Son muy pocas las personas que no han jugado Tetris y muchísimas menos las que no lo identifican. Este juego es uno de los clásicos favoritos en el mundo y de los más adictivos.

Un cuarto de siglo después de que Alexey Pajitnov creó el juego, hay una pregunta que todos nos hacemos: ¿Por qué no ha desaparecido con el auge de los videojuegos, tales como los populares 

“Call of Duty”, “FIFA” o “World of Warcraft”?

La respuesta es simple: es un “farmatrónico” (un videojuego que tiene la naturaleza de una droga adictiva), o al menos así lo describió el escritor Jeffrey Goldsmith.

Y esta adicción es tal que cuando una persona pasa varias horas o días jugándolo, comienza a soñar los famosos bloques que caen de edificios y los ubica en elementos que se encuentran en las calles. A esto se le llama el “Efecto Tetris”.

Según Tom Stafford, profesor de psicología y ciencias cognitivas de la Universidad de Sheffield, en su columna en BBC Future, parte de la adicción también recae en que este juego tiene el “Efecto Zeigarnik”, el cual se caracteriza por la capacidad de recordar tareas incompletas o interrumpidas, mejor que las que sí se han completado.

Además, Stafford señala que una de las otras ventajas que tiene este juego para estar en la mente –y manos– de todos es que está disponible en múltiples plataformas, desde una vieja computadora de escritorio, hasta en la versión más nueva de un smartphone o tablet. Eso sin contar su pegajosa banda sonora.