Es bien sabido que México nunca ha estado cerca de ser un modelo ejemplar en cuanto a sus reclusorios se refiere, pese a ello, en la década de los 70 las autoridades penitenciarias se equiparaban con Suiza y Suecia.

Tras este descaro se escondía toda una hampa orquestada por Arturo “El Negro” Durazo Moreno, un personaje histórico relacionado a la corrupción y encargado de la policía en la capital, la cual asaltaba a mano armada bancos de día y robaba autos de noche, esas actividades ilícitas eran perpetradas por internos de penales del país.


En la década de los 70, el sistema penitenciario mexicano llegaba a compararse con países como Suiza y Suecia, aunque sólo en el discurso

Pero claro, maquillada con un cambio social y deportivo, al menos en el interior del reclusorio de Santa Martha Acatitila, un equipo de futbol americano llamado “Los Perros” y del cual sus jugadores eran parte de la banda delictiva que operaba tanto fuera como dentro del penal. Esta era denominada la 4ta Compañía.

Con esta anécdota de la vida real es que nace el proyecto fílmico de Amir Galván Cervera hace más de 10 años, que tras escucharla, la inquietud le llenó por completo y quiso aventurarse a realizar una película.

“Esta historia fue producto del hallazgo que tuvo Amir en un trabajo escolar, un cortometraje documental que estaba también en el concepto carcelario y le platicaron la historia de la 4ta Compañía e inmediatamente detectó el potencial de la propia historia para ser llevada al cine”, explica en entrevista con Reporte Índigo, Mitzi Vanessa Arreola codirectora del filme.

Galván después de trabajar de cerca con Arreola durante años el largometraje en faceta de preproducción, invitó a la mujer para que compartieran el crédito de dirección en esta opera prima para ambos.

Después de conseguir entrar a Santa Martha Acatitla y llevar un taller exhaustivo de cine con los presos, lograr que las autoridades penitenciarias accedieran a filmar al interior, complicaciones al inicio del rodaje con uno de los actores y para colmo entrar en una interrupción de un año debido a la enfermedad de un histrión, pasó más de una década para que la cinta pudiera llegar a salas comerciales.

“La 4ta Compañía” obtuvo reconocimiento en la pasada entrega de los Arieles con 10 preseas, entre las que destacan Mejor Película, Mejor Actuación Masculina para su protagonista Adrián Ladrón y tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara en 2016.

De la realidad a la ficción

Aunque no existe propiamente un expediente de investigación de todas las fechorías ocurridas al interior de Santa Martha Acatitla en la gestión de “El Negro” Durazo, los realizadores recopilaron testimoniales por parte de gente al interior del penal, así como exreclusos que hablaron de cómo trabajaba la 4ta compañía.


“Esto del robo de autos y llevarlos a la prisión y cambiarles los números de serie, esto ocurría y la gente lo sabía y de eso existen los relatos. Naturalmente hay cosas que no están dichas como tal pero están recogidas las narraciones de otros internos y en textos periodísticos”

Mitzi Vanessa Arreola

Co-directora de la película “La 4ta Compañia”

Los directores tuvieron en sus manos archivos de distintos reos en sus manos para indagar de sus pasados delictivos y hacer la construcción de los personajes a cuadro, además de que tras años de estar conviviendo con las autoridades penitenciarias se logró el permiso para filmar al interior de Santa Martha Acatitla.

“Empezábamos a entrar a las 4 de la mañana para empezar a filmar hasta las 10, también el proceso era mucho más complejo que el de una filmación convencional (…) cuando hacemos esta toma del helicóptero, eso implicó meter una grúa a Santa Martha y como altas medidas de seguridad, que estaba una grúa que podía ser utilizada en otros sentidos, como para liberar a alguien”, recuerda la cineasta.

Participación de reclusos

Más de 100 personas tanto de producción como de reparto entraban diariamente al penal, eran custodiados por el equipo antimotines de seguridad y es que la mayoría de la población penitenciaria fue requerida a cuadro para participar como actores.

“Hay algunos personajes como El Burrero, si recuerdas a este anciano que le regala la navaja a Zambrano y tiene una carrera de ratas, él es un interno real que efectivamente había pasado 48 años en prisión y un poco retomamos de su propia vida, dándole este personaje”, dice la también guionista del filme.

Arreola escribió el primer argumento de “La 4ta compañía” en 2005 y tuvieron que pasar tres años para poder a empezar a tener talleres fílmicos con los internos y explicarles en qué consistía este proyecto.


La película “La 4ta Compañía” fue reconocida en la pasada entrega de los premios Arieles con 10 preseas, entre las que destacan la de Mejor Película

“Fue alrededor de dos años de talleres y estos talleres eran apreciación cinematográfica, hasta perfeccionamiento de actuación para cine, pasando como por que hace cada elemento del equipo de producción y en una filmación y qué está pasando en el set, les ayudamos a comprender cómo se hace el cine”, precisa la directora.

¿Qué es la 4ta compañía?

Este término se utiliza entre el argot penitenciario para denominar al autogobierno al interior de una cárcel, ya que existen solo tres turnos de custodios al día, por lo que la cuarta compañía son ese grupo de prisioneros que llevan el control de lo que ocurre en el manejo de droga, dinero y otras situaciones ilícitas.