Perder a su padre en un accidente vial, a sus 12 años, fue un duro golpe para la actriz mexicana Eiza González. Ahora, en su papel de KT de la película Bloodshot, ella adopta casi como mantra uno de los diálogos de su personaje: Las heridas no te hacen débil, sólo te mejoran.

El largometraje dirigido por el neófito David S. F. Wilson es una adaptación del cómic homónimo del universo Valiant. Con un presupuesto menor, la cinta está protagonizada por Vin Diesel y Eiza González, quien ofrece, hasta ahora, el mejor papel de su carrera en Hollywood.

¿DE QUÉ VA?:

Murray Ray Garrison es un soldado que fue resucitado por un equipo de científicos. Mejorado con nanotecnología, se convierte en una máquina de matar biotecnológica sobrehumana. Cuando Ray entrena por primera vez con otros super soldados, no recuerda nada de su vida anterior. Pero cuando recuerda que lo mataron, sale de las instalaciones para vengarse, sólo para descubrir que la conspiración va más allá de lo que pensaba.

LO BUENO: EIZA GONZÁLEZ Y LAMORNE MORRIS

Es triste, pero se nota el esfuerzo de Eiza González en darle forma a su personaje en una película que se cae a pedazos en repetidas ocasiones. Estamos hablando de KT, el papel en el que ella parece otorgar una parte de su dolor personal para interpretar la decadencia emocional del mismo.

De hecho, el protagonista, interpretado por Vin Diesel, se apoya en demasía en el personaje de KT, ya que es ella quien le da sentido a su vida después de ser resucitado y convertido en una máquina biotecnológica programada para matar.

Por esta razón es que González se enfoca en rellenar el lado humano que tanto escasea en Vin Diesel y, en general, en toda la película. El personaje de la mexicana es, también, una humana que vive a expensas de la tecnología y con el dolor incrustado en su corazón.

Eiza no sólo muestra valentía y empoderamiento con KT, sino también un lado empático que, al final de la película, toma más importancia y fuerza que el propio protagonista, algo muy poco común en el cine.

La química de la actriz mexicana es lo rescatable de Bloodshot junto con el carisma avasallador del comediante Lamorne Morris, quien al hacer su aparición en pantalla salva gran parte de los diálogos acartonados de los otros personajes.

Morris se nota cómodo con su personaje, quien a decir verdad no dista mucho de lo que él es en realidad. Sus chistes, además, no son simples, por lo que llevan cierta carga de referencias que harán carcajear a aquellos que logren captarlas al momento.

LO MALO: SU PLASTICIDAD

Y aunque lo anterior suena divertido, lo cierto es que estamos hablando de una película de acción. Sí, Bloodshot es una cinta plástica que merece tal adjetivo debido a que en la mayoría de sus componentes ofrece propuestas llanas y hasta genéricas.

Los efectos especiales son una de las más evidentes. Que no se sorprendan aquellos que aún en pleno 2020 sigan viendo efectos computarizados que tienen peor calidad que la de un estudio de videojuegos.

Y es que aunque las escenas de acción eran las que más prometían, acaban por caer en lo ridículo y plástico y se vuelven infumables. Exactamente hay tres secuencias que destacan por sobre toda la cinta: una matanza en un túnel lleno de harina, una persecución y una pelea final en un elevador.

Decir cuál de estas tres escenas fue la menos peor es una tarea sumamente compleja. Aunque a ojo de buen cubero yo prefiero la matanza en el túnel. Sin embargo, las tres escenas buscan emular, hasta cierto punto, la fórmula de la laureda John Wick; pero, fallan garrafalmente.

Mucho de ello estriba en la pobre calidad de la actuación de Vin Diesel, quien como todo mundo lo sabe nunca ha dejado a un lado su personaje eterno de Dominic Toretto. Por eso, Bloodshot se convierte en una película que no vale ni el dinero ni el esfuerzo para ir al cine.

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