Sigmund Freud decía que ser feliz “es ausencia de dolor y satisfacción de un deseo” y que “existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo”. Pero en esta ocasión lo vamos a contradecir.

La felicidad es algo más que un estado de ánimo y algo mucho más profundo que la simple ausencia de dolor. Se puede fingir o creer estar feliz, lo cierto es que es una característica común con la que nace cada ser humano.

Hasta una persona que hace el “mal” puede ser feliz. El juego está en que canalices tus metas y objetivos en  acciones y sentimientos positivos para ti y el otro.

Todos y cada uno de nosotros buscamos ser y estar felices, por lo general inconscientemente. ¿Cómo? Buscando la coherencia, estabilidad y orden según lo que queramos, ya sea en ese instante o a corto, mediano y largo plazo.

Pero la felicidad se “mide” dependiendo del “cristal del que se mire”, es decir, la interpretación que le damos a cada experiencia, situación, sentimiento y acción es lo que determina si estamos –o no– siendo felices.

Así que para contagiarnos un poco de la interpretación de la felicidad de los demás, te presentamos algunas experiencias y reflexiones que podrán dibujarte una sonrisa.

Sabáticos y sonrisas

El diseñador Stefan Sagmeister le ha dado vida a portadas de discos de David Byrne y The Rolling Stones, entre otros. En una plática que dio en TED, afirma que la felicidad no es cuestión de suerte o azar, ni de dinero o éxito personal y profesional, sino de cómo la interpretamos.

Para demostrar que la interpretación lo es todo, Sagmeister señala que “si ves un plátano demasiado tarde, no ocurre absolutamente nada, ya habrá otra ocasión para verlo. Si, en cambio, ves un tigre demasiado tarde, estás muerto”. Un ejemplo banal pero demostrativo.  

Te recomiendo dos de sus pláticas en TED. En la primera, narra los momentos que lo han hecho feliz durante su vida, te sentirás identificado aunque no tengas absolutamente nada que ver con el diseño gráfico.

En la segunda, nos comparte su “fórmula” para la felicidad: tomarse un año sabático cada siete años. El diseñador cierra su estudio en Nueva York para refrescar su visión y creatividad. Esta “dieta” para ser feliz le ha funcionado y muchos quisiéramos poder imitarla. No te limites, podrá no ser cada siete años y no un año sabático completo, pero tomarse tiempo de vez en cuando, es una manera de distracción, introspección, reflexión y, ¿por qué no?, diversión.

Recorrido ‘feliz’

Plática en TED: bit.ly/stefanTED

Año sabático

Plática en TED: bit.ly/sagmeisterTED

Creatividad y felicidad

Sitio Web del diseñador: sagmeister.com

Digitales: ¿los más felices del mundo?

El Consumer Lab de la compañía telefónica Ericsson publicó un estudio que muestra, detalladamente, lo felices que son los habitantes de 13 ciudades, a nivel mundial.

Además, convenientemente para la empresa, se afirma gráficamente que los smartphones ayudan de cierta manera al alivio del estrés.

El 40 por ciento de las personas que habita el mundo tiene un smartphone. De las 13 ciudades, el 48 por ciento dice estar feliz con la manera en que vive y un 25 por ciento afirma lo contrario.

Las ciudades con los niveles de mayor satisfacción y felicidad son Estocolmo, Mumbai, Johannesburgo, Tokio, Londres y Nueva York, mientras que los que tienen menos son Hong Kong y Seúl, a pesar de que tienen altos niveles de conectividad.

Si eres un usuario de smartphone, sabrás que cuando no hay Red o Wi-Fi disponible, se “acaba” la felicidad. Y, en los momentos de mayor estrés, la distracción en el celular, también inspira y relaja.

En el reporte, Ericsson señala que “una Red eficiente es importante no solo para el uso del teléfono inteligente, pues tiene el potencial de hacer la vida más fácil para la gente”, y, por ende, más feliz.

De hecho, en el PDF del reporte se dice que entre los TOP 5 elementos que satisfacen a la persona está la cobertura de Red en los celulares:

Sin serlo, podría clasificarse como un censo de lo que satisface y hace feliz, aunque sea momentáneamente, a las personas actualmente.

La felicidad como ‘cura’

Aunque la felicidad no llega como por arte de magia o suerte, en España hay una tendencia para alcanzarla de inmediato: “Happy Pills” (píldoras o pastillas para la felicidad) son el remedio perfecto para el mal de amores, el desgaste sexual, cicatrices en la amistad y los problemas del trabajo, como se dice en su página oficial.

Frascos y pastilleros con píldoras de felicidad (gomas de dulce), de todos colores y sabores se venden en ese país.

Puedes personalizar tu frasco y elegir qué pastillas necesitas, dependiendo del mal que te aqueja.

Las happy pills funcionan si te predispones un poco, pero funcionan. Las he probado y su sabor sí crea una sensación de felicidad, al menos en las papilas gustativas.

