Las elecciones a gobernador en los estados de México y Coahuila del año próximo, están en la mira de partidos políticos, analistas, medios de información, empresarios y ciudadanos interesados en los asuntos políticos, así como de las consecuencias que tendrán para la población.

La parte mas sensible de los «juegos de poder» que están transcurriendo durante estos días, revelan diversos “ejercicios de calentamiento” entre aspirantes y partidos, que mueven sus piezas estratégicamente, con el propósito de conservar y potencializar sus posibilidades de éxito, entre la población y al interior de sus partidos.

El despliegue de operación política de lideres, es intensa y compleja.

Por un lado, morena, anticipa el destape de sus «corcholatas». Se esmera por parecer democráticos en sus procesos internos, aún cuando no lo sean.

Dentro y fuera del movimiento, saben que la decisión proviene de Palacio.

Como en la mayor parte de los casos, el fallo provoca diversas reacciones. Por un lado, quienes se sienten favorecidos por la noticia y con entusiasmo se alistan para sumarse y contribuir al triunfo de quién será su candidata.

En contra parte, los inconformes por el resultado del proceso interno, dejan sentir su molestia de una manera o de otra. La dirigencia, en consecuencia, se ocupa de blindar la unidad de su movimiento. Hacen lo posible para evitar divisiones internas. Admiten claramente, que las rupturas, pueden ser fatales.

En la misma línea, los partidos de oposición al régimen enfrentan enormes desafíos.

Reconocen que les resulta indispensable sumar fuerzas políticas y ciudadanas para competir con posibilidades reales de alcanzar la victoria electoral.
Calcúlan, que, de no concretar la coalición, las posibilidades de éxito disminuyen.

De manera similar al caso de MORENA, el bloque opositor, PAN, PRI, PRD, probablemente MC, dialogan intensamente para definir alianzas, condiciones de participación esforzándose por evitar rupturas.

Elementos imprescindibles en el proceso de negociación entre las partes, destacan, diálogo, argumentos, datos, proyecciones y acuerdos. Lo que no puede faltar es disposición plena, tolerancia y mente abierta.

En nuestra opinión, los aliancistas requieren aprovechar el poder y la experiencia que les son propias.

Asegurar con la inteligencia política de cada una de las partes, el proyecto de gobierno aliancista, que garantice contundentemente el éxito electoral.
Los aliancistas de oposición tienen la responsabilidad suprema de concretar oportunamente la coalición.

Negociar con el mas alto sentido de responsabilidad quién encabezará la alianza.

Definir las características del gobierno de coalición que se propone como: políticas publicas, prioridades legislativas, estilo de gobernanza, educación pública, salud, bienestar, desarrollo económico, seguridad y justicia, entre otras necesidades de la población. Por supuesto, garantizar que dirigentes y militantes de cada instituto y organizaciones sociales aliancistas respalden activamente los acuerdos que resulten, participando leal y comprometidamente en la campaña.

Esta contienda será una guerra de narrativas, por tanto, la oferta política del bloque opositor, las líneas de acción de inteligencia y comunicación estratégica, requieren atención especial para la consolidación exitosa del proyecto de gobierno de coalición, postulando como propósito supremo el compromiso de gestionar mediante la eficaz gobernanza aliancista, el beneficio integral de la población de sus estados.