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Opinión

Gracias a la bella joya estrenada el 8 de julio en Netflix de Mucho mucho amor: la leyenda de Walter Mercado, documental dedicado a la vida del astrologo mencionado de origen puertorriqueño, me reencontré con uno de mis programas favoritos televisivos de todos los tiempos, El calabozo.

Reconozco que para esta modernidad, el show conducido por Jorge “El Burro” Van Rankin y Esteban Arce, ya resulta anticuado, misógino y completamente incorrecto para la sociedad actual, sin embargo ellos hicieron bajo la producción y dirección de Guillermo del Bosque, lo que nadie hacía en México en los 90: innovar en la creatividad de la pantalla chica, al punto de carecer de un guión, escenografía y claramente de presupuesto, lo único que tenían era imaginación e inventiva al aire, con eso defendían su emisión.

Y justo poco después de que el testimonial de Walter llegara al servicio de streaming, también se detonó un término del cual desconocía completamente en mi léxico, debido a mi ausencia de redes sociales, ya que los cibernautas salieron enfurecidos contra Eugenio Derbez, para querer “cancelarlo” (sí ajá) por burlarse en teoría de Walter Mercado.

Me voy enterando que la Generación de cristal, es como definen a la ahora ¿juventud? Que ya roza la mayoría de edad, que se sienten aludidos por los errores y horrores del pasado, aquellos que ven que Julio Esteban era un remedo del astrólogo, y dicen, sacaba la homofobia de Derbez al exhibir a su personaje como afeminado y hasta con un puñal, por lo que esto era una mofa a la comundad LGBT+… ¿enserio?

A más de 20 años de los sketches cómicos del comediante mexicano, tiene que llegar un documental en Netflix para captar la atención de estos millennials indignados y  hacerse los ofendidos ¿ES NETA? No bueno, si vamos a ser educados por los streamings, para cuestionar el pasado, démonos enserio un tiro todos por favor.

En la misma entrevista que Arce y “El Burro” le hacen a Mercado, el puertorriqueño menciona montones de discos, y hasta un libro escrito por su persona, y me quedé pensando… ¿dónde están esos objetos? ¿Acaso alguien guarda memoria de ello?

Entre otros programas de El Calabozo que me fueron apareciendo por sugerencia en YouTube, encontré varias entrevistas a ahora grupos desaparecidos, artistas que alguna vez produjeron un LP, y demás celebridades ahora en completo olvido, poco a poco caí en cuenta de algo, como sociedad de consumo somos un asco, porque caemos en miles de productos que se convierten en basura mediática, informática y desechable, casi de manera instantánea.

En palabras de mi mentor Tyler Durden, recordé esta épica frase sacada de la película de 1999 y que se inspirara en el libro/biblia de Chuck Palahniuk de una generación:

“(…) Somos los hijos nacidos a la mitad de la historia, carajo. Sin propósito ni lugar. No tenemos una Gran Guerra. No hay Gran Depresión. Nuestra Gran Guerra es una guerra espiritual … nuestra Gran Depresión son nuestras vidas. Todos fuimos educados por la televisión para creer que algún día todos seríamos millonarios, dioses del cine y estrellas de rock. Pero no lo seremos. Y poco a poco estamos aprendiendo ese hecho. Y estamos muy, muy enojados”.

El club de la pelea sigue aleccionándonos  a más de 20 años de su estreno, y evolucionó en cómic en 2015 con una secuela, tremendamente vapuleada por los fans de hueso colorado de la película del 99 y el volumen literario del 96.

En lo particular me pareció que el autor simplemente quería burlarse de nosotros en la realidad a través de la ficción, como Durden lo hace desde la ficción para nosotros tomárnoslo enserio en la realidad.

Pero el año pasado llegó Fight club 3, historieta que se hace espesa, ácida… hasta da escalofríos y pesadillas en este presente de crisis sanitaria, porque ahora hay un mal superior a Durden, una sociedad secreta que ya ni siquiera es el Proyecto del Caos, una que está decidida a literalmente contaminar y enfermar a la civilización a través del sexo y pasar una afección, mucho más letal y progresiva que el VIH, para al final resetear al mundo moderno y que solo sobrevivan unos cuantos al apocalipsis venéreo.

Tal vez después de todo, el coronavirus sea nuestro cambio radical y generacional en el tintero del universo…

Sigan pendientes, ya que esta historia/histeria actual, sigue en desarrollo.

Hablemos de ucronía

No es utopía, tampoco distopía, es un término que acabo de redescubrir y que me intriga rascar más a profundidad, y por ello lo comparto con ustedes, la ucronía es esa manera de llamar a las ficciones escritas o narradas como realidad alterna o histórica, que ya sucedieron y que ahora podemos reinterpretar desde un punto crítico hacia otro relato nuevo.

Por ejemplo, suponer que los dinosaurios jamás se hayan extinguido y vivan hasta nuestros días es una ucronía, o que el Tercer Reich domine el mundo como El hombre en el castillo de Philip K. Dick, también lo es, así que démosle una revisada audiovisual a este género que bien podría ir en acenso.

Basada en el texto teatral de Willam Shakespeare, pero situada en una época alterna ficticia en el Reino Unido de 1930, es como transcurre la tragedia Ricardo III, filme de 1995, y que ya ha sido algo olvidado por el tiempo, pero que bien merece ser recordado y desempolvado en este presente convulso.

Desesperado por ascender al trono, Ricardo, Duque de Gloucester (Ian McKellen) elucubra dentro de la corte para alcanzar su cometido, asesinando a quien se interponga en el camino de la corona, y una vez hecho rey, impone un Estado totalitario y fascista en todo Inglaterra.

El desfile de grandes actuaciones es majestuoso, Annette Bening, Jim Broadbent, un joven  Robert Downey Jr., Kristin Scott Thomas, Nigel Hawthorne, Maggie Smith, por solo mencionar algunos son quienes hacen de esta película un grandioso clásico ucrónico (sí es que se permite el término).

Dando un vistazo al presente tecnológico y cuestionando su existencia, el maravilloso cineasta Werner Herzog hizo el documental Lo and Behold: Reveries of the Connected World en 2016, que pasó completamente de noche, pero que es un inmenso diamante en bruto para reflexionar en este 2020.

Con entrevistas de la talla de Elon Musk, Herzog se sumerge a las interrogantes de el uso exacerbado del internet, los dispositivos móviles y la gran afectación que nos causa el derroche tecnológico, tal vez esta es una ucronía en proceso, o simplemente una mirada al mundo absurdo y sombrío que nos rodea.

Por último, un hermoso descubrimiento basado en un libro gráfico del 2015 hecho por el sueco Simon Stålenhag, y que se convirtió en serie que al menos lleva una temporada de ocho capítulos, Tales from the loop y que se liberó recientemente en Amazon, pero también ha pasado por desapercibida, tal vez por nuestra atención mediática hacia la pandemia.

Con música de Philip Glass en conjunto con Paul Leonard-Morgan, más la colaboración de cineastas como Matt Reeves (The Batman, 2021) Mark Romanek (Retratos de una obsesión, 2002), Jodie Foster (¿mayor presentación?), por mencionar algunos, es como transcurren estos “cuentos” en un poblado de Ohio en un tiempo incierto, donde ocurren cosas inesperadas y además insólitas.

Créanme, para los amantes de la ciencia ficción, basta con los primeros 10 minutos del primer capítulo y dejarse enganchar por su completa nostalgia a un retro-futuro.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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