El futbol es de los deportes –y actividades– que más despiertan emociones, reacciones y pasiones en el ser humano. Angustia, alegría, enojo y tristeza, durante un partido de futbol los amantes de este deporte viven todo tipo de sensaciones a flor de piel.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Coimbra, en Portugal, el amor por el futbol despierta los mismos mecanismos y sentimientos que el amor por la pareja.

“El futbol despierta emociones, a veces irracionales, que cruzan la frontera entre el amor tribal y el fanatismo (…) hemos podido comprobar que los sistemas neuronales que se activan son muy semejantes al del amor romántico”, señalaron los expertos.

Pero cuando la pasión se convierte en fanatismo la salud se ve seriamente afectada, ya que se convierte en obsesión y el hincha tiene pensamientos absolutistas, creencias irracionales, emociones incontrolables, baja tolerancia a situaciones frustrantes y poco autocontrol.

El temor a que pierda el equipo provoca pensamientos y emociones negativos, aumentando la tensión y alerta en el Sistema Autónomo Simpático, disparando síntomas como taquicardias, sudoración, opresión en el pecho y palpitaciones.

A su vez, se desencadenan el estrés y la ansiedad.