Dana Karvelas afirma vivir orgullosa y sin miedo a las críticas o a los prejuicios sociales. Foto: Especial

La actriz trans Dana Karvelas está feliz y empoderada ante la vida; conoce su historia

La actriz trans se sincera y comparte cómo fue su cambio para ahora ser una mujer empoderada que está en paz con su parte masculina

Cuando Dana Karvelas se mira en el espejo ve a una mujer rubia, de ojos claros, con rubor y maquillaje, lista para salir al mundo. Cuando está en las calles, le sostiene la mirada a quien la voltea a ver, lo que incluso intimida a la gente que la ve pasear por la Ciudad de México.

La mujer de 1.80 metro impone. Porta tacones, vestido, lentes oscuros y bolsa, no pasa desapercibida entre los transeúntes; uno que otro se atreve a darle las “buenas tardes” y ella, cortés, responde el saludo.

Esta es la cotidianidad de Karvelas, es lo que vive cuando va a hacer castings para continuar con su carrera como actriz o cuando viaja al interior del país o simplemente vive su vida como una mujer trans.

Entonces, de vuelta en su casa, frente a ese reflejo, también se esconde otra persona, una que cada vez menos sale a la luz pública: un hombre de cabello corto, castaño y de ojos cafés, que comparte el cuerpo y vive dentro de Karvelas: Isaac es su nombre de pila, con el que nació y que todavía aparece en sus documentos oficiales.

Karvelas vive en paz con su dualidad, en ocasiones despierta y toma su peluca rubia y se muestra como Dana, en otras se presenta en castings como Isaac, porque ambas personalidades le dan un sustento para vivir.

Totalmente honesta, Karvelas platica con Reporte Ìndigo, mira directamente al espejo, se observa en un camerino privado y describe lo que significa ser una mujer trans en México, donde los prejuicios hacía la comunidad LGBT+ continúan, pese a que ya hay leyes que apoyan la diversidad sexual.

“Cada día va importando menos, pero sí hay momentos en que dices ‘bueno, ¿por qué hay tanto juicio, incluso, desde las mismas mujeres? Más que los hombres’. Observo que hay más acoso por parte de las mujeres a una chica trans y, o sea, qué loco, no es miedo, pero también creo que la energía y la seguridad con la que salga una de casa la gente también lo puede notar”, argumenta la artista.

Pese a todo, ella vive sin importarle lo que piensen de ella. Le gusta reír, ser feliz, su vida sigue adelante, tampoco vive preocupada porque deba tener un novio ni vive con miedo al ser una mujer trans.

“Hay que vivir felices, hacer lo que nos gusta, lo que nos apasiona, no dejar para mañana nada, la edad no importa, no hay que comprarnos esa idea. Hay que tomarse la vida lo más liviana posible, ahora más después de la pandemia”, agrega.

Karvelas protagonizó la película Estrellas Solitarias (2015), participó en el documental La Vida es un Carnaval (2021) y tuvo una breve aparición en la serie ¿Quién mató a Sara? (2021-2022), solo por mencionar algunos de sus proyectos.

Para ella no hay ningún papel que discrimine para su filmografía, sea chico o grande, y así lo demuestra, sólo estando segundos a cuadro en Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades (2022), de Alejandro González Iñárritu.

Moviendo el ‘Dana Power’

A la actriz le gusta romper los estereotipos y sacar los roles preestablecidos de su lugar, a eso le gusta llamarlo el “Dana Power” y siente que, precisamente, es lo que le da una mayor libertad de ser quien es ante la vida.

“Cuando nos estamos encasillando nosotros mismos, nos perdemos de muchas posibilidades, porque pareciera que, entonces, solo tenemos que seguir un solo camino, y yo trato y me salgo porque lo que me gusta hacer es darle la libertad a la gente de que sea lo que quiera ser, no ser tan cuadrados”, expresa la artista.

Es justo con este mantra que ella se defiende para poder ir a los castings, porque está consciente de que impone por su físico, por ello le gusta mantener esta dualidad de ser femenina, pero con un toque masculino, cuando es Dana Karvelas o Isaac.

“Hay una locura en Dana, es algo muy de fluir, es un ir y venir, por ejemplo, ahora mi hermano me habla en femenino, me dice ‘Karvelas’, mi tía no tanto, pero él sí, ella todavía me dice Isaac, le cuesta trabajo, y si estoy como Dana, pues me dice ‘hijita’, se van un poco dando las cosas, ahí sale el ‘Dana Power’, entra en acción”, indica con cierto halo de coquetería.

 

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Lecciones de su madre

La transición de Dana comenzó cuando todavía su madre estaba en vida, ella misma le aconsejaba cómo ser mujer, reglas puntuales que Karvelas mantiene hasta la fecha y que son las líneas de respeto a seguir en su vida.

“Cuando me empezaba a vestir de mujer, ella me decía ‘siempre báñate, sal arreglada, nunca salgas mugrosa, tú siempre elegante’, ella diario lo hacía, así fuera a pasear a los perros al jardín. Y también me decía ‘nunca te permitas verte borracha ni tirada en el suelo’, consejo de mi mamá, y nunca me verán con la peluca de lado”, afirma la actriz.

Karvelas considera que hay un cierto guiño u homenaje a su madre y eso se representa con su porte y elegancia, su mamá la apoyó incondicionalmente hasta el último día de su vida, no solo moralmente, sino también con la faceta de ser mujer, por ejemplo, el primer relleno de busto que la artista usó, se lo confeccionó su mamá.

“A veces, sí me visto como se vestía mi mamá, con transparencias o de negro, aunque mi imagen es muy a semejanza de la Barbie. La otra vez subí una foto (a redes sociales) y una prima me dijo ‘te pareces a mi mamá, a tú mamá, a mi prima Tania’, como que hay una mezcolanza”, describe cerrando la conversación.

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