José Buil inició sus estudios en medicina, pero pronto abandonó la carrera para ingresar a la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Este radical cambio fue crucial para encaminar su carrera hacia el cine y su interés por las historias mexicanas de bajo mundo.

Una de esas historias es la del asesino serial Gregorio Cárdenas, alias Goyo, en la cual Buil refleja mucho de lo aprendido en su paso por el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), donde, en el mismo año de su ingreso, realizó el documental Mis amigos desempleados.

¿DE QUÉ VA?:

En el año 1942, Goyo Cárdenas, estudiante de Química, estrangula a 4 jóvenes y las entierra en el jardín de su laboratorio. La policía le sigue el rastro de cerca.

UN CINEASTA

Gregorio ‘Goyo’ Cárdenas fue un asesino serial que estranguló a cuatro mujeres y luego las enterró en el jardín de su casa ubicada en Mar del Norte #20, a unas calles de metro Tacuba. De ahí su otro apodo: El estrangulador de Tacuba.

El director mexicano José Buil realizó una investigación que le llevó mucho tiempo. Incluso conoció al asesino en persona.

“Una vez me colé en una excursión de señoras de la alta sociedad que asistieron a verlo, encerrado en su crujía”, explicó durante una entrevista.

“Cuando salí, trémulo de la emoción por haberlo visto, descubrí que me habían robado la bici. Mi mamá me regañó por esa pérdida y nunca se enteró que conocí en persona al estrangulador”, comenta Buil.


En 1981, Buil realizó, como parte de su tesis, el mediometraje Adiós, adiós ídolo mío.

Su interés por el cine lo llevó a debutar de forma profesional, con la cinta La leyenda de una máscara (1989), por la cual recibió el Ariel, como mejor ópera prima.

Poco después, dirigió los documentales La balada de John O’Reilly (1996) y La línea paterna (1996), este último, co dirigido con su esposa, Maryse Sistach, sobre su propia historia familiar, mostrando videos caseros de su propio abuelo.

La cinta se presentó en la 52o. Edición del Festival de Cine de Venecia, además de ganar el premio Ariel, por mejor argumento original escrito para cine, mejor guion cinematográfico y mejor largometraje documental.

UN ESTRANGULADOR

Fue para 2017 cuando decidió abordar al estrangulador de Tacuba. En su largometraje de 95 minutos, José Buil retrata a “Goyo” (Gabino Rodríguez) como un estudiante destacado que insiste por el amor de Graciela (Sofía Espinosa), mientras que asesina a prostitutas de diferentes puntos de la ciudad.

José Buil, quien también fue guionista de Perfume de Violetas, concibe a “Goyo” como una leyenda del imaginario de la Ciudad de México.

Además, Los crímenes de Mar del Norte tiene guiños al cine negro. Este tipo de cine se distingue por tener un ambiente decadente, la iluminación es tenue y las sombras abundan en la escenografía.

El guiño más sólido al cine negro está en la femme fatale, personaje que en este tipo de películas se distingue por ser una mujer bella, coqueta y que tiene un pretendientes tras de sí.

En Los crímenes de Mar del Norte Graciela es la femme fatale para “Goyo”, quien persigue sin alcanzar el amor de su compañera.

Para José Buil su cinta es una forma de explorar y desenmascarar a “Goyo”, quien fue presentado, más tarde, como un hombre reformado por Luis Echeverría.

Por ello, para el cineasta la investigación no termina: “Mi exploración comenzó mucho antes de la era de internet, cuando ya de adulto me había olvidado de El estrangulador de Tacuba, y hasta la fecha no la termino…”.

RECOMENDACIÓN: 3 estrellas de 5

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