Navegar por internet no es lo mismo hoy que hace 20 años, ni tampoco es igual que en sus comienzos rudimentarios, más allá de los 90; esta constante evolución se hace latente ahora con nuevas tecnologías que involucran criptomonedas, Inteligencia Artificial (AI, por sus siglas en inglés) y hasta la compra de objetos que sólo existen digitalmente. Actualmente, nos encontramos entrando a la era de la Web3, y la mayoría de las personas se preguntarán: ¿dónde quedaron las versiones 1 y 2? Pues aquí te explicamos, con ayuda de Anastasia Vitruk, especialista en marketing digital y desarrollo del ecosistema de internet, cómo ha sido este crecimiento:

Todo es interacción en la Web3

La llegada de la Web3 marca un momento clave para la participación en línea, antes había un miedo generalizado a hacer compras o invertir en internet, ahora todo eso buscan las nuevas generaciones, lo que impulsa a la vez el e-commerce y el uso de criptodivisas.

“Para entender la Web3 de manera fácil, es cuando conectas tu cripto-billetera con tu sitio web, y la mayoría de las transacciones son a través de criptomonedas, tokens o NFTs, básicamente, todos estos recursos digitales crean una nueva forma de interactuar, poque al adquirir un NFT, esto beneficia a un creador o artista en internet”, expresa Vitruk.

Entendiendo el metaverso

Este tema no es nada nuevo para quienes están en el mundo de la tecnología, el entretenimiento e, incluso, la literatura de ciencia ficción, pero sin duda Mark Zuckerberg trajo un nuevo halo a la conversación cuando quiso adueñarse del término con el cambio de su compañía; aquí lo que apunta Vitruk es que para no quedarnos atrás es importante entender que esto, al menos, va más enfocado a la industria del gaming.

“El mejor ejemplo es Fortnite, que tiene mucha participación de sus usuarios y las marcas quieren entrar ahí, al mundo virtual, esto es el metaverso centralizado, pero el descentralizado es que tú vas por tu propio camino, desarrollando tu propia identidad online, y vas ganando tokens, por participar en juegos y, claro, entre más participas, más ganas, y esta es la gran cuestión, que hay que lograr un balance para evitar la adicción”, describe la especialista de marketing.

¿Qué sigue ahora en el mundo real?

Vitruk considera que el siguiente paso es desarrollar lazos de confianza que permitan coexistir a las personas con la Web3, por cómo las identidades cada vez están más alejadas de la realidad que se vive en internet; por ejemplo, ahora mismo en redes sociales como Twitter, los usuarios prefieren usar NFTs como su imagen de perfil, que una fotografía.

“Creo que para la realidad social aquí está el impacto principal de la comunidad en la web, que está teniendo un sentido de pertenencia, porque la gente está invirtiendo mucho en NFTs, por eso es que el NFT Bored Ape es tan popular, porque al tener uno de estos, te hace parte también de una comunidad exclusiva dentro de Internet”, dice la también socióloga.

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