A mitad del siglo XIX, a México llegaban cientos de personas del viejo continente, de diversos países, cuyas mercancías llegaban a los puertos mexicanos de Tampico y Veracruz.

Entre estos viajeros, de los cuales algunos llegaban para quedarse, arribaron al país algunas decenas de alemanes, quienes se asentaron en el país y comenzaron a participar activamente en diversos ámbitos.

En marzo de 1984, estos migrantes comenzaron a agruparse para compartir ideas sobre política ocurrida al otro lado del mar, por lo que el 11 de junio de ese mismo año fundaron un lugar de reunión para su comunidad: el Casino Alemán.

Emplazado por primera vez en la actual calle De Francisco I. Madero, este sitio de congregación para alemanes avecindados en México cambiaría hasta tres veces de sede.

Los primeros años se ubicó en el tramo denominado calle San Francisco, poco después, en la misma vialidad, se asentó en la calle de la Profesa, donde funcionaría por 25 años.

A finales del siglo XIX más alemanes migran al país, impulsados por la paz y progreso que México mantenía como imagen hacia el exterior durante el gobierno de Porfirio Díaz.

La inversión alemana se concentró en actividades como la industria farmacéutica y la electricidad, aunque también mineros, comerciantes y científicos alemanes se asentaron en el país.

Debido a que la presencia de germanos creció en el país, la sede que mantenían en la calle de la Profesa era insuficiente, por lo que se mudaron a su último emplazamiento, en el número 23 de la calle de López.

El nuevo Casino Alemán se fundó el 31 de diciembre de 1907. Este contaba con cantina, salón de billares, biblioteca, boliche, salón de teatro y baile, sala de juntas y una habitación para recepciones.

Tras la revelación de una estatua de mármol del estudioso Alejandro Von Humboldt, enviada por el emperador Guillermo II de Alemania, el presidente Porfirio Díaz acudió a un convivio con la comunidad alemana el 13 de septiembre de 1910.

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El sitio continuó siendo un lugar de reunión y esparcimiento para la comunidad alemana, hasta que tras la popularidad del partido nacionalsocialista en Alemania, del que emergería Adolfo Hitler, los simpatizantes de este movimiento en México, como José Vasconcelos o Gerardo Murillo “Dr Atl”, y algunos ciudadanos alemanes comenzaron a discutir en el lugar ideas relacionadas con esta ideología.

Incluso en el sitio se colocaron banderas nazis en la fachada, sin embargo, esto no tendría consecuencias hasta 1942, cuando un submarino nazi hundió el buque petrolero mexicano “El Potrero del Llano”.

Tras conocerse este hecho en México, ciudadanos del país arremetieron contra negocios, empresas y personas alemanas. El 16 de mayo de ese año un grupo atacó el Casino Alemán, del que rompieron los vidrios y causaron daños a la fachada.

Más tarde, el 28 de mayo, el país se declaró en contra de las potencias del eje; Alemania, Japón, Italia, y el 1 de junio se creó la ley relativa a propiedades y negocios del enemigo, que permitía al presidente confiscar los bienes que pertenezcan a un país rival o a sus ciudadanos.

Hacia 1943, el Casino Alemán fue confiscado a la comunidad de germana en México para entregárselo a la Confederación Nacional Campesina, quienes a su vez lo entregaron a la Coordinadora Nacional de los Pueblos Indígenas.

En 1993, integrantes de la comunidad triqui que reside en la Ciudad de México expulsaron a los residentes y tomaron el edificio para el Movimiento de Unificación y Lucha Triqui, quienes aún ocupan el espacio.