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Las mujeres pagan más

Los productos femeninos cuestan más que los productos para hombre en docenas de categorías, desde juguetes hasta ropa, revela un nuevo reporte.

En el estudio “Desde la cuna hasta el bastón: El costo de ser una consumidora femenina”, el Departamento de Asuntos del Consumidor de la Ciudad de Nueva York registró la diferencia de precios en productos idénticos que son vendidos a consumidores femeninos y masculinos.

56
por ciento pagan más por artículos de cuidado personal

Los productos femeninos cuestan más que los productos para hombre en docenas de categorías, desde juguetes hasta ropa, revela un nuevo reporte.

En el estudio “Desde la cuna hasta el bastón: El costo de ser una consumidora femenina”, el Departamento de Asuntos del Consumidor de la Ciudad de Nueva York registró la diferencia de precios en productos idénticos que son vendidos a consumidores femeninos y masculinos.

Después de analizar los precios de casi 800 productos en 35 categorías, los investigadores descubrieron que el llamado “impuesto rosa” no solo aplica a champú y rastrillos. A lo largo de su vida, las mujeres pagan más por casi todo tipo de productos, desde ropa de bebé hasta artículos de aseo personal.

El estudio, cuyo análisis fue publicado por Time, reveló numerosos ejemplos de productos que son similares, pero que cuestan significativamente más cuando son comercializados para las mujeres.

La ropa de bebé para niñas cuesta más que la de los varones. En este caso, 13 por ciento más. Asimismo, los juguetes para niñas cuestan 11 por ciento más que los de los niños, aún y cuando son los mismos juguetes, solamente de diferente color.

La discrepancia de precios no cambia para los adultos. Las blusas tienen un precio 15 por ciento más alto que las camisas masculinas y el champú de mujeres cuesta 48 por ciento más que artículos similares para hombres. De hecho, señala el estudio, los productos de cuidado personal están tan sobrevalorados que las consumidoras pagan más el 56 por ciento de las veces, aún cuando los ingredientes son iguales.

E incluso en la vejez a las mujeres les va mal. Artículos como bastones y andaderas cuestan 15 por ciento más a las féminas. Y los urinales personales son 21 por ciento más caros para las consumidoras de la tercera edad. 

Para rematar, los pañales de adulto son 7 por ciento menos caros para los varones.

Pese a que, en el caso de Nuevo York, la ciudad tiene leyes que prohíben la diferencia de precios por género en servicios (como tintorerías o peluquerías), poco puede hacer la localidad para alterar el precio de los bienes, que son determinados por factores externos a la jurisdicción. Por ello, el reporte hizo un llamado para llamar la atención en redes sociales sobre el problema. 

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