Frases como “Cuidado, si denuncias la violencia que sufres en tu matrimonio o divorcio, te pueden quitar a tus hijos” o “Cuidado, si no aguantas las infidelidades, el maltrato y te atreves a divorciarte te pueden quitar a tus hijos” han sido parte de las campañas de protesta de diversas mamás integrantes del Frente Nacional de Mujeres, grupo que se formó en julio del 2021 para alzar la voz y manifestarse en contra de la violencia vicaria.

Ante el poco, o casi nulo, apoyo por parte de las fiscalías especializadas, instituciones y organizaciones, el Frente Nacional de Mujeres creó un colectivo de apoyo y contención para preparar a las madres que viven este tipo de violencia, mostrarles cómo defenderse y poder estar de nuevo con sus hijos. 

“Todas sufrimos algún tipo de violencia a manos de los exesposos y exparejas en algún momento del matrimonio, relación o divorcio. Lo que tenemos en común es que todas por alguna denuncia falsa o corrupción, fuimos despojadas de poder convivir con nuestros hijos por venganza”, platica Jennifer Seifer, madre cuyo exmarido sustrajo a sus hijos, Sophia y Matteo, hace poco más de siete meses. 

Seifer cuenta que hasta la fecha muchas no han vuelto a ver a sus hijos, incluso, para algunas han pasado más de 10 años; no obstante, su lucha y anhelo de reencontrarlos sigue latente.

Para otras, su situación es más difícil, policías les arrebataron a sus niñas y niños, y sufrieron agresiones físicas por parte de sus contrapartes. Son casos de mujeres que piden una pensión, denuncian o demandan, y la respuesta de las parejas es hacerles daño a través de las hijas e hijos.

“Este grupo lo formamos por un tema de contención, de platicar entre nosotras lo que estábamos sufriendo y viviendo, dando consejos. Poco a poco vimos la necesidad de poder abrirlo para que más personas se acerquen y ayudar en lo que podamos, porque, la verdad, no somos abogadas, ni psicólogas o expertas, somos las que en carne propia estamos viviendo esta situación y compartimos nuestro día a día con esta pesadilla”, recalca Jennifer.

Aunque el 90 por ciento del grupo está formado por mujeres, también hay hombres que han vivido este tipo de violencia, la cual, en 2012 fue acuñada bajo el término de “violencia vicaria”,en la que la pareja utiliza a las niñas y niños con el objetivo de dañarlas; les sustraen a sus hijas e hijos amenazándolas con nunca volver a verlos, provocando daños irreversibles a los menores y a las familias. 

En México, la violencia vicaria no está tipificada como delito. Sin embargo, desde 2019, la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados analiza reformas al Código Penal Federal para imponer hasta 10 años de cárcel al cónyuge que sustraiga, retenga u oculte a un menor fuera de la entidad federativa donde reside. 

El sueño no se ha roto 

“Mi hija Fátima tenía tres años cuando la separaron de mi lado, tuve un problema médico, por lo que mi hija tuvo que convivir con su papá y se aprovechó para nunca regresármela. Desafortunadamente hizo una alianza con mi madre, la cual tiene un tema de narcisismo y una crianza hacia mí no resulta, están tomando esa unión para quitármela”, cuenta Andrea Argil, quien revela que la pequeña Fátima ahora tiene cuatro años. 

En su caso, comparte, a su hija le han dicho que los 10 de mayo son para darle regalos a la abuela, además recurren a diversas estrategias para borrar la imagen y figura de Andrea de la vida de Fátima. A lo largo de todo este año ha vivido una constante batalla, tanto legal como familiar. 

“Nos enteramos por rumores y chismes de lo que nuestros hijos piensan, en dónde están, qué es lo que sienten. Por ejemplo, hay mamás que no saben en qué escuelas están sus hijos, hemos llegado a ese punto”, aclara Argil. 

Y aunque sí hay casos de éxito, muchas en el camino han sido acosadas y criticadas, tachándolas de “locas”. 

“A nadie le gusta recibir la verdad, de verse expuestos de esta manera; el punto del Frente es dar a conocer esto, darle valor a las mujeres, no están solas. Así como Jenifer, yo pensaba que era la única que había vivido algo así, pensaba que mi caso era el más terrible en México y que mi niña era la que más había sufrido y no es así, hay casos terribles, de los que no tenemos ni idea y esto es más común de lo que cualquiera se imagina”, indica Andrea Argil. 

Andrea quiso llegar a una mediación con su expareja y terminar el conflicto; sin embargo, este le dijo que no lo aceptaría porque lo expuso en redes sociales. 

“A muchas de nuestras contrapartes les da vergüenza, le han dicho cosas en la calle, porque estamos exponiendo la verdad y porque creen que son intocables, tienen, desgraciadamente, un complejo narcisista muy fuerte de que ellos son los que tienen la razón, la parte de controlar que ya no tienen con nosotras y lo hacen con los hijos. Nos les gusta saber que ellos son los que tienen a los hijos cautivos, o que no permiten la convivencia”, añade Andrea.

Para ambas mamás, el Frente Nacional de Mujeres las ha unido, ahora dan cuenta de que sí existe la violencia vicaria y es un término que está tomando relevancia, por ello, también saldrán hoy a marchar, para que la gente las escuche y evitar que esto les suceda a más madres.

Además, ayuda a que las mujeres sepan que no están solas, pues, lejos de creer que con el padre estarán mejor sus hijas e hijos, es inquietante la manipulación generada hacia las y los menores. 

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“A muchos se les ha dicho que los abandonamos, que no los queremos, que dejamos de buscarlos, que preferimos estar con una pareja que con ellos, entonces, es aún más preocupante, que queremos ganar nuestros minutos de fama, cuando lo único que queremos es estar con ellos” abunda Andrea. 

En este punto, una de las cosas que externan desde el Frente es que ninguna de ellas deseaba exponer su vida como hasta ahora lo han hecho, ni difundirla en sus redes sociales; pero si esta es la forma de que se sepa y las oigan, lo seguirán realizando hasta poder estar con sus hijas e hijos. 

“Es otro tipo de violencia y es revictimizándonos una y otra vez, porque no hay legalidad, leyes que nos protejan a nosotras ni a los niños. Nos vemos con esta pared y lo que hacemos es hacer nuestros casos públicos que no tendríamos porqué hacerlo, la verdad, es un tema que tendría que ser muy de nosotras, y nos llevan hasta este punto de tener que hablar de cosas que no quisiéramos”.

“Las instituciones no nos hacen caso, todo es tardado. Yo siempre he dicho que el tema de los niños tiene que resolverse rapidísimo, no puede haber un tema de meses, años, y es terrible para los niños porque es perder el vínculo, todo”, concluye Jennifer Seifer.

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