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Surrealismo Pop

Tobogán, impulsores del arte delirante

Fernanda Muñoz

Seis artistas mexicanos presentan en la Galería José María Velasco la exposición Tobogán; a través de pinturas, esculturas y dibujos reflejan el surrealismo pop o Lowbrow, movimiento que busca identificar al público con expresiones urbanas


Ene 27, 2020
Lectura 5 min
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El arte es la única salida ante escenarios catastróficos, es la herramienta que cualquier artista utiliza para captar la atención del público y brindarle un mensaje. Ejemplo de ello es Tobogán, la primera exposición del año que presenta la Galería José María Velasco.

Gracias a esta exhibición, seis artista capitalinos se reúnen, a través de pinturas, esculturas y dibujos de su autoría, para recordar uno de los movimientos artísticos más revolucionarios del mundo: el surrealismo pop o el también llamado Lowbrow.

“Aunque hay toda una trayectoria y personajes que protagonizan el surrealismo pop o Lowbrow en México, en esta ocasión les presentamos sólo un par de artistas jóvenes que lo representan en el país de una forma mucho más delirante”, menciona Alfredo Matus Hernández, curador de la exposición Tobogán.

Bárbara Moreno, conocida artísticamente como Lady Love, Iván Villaseñor, Juan Astianax, Siquem, Mr. Chewbacca, Dusk y César Nava, son quienes, desde diferentes temáticas, abordan esta mezcla del expresionismo creada en Estados Unidos.

De acuerdo con Matus Hernández, el surrealismo pop se originó en los años 60, cuando la tecnología comenzó a invadir a la sociedad a nivel mundial y con ello al arte, transformándolo en una industria dedicada solamente a la alta sociedad, a un arte mucho más intelectual.

El surrealismo pop se originó en los años 60, cuando la tecnología comenzó a invadir a la sociedad a nivel mundial y con ello al arte

En ese entonces, los artistas urbanos fueron rebasados por las nuevas temáticas artísticas, las cuales, además de que no congeniaban con el público, ni los curadores más especializados podían explicarlas.

No fue sino hasta en los años 90 que, en Los Ángeles, se generó una exposición emblemática en la que los artista relegados por los cambios tecnológicos exhibieron lo que sentían en esos momentos. Fue la muestra Helter Skelter, en el Museo de Arte Contemporáneo (MOCA).

“Su iconografía y sus símbolos eran eclécticos, de diferentes épocas y sociedades, con un acento deliberado del pop derivado de los productos y mensajes masivos de una cultura internacional: el tatuaje, el cómic, la novela, y el cine policiaco y de terror y la pornografía; retrataron enajenación, despojo simbólico y autoritarismo”, explica el curador Matus Hernández.

Fue entonces que el surrealismo pop nació, sin temáticas específicas, pero con una sola regla: que el público de cualquier parte del mundo se identificara con lo expuesto.

Una galería para jóvenes artistas y Tobogán

Al ingresar a la Galería José María Velasco, una de las primeras piezas visibles es la que Salvador Molina, artista preso en el Reclusorio Preventivo Varonil, realizó tras la rejas. A través de ella expone influencias de la estética chola, del tatuaje, de la muerte y del muralismo mexicano.

El surrealismo pop se representa, como se verifica con el cuadro de Salvador Molina, a través de un collage, de una variedad de imágenes que el artista logró captar y busca interpretar a su manera.

A pasos de distancia del cuadro de Molina se encuentra la sección Gabinete, en la cual, según señala el curador, está dedicada a las exhibiciones que la Galería ha impulsado y busca presentar; en su mayoría son de jóvenes artistas dedicados a un arte que no es tan admirado entre la crítica, justo como se dio con el movimiento Lowbrow.

“Cuando empezamos (con la Galería) la gente hablaba preguntándonos el porqué exponíamos el trabajo de estos chavos y chavas grafiteros y grafiteras, y ahora ese tipo de arte está en todos lados de la ciudad y del país”, resalta Matus.

Las piezas de Mr. Chewbaca, por otro lado, están elaboradas por la pintura de rótulo y la pornografía mediada por la estética del tatuaje; las de Iván Villaseñor se enfocan al dadaísmo y a la psicodelia con un acento infantil, mientras que las obras de César Nava se ve representada la cultural de tatuaje de los años 60 y 70.

Lady Love, buscó, a través de dibujos vintage, exponer a la mujer como se hacía en los carteles de posguerra, con coquetismo y relevancia hacia la cultura femenina.

Siquen, por su parte, representó el surrealismo pop a través de esculturas de cerámica, creó personajes y trasladó en ellos fantasía sexual y sangrienta.

“Más que un movimiento es una especie de intención de ir contra lo establecido, contra lo intelectualizado y, en definitiva, contra lo que no tiene conexión con el público. Es una propuesta subalterna que poco a poco se está expandiendo por todo el mundo”, comparte el curador.

Tobogán domingo 8 de marzo, de martes a se exhibirá hasta el domingo en un horario de 9:00 a 18:00 horas; los miércoles hasta la 20:00.

La Galería José María Velasco está ubicada en Peralvillo, número 55, colonia Morelos, a tres calles de Metro Lagunilla y a una de Avenida Paseo de la Reforma.

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