Entrar a la tienda es toda una experiencia de “cura” y sabor.

Claramente, se toma en cuenta quién te las “receta” o en los momentos que las tomas.

La ‘cura’ de todos los males

Página Web: happypills.es

La felicidad: cúspide del deseo

Más allá que la “smiley face” (cara feliz), el documental “Happy” del director Roko Belic forma parte de un movimiento que explora la felicidad humana. Contiene entrevistas con personas de todo el mundo –en 14 países diferentes– que identifican una nueva forma de psicología positiva. 

Basta con ver el trailer para saber que la felicidad es un elemento o característica que todos tenemos: en el video previo, todos los entrevistados aseguran que buscan “ser felices”.

El sitio oficial del movimiento contiene una galería de videos, un blog y un espacio para las personas que quieran involucrarse.

El programa para ser feliz supone 28 días de hacer de la felicidad el centro de nuestras vidas, formando una comunidad de apoyo e inspiración mutuo.

Algunos de los galardones que ha obtenido son Mejor Documental en Festivales de Cine de Maui, México, Mendocino, entre otros.

“Go with the flow”

Mihály Csíkszentmihályi es uno de los psicólogos más citados y no voy a ser la excepción. Su visión de la felicidad se basa en su teoría del “Flow” (o flujo en español), que se caracteriza por el estado de la mente que se enfoca totalmente en la actividad que se esté realizando.

Este sentimiento nace porque la persona está inmersa en cierta actividad y con ello, logra que se realicen con éxito sus acciones.

Esta teoría fue propuesta en 1975 y tras haber leído “Flow: The Psychology of Optimal Experience” y “A life worth living”, dos de sus libros, estoy convencida de que funciona.

Es muy simple y solo requiere de enfoque.

La revista Wired calificó al “flow” como “el hecho de sentirse completamente comprometido con la actividad por sí misma. El ego desaparece. El tiempo vuela. Toda acción, movimiento o pensamiento surge de la acción, del movimiento y del pensamiento previos, es como si estuviéramos tocando jazz. Todo tu ser está allí, y estás aplicando tus facultades al máximo”. Y no se equivocan.

El psicólogo estableció que las personas son más felices cuando se encuentran en el estado del “flow” y que cuando una actividad (leer, jugar o la que elijas) te mantiene totalmente absorto y enfocado, inconscientemente se genera más motivación que la que existía antes de empezarla.

Sin efectos placebos o narcóticos, fluir libera, compromete e ignora todo agente externo como la hora, el mundo que nos rodea e incluso a nuestro “yo”.

Este nivel de concentración y grado de enfoque provocan que tengamos actividades en las que nos podemos sentir completa y profundamente felices, pues no existe nada más que la actividad que se realiza en ese momento y claro, lo que ello nos despierta.

En entrevista con el escritor y divulgador científico Eduard Punset, Mihály afirma que los fines de semana la gente es menos feliz debido a que “no fluyen, no tienen esas experiencias, y esta paradoja es muy extraña y la hemos estudiado en distintos países (…) en el trabajo se tienen los objetivos claros (…) es una de las cosas que produce el flujo: el saber que hay que hacer algo en concreto; y la otra es que se tiene un feedback (…) una parte muy importante del flujo es que las habilidades o las destrezas están en equilibrio con el reto de lo que se tiene que hacer”.

¿Sorprendido? ¿Cuántas veces se nos ha dicho que se anhela el fin de semana para ser “felices”?

Al fluir, tal vez sí alcanzamos un nivel de felicidad, pero creo que se está a tope cuando ya terminó la actividad, en el momento en que podemos “distraernos” y analizar la experiencia o acción realizada y al ver lo que completamos de manera óptima, es ahí cuando se es inmensamente feliz.

Mihály asegura que “el arte o el deporte son ‘formas culturales’ cuyo único objetivo es proporcionar el estado de flujo”. Así que su teoría es un buen elemento para describir eso que nos une y conecta. Lo que buscamos y anhelamos automáticamente, como si estuviéramos biológicamente programados para ello.

De nuevo, aplicar el “flow” lo puede hacer cualquiera y creo con toda certeza que esta teoría, invariablemente, confirma que la felicidad es un factor común, un chip instalado en cada pensamiento y espíritu humano.

Así que déjate “fluir”, como sugiere Mihály Csíkszentmihályi… tal vez sonrías si te aconsejo que digas en inglés “Chicks send me high” para poder pronunciar su apellido, como se recomienda en el blog “Humanismo y Conectividad”.

Dúo ‘psicológico’

Punset entrevista a Mihály: bit.ly/entpunset

Satisfacción instantánea

Top 5 experiencias que producen satisfacción, según el reporte de Ericsson

— Tener una mesa disponible en un restaurante o café

— Que las tiendas y mercados no estén llenos de gente

— Disponibilidad en facilidades de entretenimiento

— Cobertura de la Red de los celulares

— Adecuada distribución del agua

Satisfacción mundial actual

PDF del reporte: bit.ly/ericPDF