Maximiliano de Habsburgo, segundo emperador de México, no estaba destinado a gobernar, siendo el segundo en la sucesión al trono austrohúngaro por detrás de su hermano Francisco José.

Nació en el Palacio de Schonbrunn, Austria el 6 de julio de 1832, como hijo del archiduque Francisco Carlos de Austria y la archiduquesa consorte Sofía de Baviera y nieto del emperador reinante, Francisco I de Austria.

Después de que su tío Fernando I fuera considerado incapaz de gobernar en 1848, debido a deficiencias intelectuales, Francisco Carlos, el padre de Maximiliano, es presionado por su esposa para renunciar a sus derechos al trono a favor de su hijo mayor, Francisco José.

Hacia 1849 el nuevo emperador austrohúngaro puso al frente a su hermano al mando de operaciones militares.

En 1850 se enamoró de la condesa Paula on Linden, hija del embajador Wurttemberg en Viena, y aunque sus sentimientos son correspondidos, su hermano termina con el romance, debido al ser ella de menor rango, y envía a Maximiliano a Trieste a hacer carrera en la marina austriaca.

Tras embarcarse en el Novara, en 1851 conoce a la princesa María Amelia de Braganza, hija del fallecido emperador de Brasil Pedro I.

Aunque en esta ocasión tanto su hermano como su madre aprobaron el matrimonio, María Amelia contrae escarlatina, antes de sufrir tuberculosis, lo que la lleva a perder la vida el 4 de febrero de 1853.

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Tras dedicarse a viajar y perfeccionar su habilidad para comandar tripulaciones, comenzó con la construcción del castillo Miramar en Trieste, desde donde viajó, tras la firma del Tratado de París, a Francia para visitar a Napoleón III y a la emperatriz Eugenia.

Antes de su regreso a Viena desde París, en 1856, su hermano le pidió detenerse en Bruselas a visitar al rey de los belgas, Leopoldo I. En esta visita conoce en Brujas a la princesa Carlota, de 16 años de edad.

El padre de Carlota, dándose cuenta del enamoramiento de su hija por el joven archiduque, sugirió a Maximiliano pedir la mano de Carlota, a lo que él acepta casi de forma inmediata, a pesar de no estar enamorado ni entusiasmado con dicho matrimonio.

El 27 de julio de 1857, Maximiliano y Carlota se casan en el Palacio Real de Bruselas, para establecer su residencia en Milán, después de que el archiduque fuera nombrado virrey de Italia.

Tras fracasar en Italia, exiliarse en Miramar y viajar por Brasil, Maximiliano vuelve a su patria, para ser citado por Napoleón III en Francia.

Segundo imperio: una breve corona

Debido a sus ambiciones imperialistas, y teniendo en mira América, Napoleón III buscaba intervenir en la política mexicana, por lo que invadió México con el pretexto de las deudas del gobierno de Benito Juárez con Francia.

Buscando que México se volviera un protectorado francés, y aprovechando la reciente Guerra de Reforma, que enfrentó a los sectores conservador y liberal de México, en 1862, Napoleón cita a Maximiliano de Habsburgo para plantearle que se convierta en emperador de México.

El Partido Conservador de México, por su parte, había acordado buscar a un príncipe europeo para reestablecer el Imperio Mexicano, cuyo último titular fue Agustín de Iturbide.

Los conservadores mexicanos buscaban un monarca que fuera católico, respetara las tradiciones mexicanas y contara con aptitudes para poder gobernar al país.

Después de que Napoleón propusiera a Maximiliano, y tras una larga discusión al respecto, se aprobó ofrecerle la corona mexicana al austriaco por lo que el emperador francés y una comisión de personalidades mexicanas, entre las que se encontraba Juan Nepomuceno Almonte hijo de María Morelos y Pavón, se reunieron con el archiduque en Miramar.

Sin embargo, la comitiva se encuentra con la reticencia de Maximiliano, quien asegura que no gobernará el territorio mexicano hasta saber que los habitantes del país desean su mandato, por lo que exige la aplicación de un referéndum para conocer la opinión de sus próximos súbditos.

Tras obtener la promesa de apoyo financiero y militar de Napoleón III, así como de su suegro, quien le aseguró que enviaría una fuerza expedicionaria belga para apoyarlo, Maximiliano se ve obligado a renunciar a sus derechos monárquicos en Austria, presionado por su hermano Francisco José.

El 10 de abril de 1864, engañado por los conservadores de México, Maximiliano acepta el trono de México para embarcarse, junto a su esposa Carlota, en una aventura de la que habría de volver en un ataúd.

El 28 de mayo de 1864, la pareja imperial arriba a México vía el Puerto de Veracruz, donde recibieron una mala acogida debido a la epidemia de fiebre amarilla que se vivía en la región.

A la par que las tropas francesas seguían peleando en México, el nuevo emperador buscó construir museos y se esforzó por conservar la cultura mexicana.

Para contrariedad de sus partidarios conservadores, Maximiliano se muestra entusiasmado con varios de los postulados liberales  de Juárez, como la secularización de la propiedad eclesiástica.

Pese a su esfuerzo como gobernante de México, las fuerzas liberales comandadas por Juárez, y por militares como Porfirio Díaz, terminan por derrotar a las fuerzas francesas, lo que desemboca en el fin del imperio en 1867.

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