La violencia no se limita a lo físico o psicológico. Lamentablemente, se ejerce desde otro tipo de abusos, los cuales pueden ser más tenues, sutiles o silenciosos, pero que, de igual forma, son peligrosos para quienes la padecen.

Un tipo de violencia de este tipo es la estética y está relacionada a la imposición y validación de un modelo de belleza. Un ejemplo inmediato es lo sucedido durante la pasada ceremonia de premiación de los Oscar, donde el comediante Chris Rock hizo una broma sobre la apariencia de la actriz y productora Jada Pinkett Smith.

“Jada, no puedo esperar a GI Jane 2”, dijo Rock, en referencia a su alopecia, enfermedad que padece Pinkett.

La actriz habló por primera vez de su padecimiento en 2018, durante el programa de entrevistas Red Table Talk, donde explicó que se trata de un trastorno autoinmune que ataca los folículos pilosos, a través de los cuales crece el pelo, y que provoca la pérdida del cabello.

La productora y esposa del actor Will Smith ha hablado en medios de comunicación sobre cómo para ella fue aterrador el momento en el que comenzó a perder cabello, desde entonces se ha posicionado como un referente sobre esta enfermedad.

Bajo este panorama, y luego de la reacción de Will Smith, quien golpeó a Rock en el escenario, dejando de lado la experiencia de su esposa, se volvió trending topic en redes sociales y en medios de comunicación.

Los comentarios en redes sociales se dividen entre quienes apoyan a Smith, quienes destacan la falta de empatía de Rock, y unos más recuerdan que este último realizó un documental sobre el pelo de las mujeres afroamericanas.

“La hipotenusa. El comediante narró y produjo la película sobre el cuidado, los estilos y la importancia del cabello entre la comunidad negra”, indicó un usuario.

Algunas personas destacaron el machismo que se ejerce en la sociedad y cómo la enfermedad de Pinkett se dejó totalmente fuera de la discusión.

“Voy a opinar sobre una realidad que conozco. Tengo una familiar joven que tiene alopecia como #JadaPinkettSmith. A algunos les parece una tontería, pero he visto a una chica derrumbarse y no querer salir de casa. Esconderse de los vecinos y decir que nadie la iba a querer así”, expresó @MunsMara.

Otros comentarios que salieron a la luz fueron: “Ojalá Jada Pinkett-Smith se hubiera subido al escenario y le hubiera dicho a Chris Rock que reírse de las enfermedades o de algo que duele a los demás, puede ser dañino y feo. Pero ahora estaríamos hablando de la loca de Jada, de las feminazis y de no sé qué más”.

También se han pronunciado celebridades, como la actriz Sophia Bush quien aseguró que la violencia nunca está bien. “Una agresión nunca es la respuesta. Pero ya es la segunda vez que Chris se ríe de Jada en el escenario de los Oscar y hoy se rio de su alopecia. Meterse con la enfermedad autoinmune de alguien está mal”.

El actor Mark Hamill también se sumó a la discusión a través de su cuenta de Twitter. “Los cómicos son muy hábiles en el manejo de los abucheos. Con las agresiones físicas violentas(…), no tanto”.

Una violencia arraigada

Para el doctor Emiliano Villavicencio Trejo, jefe de Posgrado de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad La Salle, lo que presenciamos el domingo es una muestra lamentable de la normalización de un tipo de violencia a la que estamos expuestos en la vida cotidiana.

El especialista indica que al analizar la escena sí hubo una violencia estética que se normalizó a través de una broma, algo que, por desgracia, validó la acción violenta.

Sin embargo, Villavicencio aclara que es un tema histórico muy arraigado en los seres humanos.

“Es bastante cultural y arraigado a nuestra sociedad e ideología, se nos hace ‘normal’ hacer burlas, poner apodos y en muchos contextos educativos, formales o laborales, se fomentan sin darnos cuenta que estamos hablando de un tema de violencia cuyo eje no es necesariamente la palabra”, aclara.

El doctor Emiliano precisa que la violencia estética puede ser matizada por diferentes comportamientos, a veces, no verbales, sino por alguna conducta, y por lo tanto es muy tenue, pero tiene un mayor impacto en la psique.

“No necesariamente lo asumimos como consciente, pero la huella puede ser indeleble, dado que esta violencia no está acompañada por un discurso verbal explícito, sino que está determinada y regida por una conducta, estereotipos o modelos, su impacto es muy profundo”
Emiliano Villavicencio TrejoEspecialista de la Universidad de La Salle

Es el caso de los estereotipos de belleza de la mujer, en los que la violencia estética es algo cultural que se rige por imágenes, por ello su impacto y trascendencia es mayúscula, pues se hace una validación de un único modelo que determina cuerpos hegemónicos casi inalcanzables.

Estereotipos y arquetipos ponen la pauta y marcan los cánones de belleza del “deber ser” y, de alguna forma, coartan las diferencias, por lo que no reconocen las individualidades.

“Si bien está impregnada en nuestra cultura, sí podemos identificar grupos vulnerables, como las mujeres, los sordos, mudos, gente con alguna discapacidad física cognitiva, quienes no tenemos un cuerpo similar al estándar de belleza, todos nos convertimos en presa fácil”, precisa.

Aunque también aclara que la violencia estética tiene como víctimas principales a las mujeres, también la sufren identidades no binarias y los hombres en menor medida. En este último caso, cuando, por ejemplo, pierden el cabello o no responden a cierta estatura, etcétera.

Consecuencias

En general, la violencia estética provoca estados de estrés, ansiedad y baja autoestima. Muchas personas son discriminadas y estigmatizadas por no cumplir con ese “debería” que prescribe la belleza.

En respuesta a esto, algunos se someten a procedimientos peligrosos o dietas estrictas que conllevan a trastornos alimenticios que perjudican la integridad física y mental. Tal es el caso de la bulimia y la anorexia.

“En la adolescencia es natural que los jóvenes sigan un modelo, se generan ídolos musicales o deportivos, es natural; sin embargo, cuando estos cánones establecen las pautas del deber ser, puede impactar a nivel social de manera preocupante, y tenemos entonces trastornos desarrollados de personalidad, cuya fuente principal es la necesidad de querer alcanzar ese canon”, abunda.

Por desgracia, en la vida cotidiana difícilmente se reconoce este tipo de violencia, pues no existe la aceptación y el respeto a lo distinto.

Villavicencio Trejo aconseja que como sociedad se debe enseñar, desde el hogar, valores de respeto a la diferencia. Se puede empezar con acciones pequeñas en lo personal para así llevarlos a la vida cotidiana.

La Academia se pronuncia

El incidente entre Will Smith y Chris Rock se robó toda la atención de la 94 edición de los Premios Oscar. Al respecto, la Academia mostró su desaprobación por lo ocurrido.

“La Academia no aprueba la violencia de ninguna forma. Esta noche estamos encantados de celebrar a los ganadores de la 94 edición de los Premios de la Academia, que merecen este momento de reconocimiento por parte de sus compañeros y amantes del cine de todo el mundo”; escribió La Academia en su cuenta de Twitter.

También puedes leer: “Lamento profundamente mi comportamiento”, Will Smith se disculpa con Chris Rock tras golpe