A diferencia de Obama, Trump y su equipo nunca serán capaces de inspirarse de su propia experiencia de vida para el desarrollo de políticas en beneficio de las clases pobres y obreras” 

Nicole Hemmer

Profesora de la Universidad de Virginia

De millonarios y herederos, Donald Trump está reuniendo lo que será la administración más rica en la historia moderna de Estados Unidos. 

 

Nunca un mandatario norteamericano había juntado un gabinete con tantas grandes fortunas como lo está haciendo el magnate y presidente electo, según reporta The Washington Post.

 

Sus nominados para los cargos más altos del país nacieron ricos y son herederos de grandes fortunas; asistieron a escuelas de élite y siguieron aumentando sus herencias en la edad adulta. 

 

Entre estos personajes se encuentran, además de varios multimillonarios, la heredera de una mega-fortuna familiar y dos billonarios certificados por Forbes; y juntos tienen mucha más experiencia en la financiación de políticos, que en la dirección de los órganos del gobierno.

 

En ese sentido, la riqueza colectiva que conforma el gabinete de Trump contradice su postura al acusar a su oponente demócrata, Hillary Clinton, de tener fuertes vínculos con Wall Street o conflictos de interés con las familias adineradas que donaban a su fundación o que patrocinaban su campaña. 

 

Ahora, los críticos se cuestionan si el club de multimillonarios que está poniendo Trump en el poder están realmente conscientes de los problemas que enfrenta la mayoría de los estadounidenses, y especialmente la clase obrera, que fue la base votante del magnate.

 

Mientras tanto, los rumores sobre las siguientes candidaturas para las posiciones vacantes sugieren que Trump podría rodearse de más miembros ultra ricos.

 

Y es que la naturaleza de este equipo, de alguna manera, corrobora su argumento de campaña: rodearse de “outsiders” a los círculos de Washington para gobernar. 

 

Y desde esta perspectiva, Trump cree que podrá exprimir a un sistema “amañado” y corregirlo junto con su equipo de banqueros en beneficio de las clases trabajadoras.

 

“Existe una cierta coherencia con el mensaje de Trump, quien dice que quiere manejar las cosas de manera diferente mediante el uso de estos ‘externos’ a Washington.

 

“Pero a diferencia de Obama, Trump y su equipo nunca serán capaces de inspirarse de su propia experiencia de vida para el desarrollo de políticas en beneficio de las clases pobres y obreras”, asegura Nicole Hemmer, profesora de la Universidad de Virginia. 

 

De Rothschild a Goldman Sachs

 

Para el Departamento de Comercio, Donald Trump nombró al industrial Wilbur Ross, quien de acuerdo a la revista Forbes ha amasado una fortuna de 2.5 mil millones de dólares. 

 

Es conocido como el “Rey de la bancarrota” por reestructurar empresas en quiebra en sectores como el acero, textiles y carbón, y asesorar a grandes empresas, como el banco Rothschild. 

 

Ross, de 78 años, podría ser asistido por Todd Ricketts, hijo del multimillonario y copropietario del club de beisbol de los Cachorros de Chicago. 

 

Steven Mnuchin, de 53 años, a quien Trump confió la gestión de las finanzas como Secretario del Tesoro, es un exdirigente de Goldman Sachs, además de jefe de fondos de inversión y productor de Hollywood.

 

Betsy DeVos, una multimillonaria de Michigan fue nombrada Ministra de Educación, y es la hija de Richard DeVos, cofundador de la compañía de ventas directas Amway. Según Forbes, su familia pesa 5.1 mil millones de dólares. 

 

Y Elaine Chao, nombrada para Transporte, es la hija de un magnate naviero.

 

Según el sitio web OpenSecrets.org, Mnuchin, DeVos y Ross pagaron cada uno cientos de miles de dólares en contribuciones a partidos políticos en los últimos dos años.

 

Y de hecho, Wilbur Ross lleva una larga lista de apoyos a candidatos, entre ellos el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y el expresidente demócrata Bill Clinton.

 

Sin embargo, ahora son los demócratas los que están usando los lazos de Trump con grandes donantes y miembros de Wall Street, como Ross y Mnuchin, para acusarlo de ir en contra de su retórica populista. 

 

“Se trata de un presidente multimillonario rodeado de sus ministros multimillonarios con proyectos multimillonarios […] y que únicamente van a perjudicar a la clase media. Estos fichajes nada más auguran que va a violar sus promesas de campaña”, dice el senador demócrata de Ohio, Sherrod Brown. 

 

Por otro lado, uno de los candidatos mejor posicionados para el Departamento de Energía es Harold Hamm, un magnate petrolero con un patrimonio valorado en 16.7 mil millones de dólares, que se ubica en el puesto 30 de la lista Forbes de los 400 estadounidenses más ricos. 

 

Además, el nombre anticipado para el Ministerio de Trabajo es el de Andrew Puzder, presidente del enorme grupo restaurantero CKE Restaurants, empresa matriz de Carl’s Jr., Hardee’s, Green Burrito, entre otros. 

 

Este candidato que podría ser el próximo ministro de crear miles de empleos aseguró en marzo durante una entrevista con Business Insider que le gustaría sustituir a sus empleados con máquinas. 

 

Los analistas se preguntan si los altos cargos que proceden de entornos privilegiados son partidarios de políticas favorables a los ricos, la oficina de Trump podría estar completada de más millonarios en los próximos nombramientos. 

 

Los de las fortunas modestas 

 

Otros miembros de su gabinete no ostentan grandes fortunas, y son de recursos más “modestos”, pero superiores a los ingresos promedio de los estadounidenses, incluido su próximo jefe de gabinete Reince Priebus, la embajadora frente a Naciones Unidas, y gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley.

 

O el nuevo Secretario de Salud, Tom Price que sin embargo, va a supervisar el sistema de salud de la nación, posicionándose radicalmente en contra del Obamacare y anunciando sus esfuerzos para privatizar el sistema de salud norteamericano como Medicare y Medicaid.

 

Por otro lado, se encuentra el último fichaje de Donald Trump: James N. Mattis para ser su Secretario de Defensa. 

 

El exmarine de 66 años, ha servido más de cuatro décadas en el Cuerpo de Marines y es conocido como uno de los líderes militares más influyentes de su generación.

 

Le apodan el “Perro rabioso” -Mad Dog Mattis-, y es un ex oficial militar de alto rango que ha declarado que responder al “Islam político” será la principal tarea de seguridad que enfrentará 

Estados Unidos.

 

Al elegir a este marino jubilado como su Secretario de Defensa, Trump romperá con 65 años de historia militar en Estados Unidos, ya que el Congreso aprobó, en 1951, una legislación que decía que ningún aspirante a Secretarios de Defensa debe haber estado en servicio activo en los últimos siete años, y Mattis se retiró como jefe del Comando Central de Estados Unidos en 2013.  

 

Por lo que necesitará que el Congreso apruebe una nueva legislación para evitar aplicar esta ley federal.