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Todos somos refugiados

Una imagen dice más que mil palabras... y la fotografía publicada del cuerpo del pequeño Aylan Kurdi, demostró que la humanidad se sensibiliza, así como en el pasado, a través de las capturas de una cruda realidad.

El diario británico The Independent señaló que utilizó esas imágenes en su sitio web porque "en medio de las palabras frecuentemente superficiales sobre la 'actual crisis migratoria' resulta muy fácil olvidar la situación desesperada que enfrentan muchos refugiados".

"Si la fotografía hace que Europa cambie su actitud hacia los refugiados, entonces qué bueno que se publicó. He tomado muchas fotografías del drama que viven los refugiados y ninguna había tenido tanto efecto en la conciencia pública. Pero sinceramente, espero que esta sea la última fotografía de este tipo"
Nilüfer DemirPeriodista
Con hashtags como #YoSoyRefugiado, el mundo entero se solidarizó en redes sociales como Twitter y Facebook
En el primer semestre del año, más de 350 mil personas provenientes principalmente de Siria, Somalia, Eritrea, Senegal y Etiopía han atravesado el Mediterráneo a través de Grecia, Turquía, Italia y España, superando así a los 219 mil desplazados que se registraron en 2014

Una imagen dice más que mil palabras… y la fotografía publicada del cuerpo del pequeño Aylan Kurdi, demostró que la humanidad se sensibiliza, así como en el pasado, a través de las capturas de una cruda realidad.

El diario británico The Independent señaló que utilizó esas imágenes en su sitio web porque “en medio de las palabras frecuentemente superficiales sobre la ‘actual crisis migratoria’ resulta muy fácil olvidar la situación desesperada que enfrentan muchos refugiados”.

La fotografía dio vuelta al mundo y, aunque aún falta acción para solidarizarse con los migrantes, lo cierto es que dentro y fuera de las redes sociales se han visto muestras de apoyo de todo el mundo.

Y es que no se necesita ser sirio, tener hijos o inclusive ser europeo para estremecerse ante la imagen de Aylan y el resto de fotografías de los migrantes que han inundado los medios de comunicación y las redes sociales.

La imagen de Aylan ha servido para unir y solidarizar a la humanidad, pero no para detener la guerra. En apoyo, artistas se inspiraron y crearon ilustraciones basadas en la fotografía, en las que se destaca la inocencia de Aylan y el resto de víctimas.

En redes sociales como Twitter, miles de personas han expresado su dolor y solidaridad con hashtags como #YoSoyRefugiado o #RefugiadosBienvenidos. Y en Facebook se creó un grupo titulado “Yo también quiero acoger refugiados sirios”.

El niño y la mar

Nilüfer Demir, la fotógrafa que captó al cadáver del pequeño niño sirio, dijo a Vice que al verlo se quedó inmóvil, “(…) después me enteré que apenas tenía tres años de edad. Mi objetivo como fotógrafa no me permite tomarme unos segundos para pensar las cosas, para paralizarme. Así que tomé las fotos”.

Su fotografía conmocionó al mundo entero y ella, por un lado, lamenta haberla tomado. “Preferiría haber tomado una foto de Aylan jugando en la playa en vez de su cadáver. Lo que vi me causó una gran impresión que no me deja dormir en la noche”.

Sin embargo, por otro, le alegra que “al mundo por fin le interese y llore por la muerte del niño. Espero que mi fotografía ayude a cambiar la forma en que vemos la inmigración en Europa y espero que nadie más muera al tratar de huir de una guerra”.

Mediterráneo, cementerio migratorio

Desde el año 2000, más de 30 mil personas han muerto intentando llegar a Europa. Y si esta tragedia se ha multiplicado es porque la huida al Viejo Contiene ha continuado en proporciones inéditas. 

En el primer semestre del año, más de 350 mil personas provenientes de Siria, Somalia, Eritrea, Senegal y Etiopía han atravesado el Mediterráneo a través de Grecia, Turquía, Italia y España, superando así a los 219 mil desplazados que se registraron en 2014. La mayoría de estas personas son consideradas como refugiados, porque se encuentran huyendo de la guerra o la persecución en Siria o Afganistán. 

Por las cifras dadas, estamos ante el desplazamiento humano más importante que ha conocido el continente después de la Segunda Guerra Mundial. Pero, aun más relevante es la postura que los países europeos han mostrado para detener el flujo de inmigrantes y refugiados, ya que frente a este flujo masivo y a la inevitable crisis humanitaria, la Unión Europea se crispa. 

