Donna Summer reinó musicalmente una parte de la década de los 70, cuando la música disco se apoderó por un momento de las listas de popularidad. 

La fórmula consistía en conjuntar a un productor con la visión de preparar arreglos bailables, ya sea con orquesta o con sonidos electrónicos, más el apoyo de una gran voz –de preferencia mujer– que pudiera darle el toque para ser un hit

La mancuerna de productores que formaron el italiano Hansjörg “Giorgo” Moroder y el británico Peter J. Bellotte, más la voz de LaDonna Adrian Gaines –mejor conocida como Donna Summer– no solo resultó exitosa, sino visionaria. 

Después de grabar en 1974 “Lady of the Night”, el primer disco de Summer bajo un sonido pop-rock-folk, el equipo dio un giro radical en “Love to Love You Baby” de 1975. 

“Orgasmo musical”, literal. “Love to Love You Baby” encapsula, en 16 minutos, la efervescencia sexual de la época pre-SIDA. Un himno que más allá de los 23 orgasmos simulados, encaminó a Donna Summer a los géneros de soul, disco y R&B.

Giorgo Moroder experimentó con la orquestación en “Love to Love You Baby”, pero con “I Feel Love” expermentó con el sonido electrónico de sintetizadores para crear otro éxito en 1977. 

No es casualidad que haya salido cuatro meses después de “Trans-Europe Express” de Kraftwerk. Desde mediados de la década de los 70, el sintetizador había comenzado su travesía para dominar el sonido de la música popular contemporánea.

“I Feel Love” se incluyó en la segunda parte del álbum conceptual “I Remember Yesterday”. Donna Summer, Moroder y Bellotte jugaron con la idea de hacer un álbum que hiciera un recorrido por el tiempo, con elementos disco que se mezclaran con elementos auditivos característicos de los 40, 50 y 60, para llegar al sonido “del futuro” en la segunda parte del álbum.

Brian Eno compró la idea. La anécdota cuenta que mientras grababa con David Bowie, Eno llegó emocionado a decirle: “Esto es, no busques más. Este sencillo va a cambiar el sonido de la música de club durante los próximos 15 años”. 

Donna Summer le dio voz a una de las canciones precursoras de lo que sería la música techno. No solo eso, el sonido futurístico de esta canción ha dado pie, tres décadas después, a lo que se conoce como “space disco”, uno más de los cientos de subgéneros de la música electrónica. 

Comandado por los noruegos Lindstrøm y Todd Terje, pero que incluye también ciertos ritmos explorados por el alemán Superpitcher, el brasileño Gui Boratto, el sueco The Field y los franceses Acid Washed, la mezcla de sonidos y ritmos de géneros como el “space disco” o el “minimal techno”, le hacen un homenaje indirecto al legado no tan conocido de Donna Summer.