Jorge Rodríguez es un músico experimental que en el pasado logró reconocimiento internacional, pero ahora su mente empieza a fragmentarse, no logra distinguir lo que es real de sus pensamientos personales, lo que hace que abandone todo, su casa, su talento y a su hijo mayor, la única familia que le queda.

El artista se convierte en un vagabundo, una persona alterada que ya no se comunica con la gente y que vive en una jardinera de la colonia Roma como un indigente, pero sus amigos e hijo todavía tienen fe en que algún día recobre la cordura.

Con esta premisa, Fabián Corres escribió, protagonizó y dirigió su ópera prima Encontrando el fin del mundo, largometraje que hizo en colaboración con su propia familia y amigos, y que nace de una reflexión personal que le pasó hace 12 años.

“Un día mi hijo mayor, quien en ese entonces tenía 7 años, se detuvo a platicar con un chico de la calle en Coyoacán y en mi mente se abrió esta cuestión de los privilegios, de cómo mi hijo de alguna forma por estar instalado en una clase social media va a tener más oportunidades que un niño vendiendo muñequitas en Coyoacán y de ahí empecé a hacer apuntes y sabía que tenía que hacer algo con eso”, comparte Corres, en entrevista con Reporte Índigo.

Para interpretar al personaje del músico, Corres se sometió al rigor de volverse una persona en situación de calle, así que durante dos meses estuvo viviendo en la intemperie, dejó de bañarse, de ver a sus hijos, su vida personal se volvió trastornada, tal cual como la de Rodríguez.

“Este tema, creo que en algún momento tendré que ir a hablarlo con algún psicólogo o platicar con alguien (…) Yo venía de hacer una película donde hacía a un esquizofrénico y la obra de teatro Ángeles en América, donde el personaje tiene Sida y yo no sé actuar de otra forma, el cuerpo tiene que estar ahí, entonces, estando en esta situación decidí que iba a terminar de destruir el físico”, agrega.

El director describe que la película tiene un presupuesto de 150 mil dólares, mismo que es simbólico, porque varios de los talentos involucrados no cobraron por su trabajo o se unieron al proyecto, por cercanía y amistad con Corres.

“El intentar, no solamente una película en este país, sino intentar crear un sistema de producción distinto, es muy complejo (…) Estoy convencido de que el sistema de producción actual tiene que ver con una narrativa, lo que pasa en este país es que te quieren encajonar siempre a que tú tengas un sistema de desarrollo igual a todos, porque así se hace el cine, si no cumples con esas normas, no se puede hacer cine, pero mira, ahora existe esta película”, afirma el también actor.

Encontrando el fin del mundo recorrió distintos festivales internacionales e independientes durante el confinamiento y ahora llega a cines mexicanos, teniendo una breve corrida comercial en México.

Michel Franco: el aliado asesor para Encontrando el fin del mundo

Fabián Corres tiene una amistad cercana con el cineasta Michel Franco, porque participó en uno de los cortometrajes estudiantiles que el director hizo al inicio de su carrera; desde entonces han permanecido en comunicación y para Encontrando el fin del mundo lo asesoró para editar el filme, que en su corte original era de más de tres horas.

“Yo quería que mi película durara cuatro horas y media, y en su productora la vimos y él me dijo qué editar, lloré dos días, y sabía que él tenía razón con lo que tenía que quitar. La película está armada muchísimo gracias a la visión de alguien que supo agarrarme de la mano y decirme las dos cosas que necesitaba saber, que había una película y que el material es lindo”, agrega el cineasta novel.

Te puede interesar: ¿Qué carajos es Bardo? | Reseña de la nueva película de Alejandro González Iñárritu