Ayer, 21 de julio, Robin Williams habría cumplido 70 años, una edad extraordinaria para seguir haciendo comedia, ejemplo de ello es su colega y quien fuera su gran amigo Billy Crystal, quien tiene 73; David Letterman, también cercano al histrión, cuenta con 74 cumplidos; o Steve Martin, quien tiene 75 años y compartieron escenario en Esperando a Godot, en 1988.

Nadie como el artista ganador del Oscar por Mejor Actor de Reparto por Mente indomable (1997) de quien mucho se habló tras su suicidio en 2014, pero poco se ha dicho, del mal que le aquejó y detonó en su partida: la demencia con cuerpos de Lewy.

Esta enfermedad neurodegenerativa es la tercera causa de demencia, después del Alzheimer y la demencia vascular, y sólo es posible detectarla de manera post mortem, al mismo Williams se le había confundido con Parkinson y fue sólo hasta que se hizo la autopsia que se determinó este raro diagnóstico.

Williams, detrás de su risa, de su carismático humor, de su única manera de causar comicidad, escondió una severa depresión el último año de su vida, incluso, esto fue objeto de un ensayo especial en la revista médica Neurology, que escribió su esposa Susan Schneider; ella compartió que la patología que presentó el actor es de las más severas que haya visto la medicina actual, así lo determinaron cuatro doctores.

Alrededor de octubre de 2013, Williams tuvo episodios de repentina ansiedad y miedo, combinados con estrés e insomnio, lo que todavía se agravó con la pérdida de memoria, paranoia y situaciones de delirio; el artista estaba totalmente consciente de esto, por lo que su deseo era “reiniciar” su cerebro, así lo describía él.

El texto, que fue publicado como una editorial especial en la revista científica y se tituló El terrorista dentro de la mente de mi esposo, describe a profundidad el doloroso camino que Williams vivió y sus datos médicos importantes, como que el histrión había perdido el 40 por ciento de las neuronas de dopamina y los cuerpos de Lewy habían invadido casi todo su cerebro.

Recordemos a Robin Williams, pero además tengamos presente que hay un silencio detrás de su risa, esta fue secuestrada por la demencia con cuerpos de Lewy que se manifestó en su cuerpo en una depresión que acabó con su vida.

Si queremos saber más de este genio de la comedia, hay un documental en HBO que nos ayuda a entender su excéntrica personalidad en el escenario, pero también su vida en el aspecto privado, Robin Williams: Come Inside My Mind, de 2018; este testimonial es una joya absoluta.

Williams es un ícono, un héroe, un comediante que ha muerto para dejarnos una reflexión final: hay que observar con detenimiento las señales de nuestro cuerpo, ahí se puede esconder un secreto mortal, llámese enfermedad crónica, depresión, o cáncer, pero sólo nosotros sabemos lo que cargamos al final del día.