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Literatura

Lolitas: entre la fantasía y la perversión

Azaneth Cruz

La escritora Ana V. Clavel se adentró de nueva cuenta en las tierras ya exploradas de las ninfas, el amor, el deseo y la perversión. Y como resultado obtuvo “Territorio Lolita”, su nueva obra literaria.

Un ensayo que, a través del arte, muestra a esas niñas que fueron fuente de inspiración de diversos artistas del siglo 19 y que también se convirtieron en el motivo de perturbación de la tranquilidad de una era moderna que descargó sus deseos de forma fatal y descarada.


Sep 7, 2017
Lectura 6 min
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“Mi trabajo ensayístico comenzó a escribirse en 2010 y tiene su fuente en las novelas más recientes que he publicado, esto es ‘Las ninfas a veces sonríen’ y ‘El amor es hambre’”

- Ana V. Clavel

Escritora

El filme de Stanley Kubrick de 1962, ‘Lolita’, hizo que la imagen de la musa y objeto del deseo se volviera un estereotipo de la inocencia y la sexualidad

“El lector debe comprender que, dueño y esclavo de una nínfula, el viajero encantado está, por así decirlo, más allá de toda felicidad, un paraíso cuyos cielos tenían el color de las llamas infernales, pero con todo un paraíso”

- Vladimir Nabokov

Escritor

“Todo objeto de deseo se vuelve, en la fantasía, fetiche, y uno de los más fascinantes fetiches de nuestra época es precisamente Lolita”

- ‘Territorio Lolita’

Ana V. Clavel

La escritora Ana V. Clavel se adentró de nueva cuenta en las tierras ya exploradas de las ninfas, el amor, el deseo y la perversión. Y como resultado obtuvo “Territorio Lolita”, su nueva obra literaria.

Un ensayo que, a través del arte, muestra a esas niñas que fueron fuente de inspiración de diversos artistas del siglo 19 y que también se convirtieron en el motivo de perturbación de la tranquilidad de una era moderna que descargó sus deseos de forma fatal y descarada.

“Mi trabajo ensayístico comenzó a escribirse en 2010 y tiene su fuente en las novelas más recientes que he publicado, esto es ‘Las ninfas a veces sonríen’ y ‘El amor es hambre’”, explica en entrevista para Reporte Indigo Ana V. Clavel, autora de “Amorosos de atar”.

Para escribir “Territorio Lolita”, la artista se sumergió en diversos trabajos como el de Vladimir Nabokov, Lewis Carroll, Jack Zipes, Roberto Calasso, los Hermanos Grimm, Juan García Ponce, Julio Cortázar, Charles Perrault, entre otros.

Para abordar la primera parte de su ensayo, la novelista dedicó extensas páginas al escritor ruso Vladimir Nabokov con el objetivo de explicar –a partir de su novela titulada “Lolita” (1955)– el término al que fueron remitidas aquellas niñas y adolescentes que dotadas de una belleza particular, juventud e ingenuidad, indujeron el deseo prohibido de los hombres con la necesidad de saciar el instinto animal.

En una segunda parte, las letras de Clavel encuentran su lugar para hablar de las “Josefinas”, nombre que adoptaron las nínfulas (Lolitas) tras ser publicadas las memorias escritas a forma de libro, de una prostituta vienesa llamada Josephine Mutzenbacher. Clavel considera que Nabokov se basó en esta publicación para crear su controversial obra literaria.

En el libro en el que Josephine Mutzenbacher redactó sus memorias se narra su vida sexual, desde cumplidos los cinco años de edad, ya que en palabras de Clavel, Josephine “era una tierna Lolita a sus escasos cinco años… su primera relación consumada la tiene a los nueve años de edad, con un hombre de 50. La lista aumentaría con un soldado, un cervecero, un vicario, un camarero, un profesor de religión, su propio padre y un proxeneta, quienes conforman las aventuras sexuales de su niñez, antes de obtener su licencia como prostituta a los 12 años”.

Para comprender el todo del surgimiento, el uso del término y la figura de una Lolita, la escritora tuvo que explorar el mundo de los cuentos de hadas y las versiones reales a través de las cuales encontró distintos y variados mensajes.

“Cuando me metí al tema del ‘Amor es hambre’ en su versión de lo que será una Caperucita contemporánea, empecé a indagar un poco como una extensión de las ninfas. La versión original de Caperucita, en todo su simbolismo de cuento de hadas, lo que maneja es cómo una pequeña virgen incursiona en el bosque de la vida con los lobos que se tiene que topar, no para esconderse, sino aprender a lidiar con ellos. Por otra parte pensé en Alicia, la Alicia personaje de Lewis Carroll y a la que fotografía con tanta pasión”, expone Clavel.

‘Territorio Lolita’

Autora: Ana V. Clavel

Editorial: Alfaguara, 2017

Faúnulo o un niño llamado Peter Pan

Como una característica admiración por la niñez, de acuerdo con Ana V. Clavel, la imagen de estos pequeños se convertiría en una impronta particularidad en la vida de ciertos autores de la época como Charles Dickens, John Ruskin y el más conocido por su amor a las niñas, Lewis Carroll, autor de “Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas” (1865).

Convenido por la autora dentro de su libro “Territorio Lolita”, si Alicia es la hermana menor de Lolita, Peter Pan sería del fáunulo, donde Peter alude directamente a la mitología y al dios Pan, deidad de los pastores y rebaños, la fertilidad y la sexualidad masculina desenfrenada.

Pero para compararlo con la “gracia letal” que con el tiempo adquirieron las Lolitas, la escritora citó en su ensayo parte de la obra de Thomas Mann, “La muerte en Venecia”.

En él relataba que un hombre mayor se enamora de un niño al cual contempla como la máxima expresión del arte. Se sospechó tiempo después que el hombre que se enamora hacía referencia al mismo Thomas Mann.

La degradación del mito

Aunque trastocada de una manera “muy intensa” y “hasta inconsciente” por el tema del deseo, la autora parte de él como punto cardinal en el que gira su obra.

Esto sin dejar de mencionar que, como Nabokov en su tiempo, aún no logra comprender por completo la degradación del mito.

“Considero que la degradación ocurrió cuando la novela de Nabokov tuvo éxito… cuando es leída con una descarga del adulto representada por el personaje Humbert Humbert y se pierde de vista que él sólo nos está dando una visión del mundo”, expone Clavel.

Parte de la transformación de Lolita, menciona la escritora, también puede verse a partir de el filme de Stanley Kubrick que lleva el mismo nombre, que salió a la luz en 1962.

“Kubrick fue el primer director de cine en llevar a la pantalla grande a Lolita… Yo creo que se fascinó con el ícono recién creado y con toda la maestría y la magia visual que tiene peso en la narrativa visual la esquematización de la Lolita”, comenta.

Aunque la escritora no compite con lo que considera una gran obra cinematográfica de Kubrick, describe que es el primer director que da un estereotipo y tipificación de una Lolita inocente y perversa.

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