La primera versión cinematográfica de “Eso” –adaptación de la novela homónima de Stephen King– fue un hito en el cine y la cultura pop.

A partir de que fue lanzada, en 1990, el que no padecía coulrofobia (miedo a los payasos) comenzó a tenerla, ya que Pennywise/Eso (interpretado en aquel entonces por Tim Curry) cumple con todos los estatutos de un payaso, esa ambigüedad con la que nos hacen reír o temblar con tan solo modificarles el maquillaje, por ejemplo.

Eso sin contar que detrás de su disfraz no se sabe quién está, por ello “en muchos sentidos, los payasos combinan una tormenta perfecta de cosas extrañas”, como dijo a la revista NatGeo el psicólogo Frank McAndrew. “No sólo su mirada es maliciosa y extraña, sino que además, detrás del maquillaje, no se puede saber quiénes son o lo que realmente sienten”.

Los payasos nos ponen los pelos de punta porque eliminan las expresiones y líneas de la cara humana para mostrar –con maquillaje y pelucas– rasgos distorsionados y colores en combinaciones estrafalarias.

En el caso de “Eso”, cuya segunda adaptación al cine llega este fin de semana a México y en la que Pennywise está encarnado por el joven Bill Skarsgård, a la fórmula de las expresiones distorsionadas se combina el terror que, para algunos, se traduce en felicidad y placer.

Bien se dice que hay cosas que “nos asustan, pero nos gustan” y la historia creada por Stephen King que se publicó en 1986 es una de ellas.

Además, el miedo se puede contagiar y con la versión de 1990 se creó un efecto dominó en el que cada persona que la veía, quedaba aterrorizada con Eso.

Alexei Morozov, quien forma parte del centro de investigación Virginia Tech Carilion, realizó un estudio en el que concluyó que un evento traumático puede afectar a cualquier persona que esté junto a quien está viviendo la emoción o sufrimiento.

En la investigación, se detectaron variaciones en la corteza prefrontal del cerebro, en el área de empatía. Morozov indicó que el miedo puede transmitirse y contagiarse a través del lenguaje corporal, los sonidos y hasta el olfato.

Así que ten cuidado si vas a las salas de cine a ver la cinta que está considerada de las mejores adaptaciones de obra de Stephen King, ya que “tú también flotarás…”.


El miedo puede contagiarse, una de las razones por las que ‘Eso’ –en 1990– se convirtió en una de las películas más terroríficas

Récord de terror

La nueva versión de “Eso” silenció la boca de quienes dudaban si triunfaría en taquilla, pues aún no se estrena a nivel internacional y ya ha recaudado 190 millones de dólares.

El sitio de Roger Ebert señaló que “lo que Bill Skarsgård hace con el papel funciona bien precisamente porque él no parece estar trabajando tan duro para asustarnos. Él no lo empequeñece. Es tímido, juega con estos niños, haciendo que sus estallidos repentinos de hostilidad de payaso demente sean mucho más impactantes”.

35

Millones de dólares fue el presupuesto para esta nueva versión

190

Millones de dólares ha recaudado en la taquilla internacional, al cierre de esta edición

Y la película batió diversos récords, pues es el mejor estreno al haber obtenido 190 millones de dólares en su primer fin de semana y al destronar a “Spider-Man: de regreso a casa”, la cual arrancó en su primer fin de semana con 117 millones de dólares recaudados. “Eso” es el mejor estreno en lo que va del año, tan solo detrás de “La Bella y la Bestia” y “Guardianes de la Galaxia Vol.2”.

A su vez, es el mejor estreno para un mes de septiembre, seguido de las dos entregas de “Hotel Transylvania”.

Por si fuera poco, es el mejor estreno de terror desde “Actividad Paranormal” (2011).

Y qué decir del revuelo que está causando, en Rusia se unió la comunidad de payasos para pedir que se prohíba su exhibición para así evitar dañar la reputación que tiene esta profesión. En algunas ciudades de Estados Unidos y Australia se colocaron globos rojos en las alcantarillas, tal como en la película.

Autoridades de distintas partes del mundo temen que haya “imitadores” de Pennywise o que regrese una ola de crímenes cometidos por hombres disfrazados de payasos (killer clowns, en inglés).

En el Metro de la Ciudad de México también se apareció el escalofriante Eso de Skarsgård, para fines publicitarios.


‘Eso’, dirigida por Andrés Muschietti se estrena esta semana en México

Pero nos gusta

Sufrimos, lloramos, gritamos, nos tapamos los ojos e inclusive dejamos de dormir durante días después de ver una cinta de terror… pero ahí seguimos.

La razón, además de que el masoquismo le llega a todos, es que para los amantes del cine de terror el ver una película de este género les causa felicidad y satisfacción, según un estudio publicado en Journal of Consumer Research.

Nos hace ‘bien’

Si sufres de algún problema cardíaco o crees que ir a ver películas como “Eso” podrían atentar contra tu salud, no lo hagas. Pero si vas preparado para “sufrir” también te puede interesar que la angustia y el miedo aceleran el pulso y el ritmo cardíaco, lo que provoca que se consuma más oxígeno, disminuyendo el apetito y aumentando la quema de calorías.