La Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés) de Estados Unidos aplicó  “tolerancia cero” al uso de aviones no tripulados en el estadio de la Universidad de Phoenix, en Arizona, donde se llevará a cabo la 49 edición del Super Bowl de la NFL, entre los Seahawks de Seattle y los Patriots de Nueva Inglaterra.

En un anuncio publicado este miércoles en YouTube, la FAA pide que el evento deportivo del próximo domingo permanezca como una “zona libre de drones”, pidiendo a los asistentes que “no arruinen el juego” y que “dejen su dron en casa”. 

El anuncio, de donde nace el hashtag #NoDroneZone, surge dos días después de que un pequeño avión no tripulado se estrellara en los jardines de la Casa Blanca.

De hecho, ante ese suceso DJI (uno de los grandes fabricantes de drones), anunció que sus dispositivos serán modificados para regresarse en caso de acercarse a una zona cerca del área restringida por Washington, en donde solamente podrán sobrevolar los drones del gobierno.

La FAA hizo claro en un comunicado que la misma restricción aplica para los juegos universitarios de la Asociación Atlética Nacional de Colegios Universitarios (NCAA, en inglés), en estadios con capacidad de 30 mil o más personas, así como para los Juegos de las Grandes Ligas de Béisbol y muchos eventos de la Asociación Nacional de Carreras de Automóviles de Serie (NASCAR). 

La máxima autoridad de la aviación en los Estados Unidos alude al Aviso a los Aviadores emitido el pasado dos de enero a propósito del próximo Super Bowl y a petición del Departamento de Seguridad Nacional, en donde advierte que “cualquiera que viole las reglas podrá ser ‘interceptado, detenido y entrevistado’ por la policía o personal de seguridad”.

“Además de la posibilidad de que un infractor termine en la cárcel, volar un avión no tripulado en un estadio lleno de personas podría resultar en una multa civil de la FAA por la operación ‘negligente y temeraria’ de una aeronave”. 

Según Forbes, la FAA quiere evitar que ocurra otro incidente como aquel dron que se estrelló en una tribuna durante una corrida de toros en Virginia, en 2013, que dejó un saldo de cinco espectadores lesionados. 

Pero la realidad es que, “aparte de hacer una petición pública para la cooperación, actualmente es poco lo que la FAA puede hacer para prevenir otro accidente”.