Ayer cené una hamburguesa en un puesto callejero que cierra hasta entrada la madrugada. Cuando llegué a ordenar observé al resto de personas que no se encontraban comiendo, pero esperaban su pedido, ninguna portaba mascarilla.

Layda Sansores ya anunció que en Campeche el cubrebocas será opcional, en la Fórmula 1 de la CDMX se reportaron más de 300 mil asistentes y todo parece indicar que la humanidad celebra que, en teoría, se encuentra abatiendo la pandemia, como sucedió en 2009.

El planeta una vez más pierde ante la plaga que somos y a nadie le va a importar pensar y tomarse en serio que el cambio climático es devastador para todos, porque por más muertes que se han registrado por COVID-19, llegarán más generaciones a futuro a este mundo hacinado.

Según el mapa de la Universidad Johns Hopkins, globalmente han muerto cinco millones 71 mil 324 personas; esto conforme la tasa de natalidad mundial, se logrará superar fácilmente, además, ¿saben cuál es una de las preguntas más comunes en Google en inglés respecto al COVID-19?: Can I still have sex during the coronavirus pandemic?, lo que en español es ¿Puedo tener relaciones sexuales durante la pandemia?

La más reciente película de Marvel, Eternals, plantea algunos pensamientos filosóficos que posiblemente pudieron ser el foco de malas críticas entre la prensa; que esta decena de superhéroes llegó al planeta para mantener a raya a los humanos y cuando llegara el momento ideal la Tierra sería sacrificada para dar origen a un Celestial, una especie de titán galáctico.

Algo similar sucede en la novela gráfica y adaptación fílmica de Watchmen (2009), el magnate y héroe retirado Ozymandias planea un genocidio global para poner un alto a la sobrepoblación, logrando enmascarar su proyecto, y haciendo que las grandes potencias del mundo se contrapongan las unas contra las otras.

¿Qué es lo que tenemos que observar? Que la ficción nos ha dicho desde hace décadas que los antihéroes no son realmente villanos del mundo, son los salvadores del planeta, pero claro, lo único que importa es la permanencia y propagación de los seres humanos, al menos esa es la “utopía” capitalista.

Pero también hay películas que nos muestran la catástrofe en la que nos convertiremos: Finch, que se acaba de estrenar en AppleTV+, es un reflejo de eso y Tom Hanks se encarga de interpretar al personaje homónimo que vive en completa soledad, después de que la capa de ozono fue destruida por una ráfaga solar.

Pese a que tal vez aquí la humanidad no es la culpable, sí queda claro que los recursos naturales se agotan y son insuficientes para los millones que habitan un planeta en vísperas de morir.

Entonces, ¿le ganamos al COVID-19 o solo aplazamos el apocalipsis momentáneamente?

La opinión expresada es responsabilidad del autor y no representa la posición del medio.