El director de cine Shaka King recuerda la lucha del “black power” con la segunda película de su carrera: Judas and the Black Messiah (Judas y el Mesías Negro). Una cinta que en tiempos del Black Lives Matter viene a martillar las conciencias a través de la remembranza de la historia.

El cineasta reveló que decidió tomar este proyecto de manera personal por la conmoción que le provocó el legado de las Panteras Negras y el asesinato de uno de sus líderes más importantes: Fred Hampton, quien fue asesinado por el FBI.

Su largometraje aborda cómo el FBI consiguió infiltrar a William O’Neal, un criminal de poca monta, en las Panteras Negras para que les entregara a Hampton.

Con la participación de Daniel Kaluuya (Hampton) y Lakeith Stanfield (O’Neal), Shaka King consiguió ser nominado a los Premios Oscar de la Academia con una temática política y de violencia policial en Estados Unidos después que Da 5 Bloods. Hermanos de armas fuese descartada.


“Las Panteras Negras eran luchadores por la libertad que, por encima de todo, se veían motivados por el amor a su gente. Es así de simple: eso es lo que eran y por eso queríamos hacer una película sobre ellos”, expresó el cineasta.

¿DE QUÉ VA?:

Con la oferta de un acuerdo por parte del FBI, William O’Neal se infiltra en el Partido Pantera Negra para recopilar información sobre el presidente Fred Hampton.

LO BUENO: HISTÓRICA Y FOTOGRAFÍA ÉPICA

Judas y el Mesías Negro no es una película histórica en el sentido de la simple remembranza de sucesos importantes sino porque relata hechos puntuales que fueron angulares para la lucha contra el racismo en los Estados Unidos.

En ese sentido, la obra de Shaka King es muy necesaria aún en estos tiempos. Pues si bien en los tiempos en los que el racismo era evidente, todavía en la actualidad hay varias reminiscencias y actitudes que lo siguen perpetuando.

Por eso es que la película nominada al Oscar no sólo tiene esta naturaleza histórica sino también de conciencia política.

Esta característica está reforzada en dos virtudes que se aprecian rápidamente desde el inicio: la fotografía y la epicidad narrativa en ciertas escenas.

En la primera hay un conjunto de elementos que contribuyen a que la cinta sea de época. La iluminación es clara en momentos de discursos épicos y oscura en situaciones de lucha y clandestinidad.

En la segunda hay una especie de impulso para realzar cada una de las palabras de Fred Hampton y la interpretación de Daniel Kaluuya, quien se beneficia por esta epicidad narrativa en momentos específicos.

King confesó que esto no es casualidad sino que elaboró los discursos y la epicidad narrativa a partir del legado de Hampton en la historia de los Estados Unidos.


“Ante todo, se consideraba un verdadero hombre del pueblo: no le pidió a nadie hacer algo que él no estaba dispuesto a hacer. Salía a la calle a vender periódicos en medio del frío, trabajaba sin descanso en el programa de desayunos gratuitos, daba clases en los cursos de educación política. Era incansable, su energía no tenía freno. Y era humilde. Insistía en que no había un trabajo para las bases: él también hacía ese trabajo como líder”, declaró el cineasta.

También abundó en la admiración al líder debido a sus dotes como orador en público. “Sus palabras, su capacidad para tomar ideas muy amplias y convertirlas en algo increíblemente accesible, inteligente, divertido y entretenido. Su valentía, ya que era intrépido…”.

Los discursos, en consecuencia, están estructurados tanto por drama como por una implicación directamente política. Y esto se vuelve una de las virtudes más adecuadas de la cinta.

LO MALO: GUION FLOJO Y SIN PROFUNDIDAD

En las primeras horas de diciembre de 1969, la policía de Chicago hizo una redada en el departamento del joven dirigente de las Panteras Negras, Fred Hampton.

Después de un centenar de disparos, de los que según algunas versiones solo uno fue contra las fuerzas del orden, Hampton y su camarada Mark Clark estaban muertos, mientras que otros seis miembros del grupo, incluyendo la embarazada prometida de Hampton, Deborah Johnson (ahora Akua Njeri), estaban heridos en distintos grados de gravedad.

El incidente conmocionó a los Estados Unidos en medio del movimiento por los derechos civiles. Sin embargo, la oportunidad de trascender como una cinta emblemática en ese rubro se desaprovecha en Judas y el Mesías Negro.

Desde un guion flojo y con momentos escandalosos y sin profundidad, la cinta de King se queda corta en su legado. No es un largometraje que busque trascender sino más bien retratar de manera puntual una parte de la vida de Hampton.

*Recomendación: 3.5 estrellas de 5. Una película políticamente escandalosa.

*Plataformas: Estreno en cines