte están hartas de la violencia que se da en el mundo del tatuaje.

“Empezaron a salir varias denuncias públicas de tatuadoras que fueron violadas por tatuadores, estando adentro del medio escuchamos los comentarios y opiniones de más colegas, donde cuestionaban y se burlaban de ellas, eximiendo a los agresores de responsabilidad. Así que decidimos crear una plataforma para juntar los testimonios, y que no se pierdan con el tiempo, y con contenido para informar y generar conciencia, buscando que la frecuencia de estos sucesos cada vez sea menor”, responde Tatuadores depredadores en entrevista con Reporte Índigo. 

Fue así que decidieron crear el perfil de Instagram, la red sociodigital más común para quienes consumen y realizan tatuajes. Ahí les han llegado testimonios sobre agresiones de acoso o abuso sexuales y violación que publican de forma anónima para resguardar a las víctimas.

Asimismo, quienes administran la cuenta habilitaron otras formas de compartir los testimonios más allá de los mensajes directos: un formulario y el correo electrónico [email protected]. Éstos pueden enviarse como sobreviviente, testigo, familiar o amistad de la víctima, e informante.

En este correo electrónico [email protected] reciben historias como sobreviviente, testigo, familiar o amistad de la víctima, e informante

“Hasta ahora tenemos 39 agresores publicados y aproximadamente 150 carpetas. Estos tienen entre uno y 35 testimonios de distintas personas”, menciona en entrevista Tatuadores depredadores.

Quienes administran la página aseguran que la mayoría de los testimonios son de acoso sexual. Darlos a conocer recuerda al  #MeToo, el movimiento viral que surgió en octubre de 2017 en Estados Unidos contra el productor de cine Harvey Weinstein y que se extendió a otros gremios en otros países.​​​

De hecho, Tatuadores depredadores tiene alcance internacional.

“Cuando comenzamos nos vinculamos con una tatuadora extranjera que estaba haciendo el mismo trabajo de denuncia. Ella y su activismo ayudaron a que muchas personas abrieran cuentas en sus ciudades o países y nos vinculó. Seguimos en contacto para advertir en caso de que agresores viajen”, cuenta Tatuadores depredadores.

El siguiente paso en esta iniciativa es la creación de una página web. Ésta ayudaría porque la cuenta de Instagram ya ha sido cerrada en varias ocasiones y en una tardaron entre cinco y seis meses en recuperarla.

Que los estudios de tatuajes sean espacios seguros

Los tatuadores trabajan sobre los cuerpos de otros dejando marcas de tinta de por vida. Por eso es importante que el procedimiento se realice en un espacio seguro.

“El respeto es esencial no sólo al trabajo en sí, sino a todas las personas involucradas”, se lee en una publicación de Tatuadores depredadores.

Quienes administran la página dejan en claro que la sesión de tatuajes no es un lugar para ligar.

“Al hacerlo no se está teniendo en cuenta que quien se está tatuando se encuentra en una posición vulnerable y que quien está realizando el tatuaje está trabajando desde una posición de poder”, dice otra publicación de Tatuadores depredadores.

La cuenta recomienda que quien es cliente use ropa que facilite la exposición del área a tatuar.  Pero también alerta que si el tatuaje se encuentra en una zona íntima, el profesional debe trabajar sin exponer innecesariamente el cuerpo del cliente gracias al uso de pezoneras, toallas, trajes de baño.

Tatuadores depredadores señala que como el trabajo de este gremio muchas veces se comparte en Instagram, es una señal de alarma que en fotos de tatuajes en zonas íntimas la prioridad sea que se vea el cuerpo de los clientes en vez del tattoo. También lo es que durante la sesión el tatuador establezca más contacto físico del necesario fuera de la zona del tatuaje o pida quitarse prendas que no interfieran en la zona a tatuar.

Así como la sesión de tatuajes no es un lugar para ligar, el estudio no es para hacer fiestas.

“En el caso de la violencia sexual, tenemos varios testiomonios donde el agresor promovió el consumo de alcohol y drogas”, lamenta Tatuadores depredadores en una publicación.

Esta iniciativa recuerda al cliente el derecho que tiene de irse si el prestador del servicio consumió alguna sustancia. Ambas partes deben estar concentradas en el proceso del tatuaje.

Incluso, Tatuadores depredadores sugiere que el cliente puede estar acompañado por una persona extra que le dé seguridad, para que no se estrese y esté relajado. O, en el peor de los casos, pueda atestiguar las agresiones.

“El ingreso de personas a un establecimiento puede estar limitado, pero tu acompañante puede esperar afuera o en un lugar cercano”, propone la cuenta de Instagram.

 Tatuadores depredadores busca advertir y prevenir, informar qué es normal en una sesión y qué no, así como generar conciencia de la violencia en el gremio.

“Al final funcionamos como red, los apoyos se han dado gracias a personas que valoran el trabajo y contenido que hacemos. Dependiendo cada caso, les ofrecemos información sobre distintas organizaciones que dan asesoría jurídica gratuita. También con organizaciones que brindan acompañamiento psicológico. Todo con perspectiva de género”, comentan sobre el acompañamiento a las víctimas que se atreven a contar sus historias.

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