“Desde siempre hemos sido empujados a la acción en lugar de a la Verdad”, dice Jorge Lomar.  

Según la mente programada, siempre hay que hacer algo. Se suele creer que si tu agenda está llena es porque te va muy bien. Pero si profundizamos es evidente que estar constantemente ocupado no tiene nada que ver con la felicidad, sin embargo existe una imagen social de éxito basada en  la actividad frenética.

Si no sabes qué hacer, crees que debes pensar y pensar para llegar a una solución. Esto te mantiene en un estado de preocupación y sufrimiento. 

No sabes qué hacer, pero sin darte cuenta ya te sientes culpable por no encontrar la forma de arreglar tu problema. Hay algo que te invita a no pensar en otra cosa que no sea en esa situación, que te dice que dándole vueltas llegarás a la solución y te obliga a andar en círculo. Has decidido creer que aunque no  sepas la respuesta a tu preocupación, pensando la encontrarás.

La solución es darme cuenta de que NO SÉ. Cuando aceptamos que no sabemos y que las cosas no pueden ser de otra manera, nuestro ambiente interior cambia, la culpa cede, soltamos el control y la preocupación se disuelve.

Y entramos en un estado de relajación tras decir: “lo dejo en manos de la paz”. Respira profundamente para poder sentir cómo te liberas de la carga que tú mismo te habías impuesto.

La paz es tu fondo, la parte de tu mente que está en contacto con el infinito conocimiento de la mente total. La entrega del asunto que estaba en el epicentro de tu preocupación es lo que llamamos SOLTAR. Soltar y confiar en que todo estará bien te permitirá experimentar la paz.

Habiendo aprendido que no tenemos el control de lo externo, soltando recordamos que no estamos solos. Es el Ser quien se encarga de intercambiarlo por paz y alivio en tu mente. 

Jorge Lomar dice que puedes dirigirte al Ser, al Espíritu, a Dios, a la Inteligencia o como prefieras llamar a tu conexión espiritual y decir: “No sé qué es lo que tengo que hacer, ni lo que tengo que decir. No sé qué es mejor ni peor. Suelto el control y me hago a un lado, pues solo soy un instrumento tuyo. Mi preocupación la dejo en manos de la paz”.

Puede ser que tu mente se defienda y te haga pensar que estás escapando de tus responsabilidades, pero es mejor liberar y dejarlo en manos de la paz. 

Deja fluir el asunto poniéndote de parte de la vida. Limpia tu mente y hazte responsable del miedo y del vano intento de control que surge. Entonces suéltalo todo de una vez. Éste es un gran paso, te unes al Ser y dejas que las cosas fluyan.

Es como si las cosas sucedieran por sí solas y tú estuvieras en medio de ese fluir, sin necesidad de actuar como director, sólo cooperando con lo que es inevitable que suceda.

A medida que lo practiques te irás dando cuenta de la sencillez con la que funciona tu poder de soltar y unirte al Ser. Aceptas ayuda espiritual y haces tu vida más fácil. Así experimentarás por ti mismo que la espiritualidad resulta sumamente práctica.

Anímate a hacerlo, la paz te dará inspiración. Pueden surgir de la nada ideas creativas y soluciones inesperadas a los dilemas de la vida.