Primero, el espacio Schengen y la libre circulación –de la cual el Reino Unido no forma parte–, es uno de los motivos de la crisis actual. Nadie asume responsabilidades. Francia reprocha a Inglaterra que la crisis en la ciudad de Calais –el punto más estrecho entre Francia e Inglaterra–, es el resultado de la poca voluntad de las fronteras inglesas, lo que propicia las oleadas humanas que se dirigen al puerto francés con el objetivo de cruzar el Canal de la Mancha hacia el Reino Unido. 

A pesar de la reciente construcción de una valla metálica de tres metros que imposibilita el paso, hay unas 5 mil personas durmiendo a la intemperie en el puerto francés esperando una oportunidad para cruzar el Eurotúnel de contrabando en algún camión, intentando solicitar asilo o morir en manos de un traficante. 

Y, así como pasó en Calais, los muros se multiplican en una Europa que se presumía paternal y sin fronteras. 

Desde el pasado junio, Ventimiglia, la frontera entre Francia e Italia, también fue cerrada para impedir el paso migratorio hacia Paris, y evitar que lleguen a Calais.

En Hungría, país de tránsito a Alemania y Austria, el primer ministro, Viktor Orban culpó “a los líderes de Alemania por la falta de urgencia a la hora de enfrentar la crisis migratoria en el continente”, mientras que Budapest entró en caos luego de que cientos de inmigrantes, en su mayoría sirios, colapsaran la estación de trenes más importante del país intentando subirse a cualquier tren con destino a Alemania. Por otro lado, el muro que separa a Gracia de Turquía, no detuvo la migración: obligó a los refugiados a cruzar por el mar. 

Archivos migrantes

Una investigación encabezada por 10 periodistas de seis países europeos ha permitido crear la base de datos más completa hasta la fecha sobre inmigrantes fallecidos en su intento por llegar a Europa: “The Migrants Files”. 

Gracias al análisis de estos datos, se ha identificado “cómo las políticas de cierre de fronteras que intentaban disminuir las entradas de inmigrantes irregulares, más bien, aumentaron la posibilidad de que estos mueran en su intento de alcanzar la ‘Fortaleza Europea’ optando por rutas más peligrosas” señala el diario El Confidencial, medio que integró el equipo de investigación.

En 2013, los datos de Frontex, la agencia de la Unión Europea para la gestión de las fronteras del países miembros, indicó que “más inmigrantes han intentado llegar a Europa por vía marítima que por terrestre, dando la vuelta a la tendencia de los dos años anteriores. Cruzar el mar Mediterráneo ha supuesto el camino de ingreso para el 60 por ciento de los inmigrantes que llegaron al continente”.

No obstante, el resultado de Frontex no habla del números de fallecidos, una información que sí recogen los datos de “The Migrants Files” que indican que “en 2010 murió un migrante por cada 200. En 2012 lo hizo uno de cada 30”.

Costos millonarios de la migración

Según los datos proporcionados por “The Migrants Files” se han gastado más de 45 millones de euros en la construcción de centros para migrantes y refugiados de Libia y Ukrania.  

Más de 76 millones de euros en muros y fortificaciones en España, Grecia y Bulgaria. Más de 225 millones en drones, armas, jeeps y guardias en la frontera. Más de 660 millones en el desarrollo y aplicación de programas fronterizos como Frontex. 

Y más de 11 mil 300 millones de euros en operativos para la deportación.

La Ruta Central del Mediterráneo es el trayecto que más ha crecido desde el 2013, y es, a día de hoy, la ruta que más vidas se cobra. Éste es el trayecto que toman los emigrantes de Siria, Libia, Yemen y el cuerno de África. Pero, imágenes como la del pequeño Aylan Kurdi boca abajo en la orilla de la playa, sin vida, evidencian el lado más terrible de esta crisis migratoria: el costo humano.

¿Cómo ayudar?

Si además de expresar tu dolor en redes sociales deseas apoyar a los refugiados, puedes hacer una donación en organizaciones no gubernamentales.

Rosa Otero, portavoz del  Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), señaló que “en este momento la ayuda que se recibe no llega a cubrir el 40 por ciento de la necesidad real que tienen los que llegan a lugares como Líbano y Turquía”

El 60 por ciento de las personas que llega a Líbano, por ejemplo, no recibe la asistencia necesaria y vive por debajo del umbral de la pobreza, por lo que se ve obligado a huir nuevamente.

Algunas de las instituciones para ayudar a refugiados son:

> ACNUR

> CEAR

> ACCEM

> Médicos Sin Fronteras

> Cruz Roja

> MOAS (Estación de ayuda al migrante por mar)

> UNICEF

> Save the Children

 

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