https://www.youtube.com/watch?v=PEC1syOG_-c

Tanto ustedes como yo tenemos toda una vida de ver que hay pobreza en el mundo y que ésta afecta cada vez a más personas. 

Toda una vida de escuchar que los  culpables son los malos gobiernos y sus políticos por robarse el dinero que está destinado a generar bienestar al pueblo. La realidad es que la responsabilidad es de todos y nosotros hemos colaborado en gran parte a mantener esa escasez y les voy a explicar por qué.

Para que dejara de haber pobreza, los pobres necesitarían aprender a generar y para lograrlo necesitarían dejar de pedir y aprender a hacer.

Los ricos no son personas que piden, porque si pidieran no serían ricos, son personas que hacen, porque saben algo muy sencillo, “nadie me va a dar nada que yo no haya trabajado, por lo tanto se disponen a generar riqueza y a aprender a manejarla”. 

Las personas con capacidad económica son las que generan empresas, empleos, investigación y recursos. Son las que le pueden ofrecer una posibilidad a los pobres.

Si pensáramos correctamente habría que fortalecer al empresario, para que genere empleos, capacitación, escuelas y enseñanza, porque ellos saben administrar y mantener la riqueza y por lo mismo generan oportunidades para las personas que todavía están aprendiendo (los pobres).

Si trabajas por los pobres y eres de los que les gusta el servicio social, pero te dedicas a darles lo que no se han ganado; entonces estás reforzando su victimismo, su incapacidad para cambiar su estatus de miseria, estás fortaleciendo en ellos la capacidad de pedir, pero no la capacidad de hacer, por lo tanto cada vez habrá más y más pobres.

Mientras tengamos desenfocado el principio de la solución, no hay solución.

No estoy en contra de las personas a las que les gusta ayudar, ya que la generosidad bien encaminada daría grandes frutos, pero dar con falta de sabiduría crea un grave problema. 

El resultado de dar sin conciencia es seguir fomentando que las  personas exijan derechos sin ganarlos, que quieran obtener resultados sin hacer nada, que pidan mucho y hagan poco, que no se comprometen a nada, pero crean que tienen derecho a todo.

Mientras más fomentamos esto, más problemas va a haber en nuestro planeta y la pobreza continuará siendo parte del destino de la humanidad. Este destino es perfecto, consecuencia lógica de nuestras acciones. Por eso los invito a que formen parte de la abundancia y no de este destino de carencia. 

Cuando interferimos en los procesos de aprendizaje de los demás, cuando apoyamos el que tengan lo que no generan o les facilitamos el camino de superación, lo único que estamos haciendo es retrasar su aprendizaje, son las lecciones  que ellos escogieron para su crecimiento personal y con nuestra “ayuda” no les permitimos aprenderlas. Al hacerlo es muy probable que nos hagamos correspondientes de su escasez  y esto bloquee nuestra  abundancia.

Gerardo Schmedling sugiere que si vas a pedir trabajo, no preguntes cuánto te van a pagar, si pides poco puedes verte como una persona que no se valora lo suficiente y si pides mucho puedes parecer pretencioso. 

Y recomienda estar abierto a dar lo mejor de ti, sin condición ni restricción y, al mismo tiempo, te abras a recibir lo que corresponda a tu capacidad de servicio. Si entras a demostrar tu verdadera capacidad de servicio, lo demás viene  por añadidura y tampoco te puedes negar a recibirlo, porque ese es el problema de muchos, sirven, pero se niegan a recibir y no se dan cuenta que están bloqueando el flujo de abundancia y agotan la energía para seguir sirviendo.

Servir es lo que genera abundancia, si no sirves no generas nada, ya que por más sueldo elevado que tengas, un día te despiden y se acaba todo; en cambio si sirves y un día quieres renunciar, no te van a dejar ir y van a estar dispuestos a pagar lo que sea con tal de mantenerte trabajando con ellos. 

Potencializa tu capacidad de servicio, esto sí genera abundancia, entre más lo practiques más abundancia vas a generar.