El Tren Maya sigue dando de qué hablar debido a que López Obrador deja claro que pretende estar por encima de la ley con tal de cumplir sus caprichos.

El pasado 30 de julio, el presidente de la República fue a supervisar los trabajos de destrucción del Tren Maya. Lamentablemente no fue para rectificar sobre el ecocidio de nuestras reservas naturales.

En un acto de irresponsabilidad fue a ver cómo van los trabajos que un juez federal ordenó suspender. Mostrando nulo respeto por el Poder Judicial y sus determinaciones.

Se concedió una suspensión para detener estas obras porque se están generando daños irreversibles, y por no contar con estudios de impacto ambiental. Además de que esa obra es violatoria del derecho humano a un medio ambiente sano.

Sin embargo, el Presidente, en su afán por hacer cumplir sus caprichos, lo declaró un asunto de seguridad nacional. Es una terrible simulación, ya que intenta hacer creer que es un tema de soberanía, cuando en realidad es de ilegalidad.

La visita del presidente López Obrador a la construcción del Tren Maya debió ser para cumplir la ley y detener la obra, sin embargo, con sus acciones fomenta el desacato a una orden judicial y claramente confronta a las instituciones y a las organizaciones.

Por ello, he exigido al Consejo de Seguridad Nacional haga pública su declaratoria sobre el Tren Maya. Nadie conoce en qué términos está la supuesta declaratoria de seguridad nacional que, dijeron, se emitió el pasado 18 de julio.

La opacidad, la confusión y el desorden son el sello distintivo de Morena.