El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó el mes pasado la revisión semestral de sus perspectivas de la economía mundial (World Economic Outlook),  ofreciendo ahora una visión más optimista, pero cautelosa.

El FMI espera que la economía global muestre un crecimiento ligeramente mayor que el anticipado en enero pasado. De esta forma, la producción mundial crecería 3.5 por ciento en 2012 y 4.1 por ciento en 2013.

Este crecimiento global será disparejo entre las economías avanzadas y las emergentes y en desarrollo. Para las primeras se considera que crecerán a un ritmo de 1.4 por ciento en 2012 y 2.0 por ciento en 2013, en tanto que los países emergentes y en desarrollo tendrán crecimientos de 5.7 y 6.0 por ciento en esos años, respectivamente.

Sobresalen, como ha sido costumbre, los crecimientos anticipados para las economías asiáticas emergentes, aunque con una moderación en sus tasas respecto a los años inmediatos anteriores. De esta forma, el FMI estima que China crecerá 8.2 y 8.8 por ciento, respectivamente, en 2012 y 2013, en tanto que la India lo hará en esos mismos años en 6.9 y 7.3 por ciento.

El crecimiento de la economía de Estados Unidos (EU) en 2012 sería de 2.1 por ciento y de 2.4 por ciento en 2013, 0.3 y 0.2 puntos porcentuales (pp) por encima de las cifras anticipadas en enero pasado, reflejando así la mejoría reciente en las perspectivas económicas para nuestro vecino del norte.

En el caso de México, el FMI revisó a 3.6 por ciento el crecimiento esperado para 2012, elevándolo en 0.6 pp con respecto a enero, pero reduce en 0.2 pp el crecimiento previsto para 2013, colocándolo ahora en 3.7 por ciento.

Comparado con el crecimiento esperado por el FMI para el conjunto de las economías emergentes y en desarrollo, es claro que el nuestro continúa rezagado. Quizá el consuelo ahora es que el dinamismo de la economía mexicana sería superior al de la economía brasileña en 2012, previsto por el FMI en 3.0 por ciento, aunque en 2013 nos volvería a sobrepasar Brasil con 4.0 por ciento.

Al respecto, es importante mencionar que la mejoría relativa de nuestra economía en 2012 obedece principalmente al comportamiento que se espera para la economía de EU, por lo que no es producto de medidas adoptadas internamente, sino efecto de la inercia del entorno externo relevante para nuestro país.

Esto es una llamada de atención, porque como lo menciona el FMI en el documento referido, los riesgos externos, especialmente en la Eurozona, se encuentran latentes, si bien, el organismo internacional descarta por el momento un nuevo estallido de la crisis de deuda soberana en la región.

En este sentido, Olivier Blanchard, economista principal del FMI, expresó al hacer la presentación de ese documento que “Uno tiene la sensación de que en cualquier momento las cosas podrían empeorar significativamente de nuevo.” 

El riesgo principal señalado por Blanchard está asociado a otra crisis aguda en Europa, agregando que “La construcción de mecanismos de protección financiera, cuando se complete, representa un gran progreso, pero esos mecanismos no pueden resolver por sí mismos los problemas fiscales, de competitividad y de crecimiento que enfrentan varios países europeos.”

Por lo que se refiere a la política económica en nuestro país, el FMI señala en su análisis que las expectativas inflacionarias en México y la política monetaria acomodaticia en EU, son favorables para que aquí también se aplique una política monetaria laxa. Esto representa, no sólo un aval a la política monetaria actual de Banxico, sino también una aceptación de la posibilidad de que nuestro instituto central reduzca su tasa de interés objetivo en el futuro cercano.

Al mismo tiempo, el organismo internacional señala que el saneamiento fiscal debe continuar en todos los países latinoamericanos, especialmente aquellos que pudieran enfrentar futuros problemas para la sostenibilidad de su deuda pública. La recomendación del FMI es que en ese proceso se le otorgue la prioridad necesaria al gasto social y en infraestructura.

De todo lo expuesto se deduce que las perspectivas económicas globales mejoraron en los primeros meses de 2012, pero no lo suficiente como para afirmar que de ahora en adelante seremos testigos de una recuperación sostenida y duradera. 

El saneamiento de los problemas económicos globales tomará más tiempo, por lo que, si bien estamos en una calma relativa, debemos permanecer alertas porque siguen latentes los riesgos que pudieran ocasionar un nuevo tropiezo.