El mundo está viviendo un cambio de época, temas como el feminismo y la ecología deben repensarse y ser debatidos a profundidad; a la vez que se necesita abordar las teorías tradicionales para explorar las “contraculturas”, ya que estas hegemonizaron el discurso de rebelión durante la segunda mitad del siglo XX. El escritor José Agustín ubica las décadas de los años 30 y 40, cuando diversos movimientos y expresiones culturales, usualmente juveniles y colectivos, comenzaron a confrontar a la cultura y el arte institucional.

Con el fin de revivir el arte del debate y explorar los temas de la agenda actual, así como revaluar críticamente los legados del pensamiento libertario de la segunda mitad del siglo XX, el Museo Universitario del Chopo, junto con el Centre for Postcolonial Studies, Goldsmiths y la University of London del Reino Unido, presenta el ciclo de conversaciones Arte, política y contracultura, en donde participarán pensadores, académicos, artistas, activistas y políticos de diversas zonas y generaciones.

“Ser rebelde era ser contracultural y esto implicaba desde maneras de hacer política, hasta las maneras de vivir. Con este ciclo queremos ahondar hasta qué punto ese legado sigue vivo, si todavía podemos usar la palabra ‘contracultura’, si, quizás, debemos pluralizarla y hablar de contraculturas. También ver la posibilidad de que la contracultura se ha movido de bando y empieza a ser patrimonio de las nuevas derechas, de fascismos que se están apoderando de unos países,”, expresa Francisco Carballo, uno de los curadores de este evento.

Además, también se debatirá sobre los efectos colaterales de la pandemia, los retos que genera el cambio climático, el auge de la extrema derecha, la persistencia del racismo, los riesgos de la virtualidad y los nuevos activismos, entre otros.

De acuerdo con Carballo, la sociedad ya venía arrastrando una cantidad enorme de problemas, que de alguna manera, no se habían enfrentado, por lo que con la pandemia se debe analizar dónde se encuentra la sociedad actualmente y hacia dónde se quiere ir, de lo contrario, las cosas no mejorarán.

“Hay preguntas que valen la pena que nos hagamos como, después de más de 500 años que empezó la expansión europea por el mundo, ¿por qué la herida colonial sigue abierta, por qué los legados coloniales siguen siendo tan importantes? Y lo vemos en las protestas de Black Lives Matter en Estados Unidos, en los movimiento de Europa que piden caigan estatuas, también lo vimos en México, son preguntas que siguen vivas”, explica.

El papel del arte y la política

El arte es otro de los temas que se abordarán en este ciclo; invitando a reflexionar, en el siglo XXI, qué implica ser artista y qué es el arte; su papel en el mundo y de cómo, a través de esta expresión, se puede reinventar el lenguaje político que está actualmente anquilosado.

Asimismo, el curador quiere que se promueva la búsqueda de nuevas respuestas, desde las fronteras y lugares donde la humanidad no se había atrevido ir a buscar y, tal vez, desde esos puntos ciegos, se encuentre una solución a los problemas que afectan hoy en día.

“Igual que en el resto de la sociedad, los artistas sienten que ya no pueden seguir haciendo lo de antes, no se trata sólo de producir objetos bellos para colgar en las galerías o en las paredes blancas de los museos, es algo más. También los políticos, de todos los bandos, no nos están dando las repuestas que requerimos, vivimos con muchas incertidumbres, no nos debemos dejar engatusar por ellos que tienen soluciones fáciles, los problemas que tenemos hoy en día son complejos y las soluciones no pueden ser sencillas, por eso tipos como Donald Trump nos están vendiendo ilusiones simplemente”, aclara.

Para el curador del ciclo Arte, política y contracultura, se trata de poder reinventar la tolerancia, saber escuchar y conversar entre generaciones, géneros, entre países y perspectivas distintas. Entre todas, tal vez, no se llegue a respuestas, pero sí se generen preguntas que acerquen a las sociedades a los problemas que las aquejan con mayor certitud.

“No queremos adoctrinar a nadie, queremos pluralizar la conversación, traer voces que no estaban en el debate mexicano y que la gente llegue a sus propias conclusiones. Por otra parte, tenemos, entre otras cosas, no sólo pedirle a nuestros líderes que cambien el mundo o exigir a las corporaciones y gobiernos ser ecológicos y ser respetuosos si nosotros en nuestra vida diaria no empezamos a cambiar la manera que consumimos o nos relacionamos con el planeta”, detalla.

Estas reflexiones provocan en Carballo cuestionamientos sobre los efectos post pandemia y cómo la sociedad puede y debe contribuir para un cambio verdadero, no se debe ver este momento de confinamiento como una especie de paréntesis en el que no pasó nada, se tiene que, a su parecer, asumir que fue un ensayo en general de lo que puede venir si no se atiende el problema medioambiental.

“No podemos volver a donde estábamos antes de la pandemia. Debemos, a su vez, darle voz al feminismo y feminismos, tenemos gente como Rita Segato, Geobrujas y María Galindo, quienes trabajan desde distintas perspectivas el feminismo, queremos que el público vea la complejidad filosófica y su amplitud política, si queremos pensar en el mundo, tenemos que feminizarlo y para ello, tenemos que entender cómo se está pensando hoy en día”, concluye Francisco Carballo.

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