La recuperación económica de Estados Unidos tendrá un costo muy alto.

Actualmente nos encontramos en un entorno donde los analistas de las principales corredurías y bancos de inversión en Estados Unidos son optimistas respecto al crecimiento económico para el 2021 y hacen referencia a que lo peor de la recesión ya pasó.

De acuerdo a la opinión de algunos colegas consideran que las medidas adoptadas por los encargados de la política económica no sólo en Estados Unidos sino a nivel mundial han sido suficientes para contener la crisis económica, esta fuerte inyección de estímulos va a impulsar la recuperación económica, en un entorno de dinero casi gratis donde hay una enorme cantidad de liquidez.

Sin embargo, este escenario ya lo hemos observado anteriormente, donde economistas y especialistas en el tema aseveraban que las lecciones ya se habían aprendido y que iba a ser diferente; este arsenal de apoyo gubernamental, desde nuestro punto de vista sólo ha agudizado el problema que es de carácter estructural sobre todo en la zona euro donde no se conseguido lograr una recuperación de la crisis de 2009.

La coyuntura actual al igual que la crisis anterior, muestra un exacerbado nivel de optimismo en el rumbo de la economía y los mercados, pero la realidad es más compleja y el panorama económico aún luce desolador para las economías de Estados Unidos y del mundo.

Esta carga de estímulos tuvo un costo demasiado alto y este fue el creciente nivel de deuda gubernamental, que en el caso de la economía estadounidense ya se encuentra en niveles históricos, el aumento en la deuda sólo dificulta la recuperación económica y también frena a variables como el empleo.

Algunos analistas suponen que gracias a los estímulos observaremos un fuerte repunte en el crecimiento económico y el crecimiento a partir de marzo del año pasado estaría apuntando a eso, pero desde nuestra perspectiva creemos que es más alta la probabilidad de ver datos decepcionantes en el crecimiento económico e incluso estancamiento, debido a que este excesivo gasto público fue encaminado al gasto corriente, además de que aún se exponen riesgos a la economía principalmente el COVID-19 que no ha terminado de contenerse y ha obligado a algunos gobiernos nuevamente a tomar medidas de confinamiento.

La percepción es positiva respecto al rumbo de la economía, pero creemos que esta recuperación que tuvo la economía a partir del tercer trimestre de 2020 se alimentó del excesivo aumento de la deuda, algunos sectores económicos siguen estancados y las complicaciones se presentarán principalmente para las pequeñas y medianas empresas.

Las medidas monetarias y fiscales adoptadas en 2020 no fueron suficientes para detener todas las quiebras corporativas, aunque ya se está en puerta un paquete de estímulos por 1.9 billones de dólares, creemos que la fuerte crisis de insolvencia continuará y se va a agudizar en este año, a pesar de que la intención de estas ayudas sea reactivar a la economía y se tenga una falsa expectativa de que los estímulos produzcan un efecto multiplicador, la realidad es que es muy probable que esta no sea la solución y el riesgo moral siga siendo alto por parte de algunas empresas y esos recursos no se destinen a fines productivos.

Existe una alta expectativa respecto a la recuperación económica, desde nuestra perspectiva aún luce complicado alcanzar las estimaciones optimistas, el gran problema es la asignación eficiente de estas herramientas fiscales y monetarias, aunque estas representan riesgo alto en el mediano plazo debido a que en algún momento se detendrá este ritmo acelerado de estímulos, por los niveles ya alcanzados en el déficit público.

Sin duda creemos que será un año de complejidades debido a las secuelas de la pandemia, donde aún no observamos una recuperación real de las fuerzas productivas en la economía.

Humberto Calzada Díaz, economista en Jefe de Rankia Latam.