¡Tu navegador no soporta JavaScript!
Opinión
Desde Wall Street

Históricamente se ha demostrado que cuando la deuda de un país supera al Producto Interno Bruto (PIB), el crecimiento económico se torna lento. En el caso de Estados Unidos la deuda ya se encuentra en el 106 por ciento respecto al tamaño de su economía.

Si bien a veces el aumento en la deuda no representa algún problema en el corto plazo, en el mediano y largo se convertirá en un gran problema. Durante los últimos años hemos observado una economía estadounidense agotada y con poco margen de crecimiento.

Se ve complicada una solución, pero lo más probable es que habrá una consecuencia. En mis análisis anteriores he insistido en el tema de la deuda estadounidense y como complicará el crecimiento económico en el futuro; cuando un país cuenta con una deuda respecto al PIB de entre el 60 y 90 por ciento el margen de maniobra se reduce y en este caso supera el 100 por ciento.

El problema no es la deuda sino el manejo de la misma, en el caso de Estados Unidos creemos que al menos en el último mandato presidencial la deuda ha sido improductiva y ha frenado el crecimiento, aunado a un excesivo e inoperante gasto gubernamental.

Analizando el aumento del PIB generado por deuda, en los últimos 20 años se ha observado una disminución importante y la generación del PIB por cada unidad de deuda se redujo a un solo décimo, cada unidad monetaria ya sea dólar, euro, libra o yen se vuelve cada vez más improductiva. Esto significaría que se está cumpliendo la ley de rendimientos decrecientes.

En estos momentos vivimos una etapa de expansión monetaria, las bajas tasas de interés han provocado algunas alteraciones en los mercados y la economía, además, la especulación y la brecha de desigualdad económica han representado un problema serio para la economía real y uno de esos efectos es la fuerte desaceleración de la inversión productiva y por el otro lado han llevado a los mercados financieros a crecer de manera irracional.

Las consecuencias derivaron en un estancamiento en los salarios y en el crecimiento económico tanto en Estados Unidos como a nivel mundial.

La teoría económica nos dice que el aumento en el gasto público genera un efecto multiplicador en la economía. Y el hecho de que el gobierno estadounidense otorgue cheques, apoyos en salud o pague un interés a los tenedores de bonos induciría a un aumento en el consumo representando ganancias a las empresas, inversión productiva, generación de empleos, aumento en salarios etc., acelerando este efecto más de lo que lo haría sin estos apoyos.

La mayor parte del gasto público se destina a subsidios y no a inversión productiva, si el Congreso estadounidense sigue otorgando estímulos, el costo que se tendrá que pagar es menor crecimiento económico en el futuro.

Los más de 4 billones de dólares que se han gastado este año, y que superan ya al presupuesto planteado para el 2020, causarán estragos en el mediano y largo plazo. El ahora no preocupa, pero en el futuro los contribuyentes pagarán la codicia y pondrán en jaque a los mercados financieros.


* Esta opinión no refleja la del periódico
Comentarios