El veracruzano Héctor Xavier fue un artista que dedicó sus días a encontrar un estilo propio en el dibujo y eso se demuestra en la exposición Héctor Xavier. Señales de vida, que se presenta en el marco de la celebración de los 100 años de su nacimiento en el Museo Nacional de Arte Moderno (Munal).

“Estamos conmemorando el centenario del nacimiento de un dibujante extraordinario, tuxpeño, veracruzano, un hombre sin igual que con su trabajo deja la muestra de que el dibujo es la base, es el fundamento, de un gran artista”, expresó Carmen Gaitán Rojo, directora del recinto cultural.

Para los expertos, el dibujo es el comienzo para poder emprender otras disciplinas como el óleo o la escultura; sin embargo, Héctor Xavier se quedó en el dibujo y se distinguió por tener ese anhelo de la perfección, que solo se logra con mucho trabajo, entrega y tesón.

La muestra, curada por la investigadora y gestora cultural Miriam Kaiser, está compuesta por, aproximadamente, 100 piezas, entre documentos, fotografías y registros de punta de plata, caracterizadas por la figuración y el preciosismo en el detalle.

Las ilustraciones presentadas fueron publicadas en libros, revistas y periódicos, o en soportes, como servilletas, hojas de papel y programas de mano.

“Es un homenaje a Héctor Xavier, pero también a ella (Miriam Kaiser) porque ha transitado por las instituciones culturales de este país y ha viajado por los museos más importantes a nivel nacional y del extranjero, precisamente, honrando a nuestros artistas”, aseguró Gaitán Rojo.

Héctor Xavier nació el 3 de diciembre de 1921 en Tuxpan, Veracruz, donde transcurrió su infancia y adolescencia

Recorre la muestra sobre Héctor Xavier

La mayor parte del acervo que conforma la exposición existe gracias a Miriam Kaiser, quien resguardó todo este material durante años, dentro de libros, cajas y gavetas.

“Es una exposición dedicada a esta técnica del dibujo, porque Héctor Xavier la tomó no como un medio para un fin, sino que para él fue la obra tal cual. Sí llegó a hacer pintura, hizo una escultura, gráfica, pero su búsqueda, su interés, sus experimentos, fueron con el papel y el dibujo”, explica la curadora de la exposición.

El artista veracruzano, en sus inicios en los años 40, hizo caricaturas para comer y vivir, las vendía en 50 centavos las de blanco y negro y las de color en un peso, en los años cuarenta. Después entró a El Nacional, donde realizó “arte nacionalista”.

A los 17 años de edad se trasladó a la Ciudad de México con el deseo de ser artista. A principios de los años 40 ingresó como oyente a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda

En 1952 se marchó a Europa y como cualquier artista se fue a visitar museos, entonces, comenzó a ver la obra de los grandes maestros, descubrió los dibujos de Leonardo da Vinci y de Miguel Ángel, fue ahí que conoció la punta de plata.

“Al regresar a México decide no volver a dibujar a lápiz, sino verdaderamente buscar esas técnicas tan difíciles, tan maravillosas, el color lo obtenía de tintas o de acuarelas japonesas o chinas”, recuerda Kaiser, quien señala las obras que hizo sobre seda.

Al recorrer la muestra, el público podrá observar las distintas técnicas que usó el veracruzano, además de los temas con los que trabajó, como la figura humana, el retrato, el autorretrato y la danza.

“No le gustaba trabajar de memoria, tenía que verlo, por eso termina la exposición con su mano izquierda dibujada con su mano derecha. Esto porque siempre tenía que hacer dibujos con presencia”, describe la curadora.

En 1958, Héctor Xavier se metió al zoológico y estudió a los animales. Consiguió con el director poder entrar a las jaulas con cuidadores a dibujar al león, a los tigres, a los pumas y a las hienas; ejemplos de este trabajo se pueden apreciar en la exposición.

“Con Juan José Arreola logró hacer un libro que lo publicó la UNAM, pero que solo fue para obsequio del señor rector, y hasta hace dos años, antes de la pandemia, se publica un libro sobre ese álbum, Punta de plata, es una edición popular con los 24 animales de Xavier y los textos de Arreola”, comenta Miriam.

Héctor Xavier también trabajó con flores y dibujó olas, como un homenaje a su natal Veracruz.

“También saqué del baúl de los recuerdos lo que hacía de más, que eran ilustraciones para sus amigos los poetas, era más amigo de escritores y de dramaturgos, que de artistas, entonces, hizo retratos de ellos”, dice la curadora.

Héctor Xavier no hacía retratos para comer, él los hacía por gusto, así que correteaba a la gente hasta que se dejaba.

“De eso se trata la exposición, aquí no hay arte abstracto, porque su interés fue sacar lo mejor que tenemos de la figura humana en distintos formatos”, enfatiza Kaiser.

Recorrido virtual

Escanea el código QR para entrar a la exposición virtual o a su página web: hectorxavier-dibujante.com

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